3000 Rosarios para ayudar a Filipinas

ONG católica envía 3.000 rosarios a Filipinas para “satisfacer necesidades espirituales”
por YTM
EFE
La ONG católica Rosarios para la Vida ha enviado 3.000 rosarios a las víctimas del tifón Haiyan que asoló varias provincias en la región central de Filipinas el pasado 8 de noviembre, informaron hoy los medios locales.
La Conferencia Episcopal de Filipinas señaló que los rosarios “satisfarán las necesidades espirituales” de los damnificados, al tiempo que también la ONG católica Cáritas se está movilizando para asistir en las tareas de ayuda.
El monseñor filipino Pedro Quitorio bendijo los rosarios antes de enviarlos a las islas de Leyte y Samar, las más afectadas por el desastre. “Sabemos que a través de la oración de alguna forma sobreviviremos como personas y perseveraremos en la vida. Debemos enfatizar la dimensión espiritual a nuestra gente”, afirmó William Lorenzo, portavoz de Rosarios para la Vida.
“Por supuesto que sabemos que las necesidades físicas son importantes, pero también lo es el lado espiritual de las víctimas en esta calamidad reciente”, aseveró Lorenzo. Numerosos sacerdotes y monjas participan también en la asistencia a los supervivientes en las provincias asoladas por el tifón en Filipinas, donde el 80 por ciento de sus 94 millones de habitantes se declara católico.
Según el último recuento de víctimas oficial, Haiyan causó 3.681 muertos, mientras que hay más de 10 millones de damnificados, 12.544 heridos y 1.186 desaparecidos.

Nota de Los Muertevideanos: Este artículo va a formar parte de mi proximo libro titulado: LAS MIL RAZONES DE QUE ME CAGUE EN DIOS Y LOS CREYENTES.

¿Que es el Steampunk? Parte 1

Steampunk
Por Wikipedia

El steampunk fue, en sus inicios, un subgénero literario nacido dentro de la ciencia ficción especulativa que surgió durante la década de 1980 a manos de escritores conocidos por sus trabajos cyberpunk. A día de hoy, este subgénero ha madurado hasta convertirse en un movimiento artístico y sociocultural y no tan solo literario. El steampunk se desenvuelve en una ambientación donde la tecnología a vapor sigue siendo la predominante y por lo general localizada en Inglaterra durante la época victoriana, donde no es extraño encontrar elementos comunes de la ciencia ficción o la fantasía.

Las obras de temática steampunk a menudo muestran tecnologías anacrónicas o invenciones futuristas imaginadas por los visionarios de su época, todas ellas vistas desde la perspectiva victoriana en la cultura, el arte, la moda e incluso la arquitectura.

El steampunk se inspira principalmente en los trabajos de H. G. Wells y Julio Verne y del imaginario encontrado en sus obras, por lo que al igual que el dieselpunk, este subgénero se puede englobar dentro del movimiento retrofuturista, el género de las ucronías y la ficción especulativa, pero su tendencia a incorporar elementos fantásticos y el carácter más desenfadado y utópico de sus tramas lo alejan tanto del dieselpunk como del cyberpunk.
Origen
Aunque muchos otros trabajos publicados entre 1960 y 1970 se pueden considerar hoy en día fundamentales dentro de este género, el término steampunk se originó en 1980 como una ironía al género cyberpunk. Se puede considerar que este término fue acuñado por el autor de ciencia ficción K. W. Jeter, que intentaba encontrar un término unificado para los trabajos de Tim Powers (Las Puertas de Anubis, 1983), James Blaylock (Homúnculo, 1986) y los suyos mismos (Morlock Night, 1979 e Infernal Devices, 1987), todos ellos centrados en un escenario ambientado en el siglo XIX e imitando a la ficción especulativa victoriana encontrada, en La máquina del tiempo (1895) de H. G. Wells. En una carta a la revista de ciencia ficción Locus, Jeter escribió:

  «Estimado Locus.
    Adjunto una copia de mi novela de 1979 Morlock Night; apreciaré que le llegue a Faren Miller, como primera evidencia sobre el interesante debate sobre quien dentro del “triunvirato de la fantasía formado por Powers/Blaylock/Jeter” escribió primero en este “histórico-extraño estilo”. Aunque, por supuesto, encontré su reseña en el Locus de marzo muy halagadora.
    Personalmente, creo que las fantasías Victorianas serán la siguiente “gran cosa”, siempre y cuando podamos encontrar un término adecuado en común entre Powers, Blaylock y yo mismo. Algo basado en la tecnología apropiada de la época, como “steampunks”, tal vez…»

    K.W. Jeter, Abril de 1987
 
Características
El steampunk es un subgénero literario, habitualmente ucrónico, e impulsado por las corrientes retrofuturistas, centrado en la segunda mitad del siglo XIX, en las épocas victoriana y eduardiana, momento en que la Revolución Industrial se encuentra en su apogeo.

