El Cine Expresionista Alemán

El Cine expresionista alemán
Por Wikipedia

Cine expresionista alemán es el nombre que se le da a un grupo de producciones cinematográficas con ciertos aspectos en común. Este estilo de hacer cine tiene su correspondencia con la corriente expresionista, llamada así por contraste con la corriente impresionista del siglo XIX en pintura, es decir, con aquél tipo de pintura en la que prima la «expresión subjetiva» sobre la representación de la objetividad. Esta pintura recurría a colores hirientes y ritmos lineales muy fuertes. Arraigó fundamentalmente en Alemania, de donde surgió el movimiento Die Brücke (el puente), fundado en 1905 por unos estudiantes de arquitectura.
 
Al cine llega, de forma tardía, con El gabinete del doctor Caligari, película inspirada en una serie de crímenes sexuales que tuvieron lugar en Hamburgo, Alemania. Narraba los estremecedores crímenes que cometía Cesare, bajo las órdenes hipnóticas del doctor Caligari, que recorría las ferias de las ciudades alemanas exhibiendo a su sonámbulo. La idea de los guionistas era la de denunciar la actuación del Estado alemán durante la guerra.
 
Pero Robert Wiene, que será quien la dirija, añadirá dos nuevas escenas al guion, una al principio y otra al final, que cambiarán todo el sentido de la historia, pues se convierte en el relato imaginario de un loco que cree ver en el director del hospital psiquiátrico en el que se halla al terrible doctor Caligari.
El principal atractivo de la película reside en su anormalidad escenográfica, con chimeneas oblicuas, reminiscencias cubistas y ventanas con forma de flecha, todo ello con una función meramente dramática y psicológica, y no como algo decorativo. Es cierto que el azar va a contribuir a realzar ese dramatismo, ya que, debido a la limitación de la iluminación en el estudio donde se rodó, se decidió pintar los decorados con luces y sombras.
 
Otra característica a destacar será el maquillaje de los actores, y su interpretación. El gabinete del doctor Caligari obtendrá un gran éxito. Será, junto al personaje de Charlot, el primer gran mito de la historia del cine. Los críticos franceses acuñaron la palabra caligarismo para designar las películas alemanas de la nueva estética. Wiene dirigirá varias obras más en años sucesivos, pero jamás conseguirá alcanzar el éxito ni la calidad artística de Caligari. Con la llegada de los nazis al poder decide exiliarse y fallece en París en 1938.
 
El expresionismo evolucionará sustituyendo las telas pintadas por los decorados, dando paso a una iluminación más compleja como medio expresivo. Esto da origen a una nueva corriente que se conocerá como Kammerspielfilm, que posee su origen en las experiencias realistas del teatro de cámara de Max Reinhardt, famoso director teatral de la época.
 
La estética de la Kammerspielfilm se basa en un respeto, aunque no total, de las unidades de tiempo, lugar y acción, en una gran linealidad y simplicidad argumental, que hace innecesaria la inserción de rótulos explicativos, y en la sobriedad interpretativa. La simplicidad dramática y el respeto a las unidades permiten crear unas atmósferas cerradas y opresivas, en las que se moverán los protagonistas. La trayectoria de esta corriente aparece dominada principalmente por tres realizadores:
Friedrich Wilhelm Murnau
Friedrich Wilhelm Murnau funda su propia productora en 1919, comenzando a dirigir películas en las que tratará de expresar su subjetividad con el máximo respeto por las formas reales del mundo. Nosferatu (1922) es un ejemplo de ello, película que cuenta el mito del vampiro y que será una de sus obras cumbres. Para rodarla, recurrirá a escenarios naturales, enfrentándose a la preferencia expresionista de filmar las escenas en estudio. Con la introducción de elementos reales en una historia fantástica logra potenciar su veracidad. Además hará uso del acelerado y del ralentí, y del empleo de película negativa para marcar el paso del mundo real al ultrarreal.
 
Tras Nosferatu dirigirá El último (Der letze Mann), historia del portero de un lujoso hotel que es trasladado de puesto de trabajo debido a su edad. El hombre no se conforma con la pérdida de su uniforme y lo roba cada día para regresar con él a su casa, hasta que es descubierto. Esta obra supone la transición clara del expresionismo al realismo social, aunque está narrada en un lenguaje plástico lleno de prototipos expresionistas. Para dar agilidad al relato Murnau y su operador, Karl Freund, utilizarán una cámara muy dinámica, atada al pecho de este último, para realizar travellings subjetivos circulares, e imitarán los movimientos de una grúa, situando la cámara en el extremo de una escalera de incendios.
 
