Los Cazadores del Spock Perdido

Los Cazadores del señor Spock
Por: Darío Valle Risoto

Desde que la tecnología comenzó a saltarse el tiempo no dejamos de escuchar a aquellos que levantan voces en contra de los nuevos hallazgos de la ciencia aplicada al confort de los seres humanos, también a su destrucción, justo es advertirlo.

Por lo tanto es menester referirme a las series Star trek y sus incontables portentos técnicos que luego y no tan luego se hicieron realidad entre la humanidad.
Aún así debemos necesariamente pensar en que cada adelanto técnico en épocas antiguas fue motivo de locos imaginativos o tal vez de consignas que tenían que ver más con lo milagroso y/o mágico.
Cuando era niño y jugaba en mi pequeño patio inventaba universos y a menudo dibujaba mis historietas en aquellos papeles que mi padre me traía del mercado. Quería intensamente tener la posibilidad de poder ver mis películas preferidas cuantas veces quisiera y eso solo lo podían hacer los ricos o claro: yendo al cine cuando las exhibían. Nunca podré olvidarme que en el centro de Montevideo había un comercio que vendía versiones súper 8 de catorce minutos de películas como: Star Wars, Blanca Nieves, etc. Eran las mismas que exhibían en los cumpleaños unos pibes que tenían ese servicio de dar cine a domicilio.
Pasaron menos de veinte años y me compré mi primer reproductor HVS y realmente gasté el cabezal rápidamente viendo cientos de películas alquiladas, hasta conseguí la forma con un amigo de interconectar dos aparatos y copiarnos algunas. Ahora que lo recuerdo es gracioso porque la calidad comparada con lo que tenemos hoy día era pésima, sin embargo veía cumplido aquel sueño del cine en casa.
En 1992 nos pusieron el teléfono de línea en mi hogar, hacía como siete años lo había pedido de casualidad en Antel (Administración nacional de telecomunicaciones) y fue como un salto al primer mundo que me rompió el alma recordando como cierta noche por el año 1982 tuve que recorrer teléfonos públicos a la madrugada para pedirle una ambulancia para mi padre .
Todo esto viene a que con cincuenta y un años cumpliditos (Que no represento para nada), siento la doble sensación de felicidad y tristeza por estas tecnologías que nos toca vivir hoy día y que mi padre hubiera disfrutado más que cualquiera de nosotros. Es que mi viejo estudió electrónica por correspondencia y de verdad era un verdadero genio para esas cosas, el tipo arreglaba cualquier cosa con su destornillador y su cerebro maravilloso.
Ayer mientras esperaba en el consultorio saqué mi tablet, continué leyendo el libro sobre Sherlock Holmes, luego jugué a un par de juegos hasta que me llamaron para la consulta. También es indudable que el tema de tener Internet en casa es algo increíble para quién se crió mirando una televisión a válvulas en blanco y negro y las computadoras solo pertenecían a las películas de ciencia ficción. ¿Las recuerdan?: En su mayoría eran giantescas con muchas luces, cintas que giraban dentro de ruedas enormes y daban sus resultados en tarjetas perforadas o en pantallas con apenas letras verdes luminosas.
Pero nos agobiamos muy a menudo con este tropel de tecnología que llega  a pobres y ricos por medio de todas las formas imaginables y sin embargo los seres humanos seguimos buscando lo mismo, es decir:  “matar el tiempo”.
En realidad el tiempo no se mata, nos mata a nosotros con su devenir incesante de horas, días, meses y años. Así vamos camino a la muerte más creo que no será raro pensar en que es muy probable que la tecnología nos permita en un futuro no muy lejano la permanencia de alguna forma como conciencias digitales en algún dispositivo.
Esperemos que sea en un androide lo más humano posible.
Cuando nadie podía siguiera imaginar que el hombre podría volar, lo hizo y en enormes aparatos donde puede hasta dormir o mirar películas entre muchas cosas, cuando eran necesarios largos meses para enterarnos de un suceso a miles de kilómetros de distancia ahora con un solo clic nos conectamos con todo el planeta. Sin embargo nos cuesta a algunos imaginar que esto sea solo el principio.
Hace un  tiempo conversando con cierta persona le dije que la teletraportación era posible y que no me joda con la película “La Mosca” y que en un futuro no muy lejano habrá un dispositivo que nos permitirá ver toda la historia humana en tiempo real en sonido e imágenes. Imagínense cuantas mentiras caerán sobre la realidad de ver por ejemplo lo que le pasó realmente al tal Jesús, a Hitler o a nuestra última novia cuando nos dijo que se quedaba a estudiar “con una amiga”. Puede ser un invento nefasto que sea prohibido para el ciudadano común y si es que aún no ha sido inventado será posible en poco tiempo, tanto como que la luz y el sonido no desaparecen y es posible recodificarlos con la tecnología adecuada.
Morirían entonces todas las mentiras y el hombre dejaría de ser un idólatra para transformarse en un ser verdaderamente lógico, cueste lo que cueste.
Larga vida y prosperidad.
Anuncios

2 thoughts on “Los Cazadores del Spock Perdido

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s