Spartacus: Formidable Obra Épica

Espartaco 1960
Por: Darío Valle Risoto

Probablemente esta película esté entre las obras épicas de la pantalla grande más importantes de la historia por muchas razones, comenzando por el impecable guión que puede soportar el paso de los años bastante incolumne, aunque desde luego hay cosas que en estos tiempos pueden parecernos un tanto idealizadas. De todas maneras el cine pretende ser ante todo entretenimiento y si esto tiene el valor agregado de la historia del primer esclavo que se revela contra el imperio más grande de esos tiempos es doblemente bueno.
 
Con un reparto de grandes estrellas y el protagonismo y poducción de Kirk Douglas, la historia de este gladiador inevitablemente nos remite a la serie de gran calidad y del mismo nombre que ahora creo va por su última temporada, pero tambíén nos damos cuenta de todo lo que le robó para su personaje del rey Leonidas para su comic 300 el sobrevalorado Frank Miller.
 
Filmada en paisajes naturales y con el uso de cientos de extras la película trata sobre el tan controvertido tema de la libertad y la opresión haciendo una buena conjunción con los enredos diplomáticos en una Roma pre Julio César que tambaleaba entre una especie de democracia (A lo romanos) y una dictadura. En medio de esto la esclavitud tiene su manifestación más salvaje en las justas de gladiadores donde nos iremos a Capua donde Batiatus tiene su escuela de gladiadores y compra a Spartacus , entonces comienzan los verdaderos problemas.
 
Larga película de más de cuatro horas que repasa la versión de una novela sobre un personaje que si bien existió no sé a que punto el escritor se basó en la realidad o inventó, pero la historia está bien narrada con la carga emocional debida, sobretodo en el trágico y esperable final de este revolucionario entre los gladiadores que levanta miles de esclavos en contra del poderoso imperio Romano.
 
Tuve la suerte de ver la versión restaurada digitalmente la que tiene el agregado de una escena suprimida en su momento debido a un diálogo en clara alución a la relación homosexual entre un amo y su esclavo que en su momento fue quitada del filme por la censura. Resulta que al tratar de reincorporarla a la película estaba sin audio así que treinta años después Tony Curtis tuvo que doblarse a si mismo y ante la muerte de Sir Lawrence Olivier fue la voz de Anthony Hopkins quién se prestó para el diálgo en que: Crassus (Lawrence Olivier) le pregunta a su esclavo: Antoninus (Tony Curtis), si le gusta comer almejas y este responde que si, luego le pregunta si le gustan los caracoles y este responde que no, a lo que Crassus le agrega que a él le gustan las almejas y los caracoles y no hay nada de inmoral en ello.
 
Lo que me resultó simpático es que no bien terminado este diálogo el esclavo se escapa seguramente por el miedo a ser sodomizado por su amo.
 
Más allá de esta anécdota estamos ante una película realmente formidable que como lo expresé antes trasciende a su época y es una verdadera muestra de la búsqueda de la libertad entre los hombres durante toda la historia humana sea cual sea la forma de gobierno imperante. También es triste pero cierto que nos muestra la bajeza de las clases dirigentes y las terribles manipulaciones políticas para lograr sus fines aún a costa de miles de muertes. El final donde los esclavos son crucificados por miles como ejemplo de lo duro del imperio es elocuente.
 
No puedo agregar demasiado a una película de esas ineludibles y después de tantos años me vengo a dar cuenta que fue dirigida por Stanley Kubrick, bueno, en mi defensa debo decir que la primera vez que la ví no tendría más de doce años.
 Un reparto inigualable
 
FOTO PROMOCIONAL DE SPARTACUS

Agasajar al visitante

Agasajar al visitante
Por: Darío Valle Risoto

Invierno del noventa y tres y un frío de cagarse, perdón pero no se me ocurre ningún eufemismo porque de verdad hacía “un tornillo” de aquellos. Salíamos del Curso de comunicación a eso de las doce menos cuarto de la noche y el porteño subido en su Kawasaki 100 me pregunta que voy a hacer.

A mi respuesta de: Irme a dormir, me invita a ir a su casa y allá voy por primera vez a la casa de este particular compañero del curso de Comunicación Social en la Universidad del Trabajo. Llegamos helados y el tipo prende un porro y se pone a hacer un omelet y me pasa el pucho y yo que fumaba por primera vez cánnabis le digo que no se moleste en cocinar.

También prepara “Carajillo” que es algo así como whisky caliente con café negro que nos saca del frío inmediatamente mientras comemos y fumamos, entonces me mira serio y me dice: __A las visitas hay que agasajarlas.

Este amigo que dejé de ver hace una punta de años, tal como otros que tuve la suerte de conocer me dio una lección sobre la vida y el trato humano fundamental para ser lo que soy hoy y voy a tratar de ser claro en lo que trato de transmitir.

__ Saber ser agradecidos. __Fue algo que aprendí de mis padres y tiene que ver con esto, tratar siempre de pagar las deudas afectivas, las que son en definitiva aquellas más lindas, las que nos ayudaron con la mano de un compañero solidario, con la ayuda a veces hasta de un completo desconocido en momentos más o menos jodidos que los hay en toda vida.

El compartir desinteresado sin embargo encierra un interés que es de los pocos buenos y es ese invisible deseo de encontrar en el receptor la misma disposición a echar una cuerda cuando algún tipo de agua nos llega al cuello. “Ayudar sin mirar a quien” decía mi madre y sin embargo quedaba como herida de muerte por la gente mal agradecida o lo que era peor: por aquellos que creen que el resto del mundo tiene la obligación de ayudarlos. Como si tuvieran sangre azul o fueran especiales.

Hoy no creo que la gente sea tan egoísta como muchas veces sostengo quizás llevado por esta ola de que todo está podrido y que a veces yo mismo sostengo, sin embargo no es así, felizmente uno encuentra siempre raptos de solidaridad y modestamente trata de conmoverse y dar lo que se pueda en el momento adecuado. Y si bien algunos quizás piensen que toda su militancia alcance con poner fotos de perros abandonados en Facebook o frases lindas para hacer sonreír al solitario internauta, creo que también hay otras posibilidades.
Pero uno no siempre tiene el retorno de su generosidad en igual medida y ni hablar en intereses a corto plazo como si se tratara de guardar cariño en el banco de los corazones de la gente. No es poesía, aunque lo parezca.
Es un tema de educación y la facultad de ser “Bien agradecidos” ya no se enseña como lo hicieron mis padres para conmigo. Les cuento algo que me dejó muy satisfecho.

Hace como unos veinte años o más, fui con una pareja amiga a comprarles los regalos de navidad para sus hijos, entre tantas vueltas por el centro me regalan un cinto artesanal que aún conservo aunque está muy viejito. Pasaron como quince años de aquello y un día estando en la casa de mis amigos me cambio una camisa y la esposa mira que aún conservo aquel viejo regalo y le digo: __ ¿Se acuerdan que me lo regalaron para la navidad de x año?
La esposa de mi amigo se sintió muy complacida de que yo siguiera valorando aquello de lo que ni siquiera se acordaban.
A veces veo en mi casa los pequeños tesoros de regalos de amigos o conocidos y también trato de obrar en consecuencia como cuando le dí el vinilo de V8 de “Un Paso más en la Batalla” a mi ex batero Fernando gran amante de los discos. El tipo no lo podía creer y solo le conté la historia de ese disco que perteneció a varios amigos y pasó de mano en mano como regalo solamente para agasajar las visitas.