Murnau realizará varias obras más, siempre con una gran calidad técnica, en años sucesivos, como las adaptaciones de Fausto y del Tartufo de Molière, para terminar aceptando un tentador contrato en Hollywood, donde ganará un Oscar y fallecerá en un accidente de tráfico en 1931.
Fritz Lang
Junto a Murnau, el austriaco Fritz Lang es otro de los maestros de la escuela expresionista. La película más antigua que se conserva de su larga trayectoria es Die Spinnen de 1919, pero alcanza el éxito y el reconocimiento con Der müde Tod (La muerte cansada o Las tres luces), en 1921, que narra la lucha entre el amor y la muerte. Esta obra causará un impacto muy importante, y será la que decida la vocación del director español Luis Buñuel. En su siguiente obra, Los Nibelungos tendrá ocasión de poder demostrar toda su madurez. Esta exaltación aria en la que los hunos son presentados como seres de raza inferior, parece premonitoria de los tiempos que vienen.
 
Metrópolis, 1926, será su obra definitiva. En ella, jugará con espacios, volúmenes y claroscuros. Metrópolis es un tratado sociológico algo infantil[cita requerida], pero, a pesar de ello, Lang conseguirá imágenes que pasarán a la historia del cine y que el espectador no podrá olvidar: su opresivo mundo subterráneo, el relevo de turno de los obreros, la inundación, el pánico en la ciudad, etc. Metrópolis representará el apogeo del expresionismo de orden arquitectónico como Caligari lo fue en el pictórico.
 
La mayoría de los historiadores exculpan a Lang de querer engrandecer al pueblo ario en sus películas, culpando a su esposa y guionista, Thea von Harbou, futura militante del partido nazi, de ser la responsable de ese enaltecimiento. De hecho, Lang, realizará El testamento del doctor Mabuse, en 1933, película prohibida en la Alemania de la época por constituir un alegato contra el nacionalsocialismo. Un poco más tarde huirá a Estados Unidos donde proseguirá con su obra y fallecerá en 1976.
Georg Wilhelm Pabst
El último gran realizador de la estética expresionista alemana fue Georg Wilhelm Pabst. Después de debutar como actor teatral, fundó su propia productora cinematográfica, en la que realizó en 1923 su primera una obra menor llamada Der Schat. Se dio a conocer hasta dos años más tarde con la película Bajo la máscara del placer, un drama de miseria, interpretado por Greta Garbo, ubicado en un momento histórico y real. De estilo netamente realista, esta obra se rodó completamente en estudio, lo que hace que pierda parte de su fuerza por la falsedad de sus decorados, pero su mérito reside en presentar por primera vez la situación de la burguesía alemana tras la guerra, arruinada y en crisis.
 
Pabst fue el primer cineasta que incorpora el psicoanálisis en una de sus películas, ayudado por dos discípulos de Sigmund Freud, realizando un estudio sobre la impotencia en 1926. Sus siguientes obras abordaron los problemas de la psicología femenina en una trilogía: Abwege, La caja de Pandora y Tres páginas de un diario, donde por medio de la vida de sus protagonistas femeninas realizó una crítica amarga de la Alemania de su época. Esos fueron los dos motores que movieron la obra de Pabst: los sentimientos y la realidad social de su país.
 
Pabst encarriló el cine alemán por la senda del realismo social, y, a la trilogía femenina, siguieron películas más comprometidas social y políticamente, que fueron prohibidas en 1933 tras el ascenso al poder del nacionalsocialismo. Huyó a Francia, donde siguió con su obra, para regresar a su país, donde filmó en la década de los años 50 un alegato contra el nazismo. Falleció en Viena en 1967.

Anna Konno: La Princesa de este Blog

Su majestad oriental
Por: Darío Valle Risoto

Le agradezco a Bruno Días uno de nuestros asiduos lectores por darnos el pie para el título de este post donde colgamos más fotos de la bella y realmente alucinante Anna Konno en sus más aseadas poses… que se le va a hacer, uno solamente puede soñar despierto y admirar sus dotes para siempre pero siempre, siempre estar como quiere.
 
