Ignacio Álvarez sigue mostrando su condición…

Notas de Facebook de Sol Bauzá
17 años, 364 días, 23 horas y 59 segundos
miércoles, 08 de enero de 2014 4:09
“Repudio la explotación de menores, pero dos años de prisión a todo el que le pague a una prostituta de 17 años, aún sin saber que era menor?” comenzaba el primero de los tuits de Ignacio Álvarez en Twitter  y así abría una cadena donde se volcarían insultos, condenas, intolerancia, la acusación de “facho”, “seudo defensores de derechos”y complicidad.
“Querido, yo que vos me quedo callado y borro los tuits porque podés ser denunciado por apología de explotación sexual” le recomendó un usuario de la red social al periodista.
“Denunciame” fue la respuesta del conductor del programa Santo y Seña en Montecarlo.
La cadena de comentarios que sublevó a muchos el 6 y 7 de enero pasado se inició cuando Ignacio Álvarez se quejó en su cuenta de las penas para los culpables del delito de explotación de menores, y opinó que 2 años de prisión inexcarcelable eran pena “demasiado dura” para un “cliente” que pagaba por ejemplo a una “prostituta de 17” (según definió, equívocamente, a un abusador y una menor de edad explotada).
Para peor, argumentó, es frecuente que los hombres tengan sexo con una menor sin saberlo, sugirió. Los defendió, justificó en su desprevención e “inocencia” y lamentó que se coman “un garrón”.
Comenzó criticando la penas, siguió justificando los delitos, y continuó relativizando la responsabilidad de quienes incurren en la violación de la ley 17.815  sobre Violencia sexual comercial o no comercial cometida contra niños, adolescentes o incapaces.
Insistió en confundirla con “prostitución”.
Notoriamente Ignacio Álvarez no leyó el el Código de la Niñez y la Adolescencia.
El desconocimiento de la ley no exime de la responsabilidad y asunción de castigo por su violación.
En el debate en Twitter se le invitó por unanimidad a adentrarse en las leyes vigentes en la sociedad uruguaya, a lo que el comunicador se cerró de plano.
Siguió utilizando los términos “prostituta de 17” (“que quiere hacer guita, que bien sabe lo que hace” agregó) en referencia a la menor explotada y “cliente” (con frecuencia” engañado o desprevenido”) al adulto abusador. 
Insistió en el error conceptual de identificar a quien es menor ante la Ley como alguien responsable de sus actos.
Entre los seguidores y comentaristas en las redes sociales que siguieron en la cadena de tuits y respuestas llegó a adjetivarse a estas menores explotadas como “perversas, corruptas” y “conejas alzadas salidas de un cantegril”.
Cuando le preguntaron a Álvarez por “el límite” que consideraba apto para mantener relaciones sexuales con menores, respondió que “muchas a los 13 ya están pariendo en el Pereira Rossell”, con lo que infirió que si tienen edad para embarazarse y parir, él o cualquier adulto tiene derecho a cometer el delito de acostarse con esas menores desde los 13 años de edad.
Álvarez  incurrió en errores, falacias y expresiones equívocas que reflejan no solo un amparo e incitación al crimen, sino la hegemonía patriarcal, que no admiten la consideración de los derechos humanos tal como plantea el Código del Niño.
Al insistir en negar la calidad de menor, vulnerable y sujeto de derecho, reforzó formas de denominación que no hacen sino acentuar las falacias e inequidades en roles de poder.
Un poder que está históricamente del lado de los hombres (mal llamados “clientes”) porque no hay transacción, hay abuso, abusadores y por lo general son varones de todas las clases sociales que atacan a niños, niñas y adolescentes.
Álvarez evadió las responsabilidades y culpas adjuntas a un acto sexual entre un menor y un adulto que la Ley entiende es DELITO. Las justificó y excusó.
Clamó por indulgencia ante ello.
Bromeó. Ironizó. Festejó “felices por ellos (los que se acuestan con menores de 16 o 17 años)”.
Parece desconocer que el Estado vela por los derechos de la minoridad, que va desde que nace el niño hasta los 17 años, 364 días, 23 horas y 59 segundos.
Que como todo ciudadano, pero con más responsabilidad aún, un comunicador social debe respetar ese marco de derecho, y no tomar al niño o adolescente como un “objeto” y ejercer y justificar violencia contra él o ella.
El periodista hizo estas afirmaciones públicas  (que generaron retuits y decenas de favoritos) ante más de 8 mil seguidores de la red Twitter, lo que vale decir que varias veces el rating o tiraje de algunos semanarios referenciales del medio periodístico nacional.
Sus afirmaciones y argumentos hicieron gala de todo lo que no hay que decir, y van contra todo lo que se indica desde las ciencias sociales y humanísticas, todo lo que se investigó e intenta paliar desde que el mundo es mundo, todo lo que se aprendió en decenas de años de evolución.
Todo lo que estudiaron todos los periodistas uruguayos por ejemplo que asistieron en 2013 en Uruguay a seminarios específicos para capacitarse en la cobertura eficiente y responsable de los casos de  explotación sexual de niñas o adolescentes (además de delincuencia juvenil).
Sus afirmaciones y argumentos van contra la Política Pública y el Plan Nacional de Acción Por Decreto del Poder Ejecutivo que en 2004 que creó el Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia, bajo la órbita del INAU.

