Los Últimos Charrúas

El 11 de abril de 1831
Por Gonzalo Abella

El 11 de abril de 1831, en el Estado Oriental (territorio tapón apartado de la Patria Grande) se inició el terrorismo de Estado. En Salsipuedes comenzó la masacre contra los charrúas que continuó en Paso Bautista, El Infiernillo, la estancia del Viejo Bonifacio y Mataojo. Los charrúas aún pudieron organizar una contraofensiva en Yacaré Cururú, donde ajusticiaron al genocida Bernabé, y en las sierras del Yarâo (hoy Río Grande do Sul) en este caso con apoyo de Juan Antonio Lavalleja.

Remate de cautivas para servicios sexuales, distribución de niños para que olviden su lengua, su nombre y su identidad; venta a un circo europeo de cautivos, incluyendo una charrúa embarazada; entrega de 4 charrúas a los británicos, como trofeo y felicitación por haber ocupado las Malvinas, nada le faltó a Rivera para mostrar que era el mismo de siempre: el que en 1817 traicionó a Artigas y en 1820 intentó matarlo, el que saqueó las Misiones orientales en 1825 y creó campos de concentración sobre el Cuareim y sobre el Yí; el que unos años después inauguraría la tradición colorada de los golpes de estado. 

El genocidio no fue una limpieza étnica sino el comienzo de la contra-revolución agraria. Artigas, aunque ahora lejos, todavía estaba vivo. En la aldea charrúa se refugiaban las familias paisanas y negras que habían recibido desde 1815 las tierras de los “malos europeos y peores americanos”, tierras que ahora el estado tapón devolvía a sus antiguos propietarios. Había que destruir los núcleos organizados de la resistencia popular y por eso se montó la trampa de Salsipuedes y todo lo que le siguió.
Los partidos burgueses (FA,PN,PC,PI) no dicen una palabra de este aniversario. Los 4 son cómplices de la contra revolución agraria en diferentes épocas. Bajo los gobiernos del FA, 10000 familias con predios menores de 100 há, productores de alimentos, abandonaron el campo. Otros tantos arrendaron a los sojeros no residentes, que ni siquiera pagan impuestos por la riqueza que se llevan ni por los venenos que dejan. Y puede llegar la megaminería, el crimen más grande que se ha cometido jamás en este suelo.
Por eso es lógico que la Intendencia frentista permita la gigantesca estatua del genocida en Tres Cruces, que la avenida más larga lleve su nombre, y que en el Cementerio Central la tumba de Bernabé tenga en la parte trasera del monumento una leyenda racista contra los charrúas. La actual cúpula del FA (combo con senadora incluida) rinde así homenaje a los suyos, La UP-AP inclina respetuosa sus banderas ante los charrúas artiguistas, precursores heroicos del camino que elegimos.

Lollapaloza o Lola Pelusa?

LolaPelusa: Un festival de gente linda
Por: Darío Valle Risoto

Vamos a tratar de imaginarnos un enorme festival con todo lo nuevo del rock yanqui y algo del europeo, amenizado con suficiente música tecno, mucho pop y un montón endiabladamente caliente de nenas lindas y bien vestidas. Colores flúo, lentes negros, morrales con la imagen de Hello Kitty o del personaje de la navidad de Jack  y celulares conectados a sus genitales. No olvidemos a los chicos emo flogers o como quiera que se les llame.  Lánguidos jóvenes masculinos apáticos sexuales con aires afeminados que siempre chupan algo, no piensen mal. Puede ser una chupa chup o simplemente un juguito de manzana Light.
Un gran escenario donde desfilan banditas indies y hasta algún arriesgado DiscJay que maneja sus sampleos como un dios de la pavada musical levantando suspiros en la multitudinaria maza de tenagers y no tanto.
Grandes pelotas inflables que levitan sobre las cabecitas bonitas.
Toda música empaquetada para la diversión, mucho baile, ningún mensaje y tanto vacío que hasta uno podría extrañar al mismo León Gieco y su mierda de “Solo le pido a dios” si no fuera porque a la noche aparecen: Soundgarden y Los Red Hot Chilli Peppers…bueno, peor es nada.
Pero los primeros son otra clonación nefasta de Led Zeppelin y los californianos salvo cuatro o cinco canciones hacen Funky….si funky, lo que para un metalero viene a ser como escuchar a cuatro cumbieros a los que les metieron doscientos voltios por el culo sobre un escenario.
No se vende alcohol, mucha cosa orgánica, ecológica, sana y linda para una juventud híper conectada con sus wassups y sus interneses pero con poca sangre en las venas. Drácula se moriría de inanición entre esa parvada de sordos intelectuales que consumen todos esos paquetes hermosos de ruido pop que les ofrecen las multinacionales del desconcierto.
¿Qué ha pasado?
Si no fuera por algunos dinosaurios que siguen tocando me atrevería a decir que el rock ha muerto, lo han asesinado con un arco iris de hippies modernos llamados Indies, Yuppies, Hipsters o criollisticamente hablando: Pajeros.
Ac-Dc, Motorhead, Megadeth, salvan el día, también el reconstituido Black Sabbath aunque su disco 13 sea una especie de auto parodia de sus épocas de oro, aún así frente a todas estos pelotillas Indies suena como para darse contra la pared sin casco.
¿Qué ha pasado?
Ha pasado que nos han mensajeado el cerebro con smiles hermosos, con arcilla electrónica nos modelaron el gusto para que sea Standard y correctamente transgresor. Las niñas y los chicos bailan, nada de drogas como un buen porro y mucho menos alcohol, nada de sexo salvaje a lo mejor un débil sexo oral como para contarles a las otras chicas foto celular mediante.
El LolaPelusa como le llaman los porteños es el estandarte de estos tiempos que estamos viviendo donde el arte es un gran comercial de MoviStar o de Coca Cola, Greenpeace parece el dios sempiterno de un montón de niñatos que nada saben de nada porque para eso tienen Wikipedia.
El otro día un amigo me dijo que una chica de diecisiete años no tenía idea de quienes eran The Beatles.