Anna Konno Y compañía

Acompañada
Por: Darío Valle Risoto

Si los directores de cine tienen a sus actrices fetiches bien que nosotros podemos tener a Anna Konno como la más posteada si no me engaña la memoria. En este caso acompañada por una modelo tan famosa como ella de la que tal ves alguno de ustedes me aclare el nombre porque no lo tengo más en algún post de esos donde se repasan las modelos más famosas del año pasado creo que estuvo…bueno a disfrutar que la vida es corta y sin chicas orientales un verdadero infierno.
 
 
 

Objeto: El Fútbol

Objeto: El Futbol
Por: Darío Valle Risoto

El que no me guste para nada el fútbol me ha quitado de gran parte de la vida social porque es innegable que entre “hombres” debe ser la materia de conversación más común, eso me ha traído más de una discusión al advertir lo absurdo de las reglas de ese deporte y por sobretodas las cosas su sobrevaloración, cuando no debería ser más que una opción de entretenimiento y punto.

Lejos de ser sicólogo advierto que de forma tangencialmente parecida a la religión las cosas del fútbol despiertan en personas bastante escasas de ideas una suerte de pasión animal muy poco comprensible para quién suscribe. Nunca comprenderé esos tremendos debates sobre un club u otro, las eternas contiendas defendiendo determinados colores y pienso entonces que la explicación puede venir por el lado de un viejo gen tribal que hace a los hombres en la necesidad de luchar por algo por más absurdo que esto sea.

Cómo si no existieran temas de peso por los cuales jugarse la cabeza, sin embargo para muchos el fútbol es una pasión y la cosa más importante de sus vidas. Claro que yo estoy a miles de kilómetros de esto y vuelvo al principio, siempre fui un tipo raro por no gustarme el fútbol por más que contradictoriamente si tenga mi equipo preferido, pero la verdad: poco me molesta que quede último, pierda una final o lo bajen a divisionales inferiores, de verdad.

Ayer un chofer de un colectivo nos contaba a algunos pasajeros los destrozos que le habían hecho en el vehículo unos hinchas de futbol, incluso se enojaron porque les pidió que no saquen las cabezas por las ventanillas porque es peligroso. Nada nuevo también es que haya ido a hacer la denuncia y le recibieran con poco interés, incluso le mostraron una patrulla destrozada por la hinchada de cierto cuadro de futbol uruguayo que no voy a nombrar.

Es un mundo ajeno para mi pero sustancialmente peligroso el del futbol, tanto dentro como fuera de las canchas parece que mandan los inadaptados, los energúmenos que solo obedecen al viejo instinto tribal de luchar incluso a muerte por sus colores. ¡Habrase visto tanto desperdicio de energía!
Alguien escribió alguna vez que la revolución nunca se podrá hacer cuando hay un partido de fútbol importante. Tanto así las masas idiotizadas le sirven al sistema actual.

Varios muertos en mi país evidencian a través del tiempo que este deporte ha perdido hace ya muchos años su carácter de espectáculo para transformarse en espectáculo más del tipo del circo romano que lo que ingenuamente creíamos que era. Aquel futbol donde iba la familia y no había vallas para separar hinchadas es cosa del pasado.
¿Quiénes son los responsables de esto?

Evidentemente el sistema educativo uruguayo en estado paupérrimo, los medios de comunicación con periodistas “Deportivos” que abierta o solapadamente exacerban los sentimientos de competencia en cabezas débiles, los dirigentes que bancan a las barras bravas, las absoluta ausencia de sentido común, nunca escuché a un comunicador decir por ejemplo: __ Miren que esto es para entretenerse, ustedes pagan la entrada y deberían pasarla bien, los jugadores ganan millones y todos felices.

Pero la mentalidad plastificada de hoy día erige ídolos que patean una pelota, ganan cifras siderales, aún sin jugar con la publicidad ya son millonarios y el público los estima porque… ¿Por qué los estima la gente? Por su alta exposición, porque ganaron tal o cual copa pero de verdad creo que no son más que las fichas de un negocio mundial y siniestro que vive de ese sentido tribal de jugarse por una bandera, un club, un escudo.

He tenido que soportar conversaciones absurdas solo por decir que soy simpatizante de Peñarol desde niño pero hace más de treinta años que no voy a un estadio y la última vez que vi un partido por televisión fue la final de un mundial por los noventas y me quedé dormido como un lirón los primeros quince minutos.
Quizás le deba agradecer esto a mis padres que no se interesaban casi nada por el fútbol, mi padre nunca dijo que cuadro le gustaba, siempre decía que el era fan del basquetbol porque lo había jugado, mi madre era simpatizante de Nacional y a veces miraba algún partido en televisión y si jugaba Peñarol en el extranjero quería que gane porque según ella: __Eran uruguayos.

Por suerte no fui de esos sufridos niños que aún antes de entender nada de la vida son disfrazados por sus padres con los colores de su club favorito, incluso hechos algunos socios de bebés, hasta cualquier punto llega la pobre y tonta gente.
Así me crié, muy lejos de cualquier fanatismo y hoy día viendo a tanto idiota futbolero repetir una y mil veces algunas consignas me siento agradecido de carecer de esa pasión