Una política que incluyó en 2013 la campaña “No hay excusas”, comunicación masiva contra la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes llevada a cabo conjuntamente por INAU, CONAPPES y UNICEF.
Sus afirmaciones y argumentos violan el Código de ética aprobado en Asamblea por APU el pasado 2013 y todo lo que promueve en cuanto a la responsabilidad de los comunicadores por la promoción de la aplicación  del Código del Niño.
Las afirmaciones y argumentos del periodista van en contra de todos los actos que se hacen para evitar, prevenir, frenar y revertir estos casos de forma coordinada entre políticas de estado, instituciones, asociaciones políticas, civiles, observatorios, organizaciones barriales y comunitarias.
Van expresamente alineados a reforzar y promover mitos extendidos como el “no sabía que era menor” y excusas como el “parecía mayor de edad”.
Mitos y excusas que hacen que el fenómeno de la explotación sexual infantil esté invisibilizado, y sus detonadores y consecuencias se perpetúen en la experiencia y conciencia social.

Las afirmaciones y argumentos del periodista generan influencia, pues provienen de un comunicador y referente de los medios de masas, guste o no, (¿de?) forman opinión e influyen en la conformación de opinión pública y sanción social ante delitos como el de La Posta del Cangrejo, La Casita del Parque y tantos otros.
Las afirmaciones y argumentos del periodista deslizan falsas oposiciones como preguntarse “a los 17 son niños o adultos? Y la inimputabilidad de los rapiñeros asesinos?” confundiendo y clamando en un mismo tuit por bajar límite de mayoría de edad de la menor abusada, y por bajar la imputabilidad del adolescente que delinque a la par.
Las afirmaciones y argumentos del periodista plantean otra falsa dicotomía: “obviamente me parece más grave la corrupción política, que una transacción libre de sexo por dinero con una casi adulta de 17”, insistió, como si dejar de procesar un ex ministro quitara atención o se contrapusiera a luchar contra la explotación sexual infantil.
Por último, el tuit “Nunca te levantaste una puta?” el periodista naturaliza la prostitución, ignorando que existen condicionantes estadísticas unidas a la pobreza extrema, la exclusión, la violencia doméstica, la desintegración social, las adicciones, la falta de herramientas y la vulnerabilidad social para que una adulta llegue a vender servicios sexuales de forma estable como recurso de vida y oficio.
Ante los delitos que involucran casos de explotación infantil procesamientos y redes desbaratadas como las de Paysandú, Maldonado y Cerro Largo que involucran a niñas desde los 12 años, que hieren a nuestra comunidad y nos golpean como comunicadoras, mujeres y madres, respondemos poniendo nuestras conciencias y fuerzas profesionales dispuestas a combatirlos y visibilizarlos. No podemos permitir la impunidad e irresponsabilidad en el reforzamiento de estereotipos, falacias, omisiones, errores conceptuales tan graves y justificaciones públicas ante los mismos.
Consideramos que Twitter, como otras plataformas y redes sociales, es todo lo libre que puede ser si reconoce a sí mismo como un medio más de comunicación donde cualquier usuario, pero sobre todo empezando por los profesionales de la información y referentes de opinión, se hacen cargo del respeto a la legislación vigente así como del discurso que construyen y la integración social que construyen o destruyen.
Creemos que todos quienes allí se expresan públicamente deben actuar con apego a las reglas democráticas, velando por el respeto de los derechos humanos de todos.
Por todo lo expuesto, quienes suscriben expresan su repudio a las expresiones públicas aludidas de Ignacio Álvarez.

Sol Bauzá
(Siguen firmas) 
Cuelgo esta nota porque lamentablemente escucho a diario obligado en mi trabajo a este tremendo HDP que utiliza los medios para inocularle a la gente pensamientos de esta índole, fascista es poco. (Darío Valle Risoto) 

Recomiendo leer en  este blog: El fabricante de monstruos