 
 

Cuentos de Robots I Parte: 2

Cuentos de Robots
Parte 2: Primer Contacto
Por: Darío Valle Risoto

    Bueno, estaba allí, no me quedaba más que ponerla a funcionar, sabía bien que me podría meter en problemas si la dejaba como un exagerado adorno en medio del living de mi minúsculo departamento, para colmo era algo mas de las tres de la tarde y Beatriz había avisado que pasaría a buscar unos libros y algo de ropa que había dejado en el placard de su cuarto. Hacía un mes que se había mudado y todavía tenía muchas cosas por recoger del apartamento, para colmo se había llevado mis discos de Rammstein como si fueran propios y yo no tenía el valor de reclamárselos.
    Fui a buscar otra cerveza y no quedaban más, pero como seguía teniendo sed me exprimí un limón en un vaso con agua mineral y volví a mi asiento enfrente de mi pedido.

__Así que apunto a su pecho con el control y dígito la clave… a ver…
    Me detuve antes de completar los nueve números, me sentía realmente nervioso, no cualquiera en esta parte del planeta compra una perfecta androide Fem 18184 a su entero gusto.
    Seguía perfectamente inmóvil con sus rasgados ojos japoneses cerrados, sus labios carnosos, sus pechos perfect…
    Tal vez Horacio y Evaristo tenían razón aquella noche en que algo alcoholizado, les confesé que tenía planeado comprarme uno de esos nuevos robots de compañía que publicita la Matsushita electrónica. Se cagaron de risa y lo menos que me dijeron fue: degenerado.
    ¿Y si tenía una falla y apenas de encendida se incendiaba o lo que era peor, me arrancaba la cabeza? Había leído en esas revistas amarillistas que en Boston un niño robot había asesinado a sus padres humanos a causa de un cortocircuito.
    Bueno, pero el asesino era fabricado en Rumania, esta era Japonesa.
    Sonreí al recordar a Toyi Miyamoto, el vendedor que atendió mi pedido desde Tokio a través de la cámara web.
__No es muy común que un occidental solicite rasgos japoneses en su producto, generalmente piden mujeres anglosajonas, nórdicas o tal vez de raza negra, pero ¿orientales?; muy poco __Afirmó
__Espero que eso no le aumente el precio. __Agregué como un imbécil, a esa altura me había empeñado hasta los huevos y cualquier palabra en torno a los costos era un chiste malo.
    Del otro lado de la pantalla Miyamoto aceptó mis requerimientos y sonrió, luego hizo una leve reverencia y la imagen se apagó dejándome de fondo de pantalla la sigla de esta empresa de punta en la fabricación de androides. Tenía que recordarlo, eran: Androides y no “Robots”, ya me lo habían aclarado: Los “Robots” se usan para trabajos forzados y automatizaciones, los neo-androides o androides son réplicas perfectas de los humanos.
    ¿Y que iba a saber yo, un oscuro dependiente de una agencia de viajes en un mundo cada día más plastificado?

__ ¿Qué nombre te voy a poner?
    Mi voz me sonó extraña y por supuesto que nerviosa, me acerqué a ella, era apenas más baja que yo, exactamente la había solicitado de menos cinco centímetros, medía 1.71 de alto. Por primera vez la toqué, a la altura de su omóplato derecho mi dedo índice se hundió en su piel  tersa y casi humana aunque fría.

Item 19: El calor corporal se regulara de forma automática, evítense temperaturas por debajo de – 10 grados y por sobre los 50. En caso de que estas sean rebasadas, el modelo se desactivará inmediatamente. Se recomienda llamar al servicio de garantía si no vuelve a funcionar luego.

    Le toqué el pelo, era negro, hermoso y le caía apenas sobre los hombros tersos y perfectos, sentí de pronto una oleada de vergüenza, corrí hasta el baño y traje una bata, la cubrí y me sentí mejor, era como si fuera un pervertido aprovechándome del sueño de una joven.
    Me empiné al agua con limón y estaba asquerosa, me había olvidado de ponerle azúcar, el vaso se me calló al sofá y luego rodó al piso sobre la alfombra y lancé una buena maldición, al levantarme ella seguía erguida dentro de la caja como si fuera una antigua dama egipcia.
    Recordé que había conocido a una chica japonesa cuando habíamos viajado a Sao Pablo con Evaristo al casamiento de su hermana, pero…
__ ¿Cómo carajo se llamaba la japonesita aquella?
__ ¿Tomiko?, ¿Tomiko?…. Si, si, era: ¡Tomiko Harakiyama!

__ ¿Te gusta Tomiko?
    Por supuesto que no contestó, así que tomé el bendito control y digité uno a uno los nueve números de la clave, esta sumada a la presión de mis huellas digitales sobre su censor le darían vida definitivamente.
    Entonces escuché un leve zumbido proveniente de su cuerpo y abrió los ojos.
Continuará.