Wakolda: Nada excepcional

Wakolda
Por: Darío Valle Risoto

La vi hace como dos semanas antes que saliera en los cines de montevideo y la verdad que esta película si bien tiene un argumento bastante original no es la gran cosa y por momentos creo que le perdí la pista y ahora creo que dentro de un tiempo intentaré verla de nuevo.

Las figuras de la alemania nazi sucitaron toda suerte de leyendas en américa del sur y no tantas de estas, también hubo muchos escapados de Europa y hasta algun criminal atrapado por el servicio del Mosad Israelí. Según cuentan Joseph Mengele apodado “El angel de la muerte” estuvo en Uruguay, Brasil, Argentina, Paraguay y quizás también en Chile.

Bien, esta película utiliza un buen actor extranjero para encarnar a este médico nazi que experimentaba con niños y adultos judíos en su rama que era la genética… todo dicho.
Entonces la película narra el ficticio encuentro entre una pareja que se va a vivir a Bariloche (Argentina cordillerana) para poner una clínica para reparar muñecas. Tienen una hija de doce años que tiene problemas de crecimiento al ser siete mesina y se cruzan con este médico que por allí puede aportarles la solución.

Tal vez la película falle al no intentar alguna suerte de relación más afectiva entre esta niña y el médico aunque se nota su fascinación, pero no va más allá, tal vez porque vivimos en tienpos profundamente correctos políticamente y la pedofilia viene mal aunque sea de los propios nazis. Natalia Oreiro y el excelente actor Diego Peretti están muy bien pero la película no me resultó que rindiera lo suficiente como para gastarse unos morlacos en el cine… menos mal.
 

En el Espejo del precipicio

En el Espejo del precipicio
Por: Darío Valle Risoto

Cuando no encuentro las palabras
Busco el lápiz roto de los encuentros heridos
Cuando no mido las distancias
Conservo cada rasgo de los sueños perdidos.

Entonces diviso en el espejo a un extraño
Un mirador violento del otro lado del vidrio
Me envuelve una densa niebla de espantos
Y me descubro desnudo en un bosque de ritos.

Cuando no encuentro esa compañía
Que se tragó la madrugada con el último vino
Y miro entonces a la mesa vacía
Y siento la cama completamente helada
Y extraño a esa mujer…
Que todavía no he conocido.

Cuando reemprendo la lucha en las mañanas
Como un absoluto y anónimo tipo
Y regreso cansado con las mismas preguntas
Del filósofo y del crítico.
Me miro en ese espejo esperando
Que me muestre a un extraño

Pero sigo…
Siendo otro y a la vez el mismo.