El subgénero recurre usualmente a realidades supuestas en las que la civilización ha tomado un camino científico diferente al actual, reemplazando la electrónica, los modernos combustibles y otros avances científicos por la tecnología del vapor (steam en inglés) y la combustión del carbón. Como ejemplo y tal y como presenta la novela La máquina diferencial de William Gibson y Bruce Sterling, se plantea la posibilidad de haber avanzado a la actual era de la informática por medio de máquinas sumadoras similares a la de Charles Babbage (con ruedas dentadas y tarjetas perforadas) en vez de la válvula de vacío y posteriormente del transistor. El steampunk, por tanto, se sitúa en un punto donde la sociedad ha abrazado un camino más consumista gracias al positivismo depositado en pos de la ciencia y la tecnología, donde éstas, conceden a la gente que mora en este diferente mundo, una vida cómoda y emocionante pero sin llegar al distópico control o decadencia habituales de otras tendencias en la ciencia ficción como el cyberpunk o, en ocasiones, el dieselpunk.

El mundo que imagina el steampunk, como se puede descubrir, es un mundo que parece anclado en las historias de Julio Verne y H.G. Wells,padres de la moderna ciencia ficción, pero lejos de la realidad, tan avanzado científicamente, en su extraña y retorcida forma de hierro, carbón y vapor, como el nuestro. El steampunk también debe su inspiración en novelas de aventuras y ciencia romántica, como las de Arthur Conan Doyle, Mark Twain y Mary Shelley.

El steampunk original, ya que a día de hoy este subgénero se ha convertido en un movimiento plástico y maleable, es más positivista frente a la tecnología, mostrando esta casi de forma romántica, donde sus historias son claramente utópicas y optimista, donde los problemas de esa época (superpoblación, racismo, pobreza y desempleo) conviven con los más extraños inventos propulsados por carbón y vapor.
Influencias
La influencia que nutre a la corriente steampunk se encuentra, principalmente, en la ciencia ficción primitiva encontrada en las obras creadas durante el siglo XIX, así como de los elementos más característicos de la sociedad y cultura presentes en este periodo histórico concreto, poniendo un especial énfasis en la cultura británica de la épocas victoriana y eduardiana.

Obras como Frankenstein (1818) o El último hombre (1826) de la escritora romántica Mary Shelley no solo crearon precedentes para la moderna ciencia ficción, sino que hoy en día siguen siendo inspiración para estos y para la novela steampunk que se mueve por derroteros más oscuros y góticos.

Avanzando en el tiempo, el subgénero bebe de relatos de primitiva ciencia ficción como Un yanqui en la corte del Rey Arturo (1889) de Mark Twain o aquellas historias protagonizadas por el profesor Challenger y escritas por Arthur Conan Doyle, siendo El mundo perdido (1912) una de las más conocidas por el público.

A pesar de ser un autor casi desconocido para los lectores, los relatos cortos de Edward Page Mitchell, han demostrado ser también una gran inspiración para el steampunk y para la ciencia ficción en general, señalando ejemplos como The Crystal Man (1881), The Clock that Went Backward (1881), The Tachypomp (1874) y The Ablest Man in the World (1879) donde podemos encontrar temas como la invisibilidad, los viajes en el tiempo, la robótica y el teletrasporte.

Pero sin duda, si se intenta encontrar una influencia clara dentro de este subgénero, su inspiración más directa bebe de dos autores en concreto, Julio Verne y H. G. Wells, considerados los verdaderos padres de la moderna ciencia ficción y precursores de este género. Mencionando tan solo, a modo de ejemplo, algunas novelas de estos autores que han estimulado en gran medida al steampunk, por parte de Julio Verne podríamos destacar Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), De la Tierra a la Luna (1865) o París en el siglo XX (publicada por primera vez en 1994) todas ellas visionarias y adelantadas a su tiempo y de un carácter más utópico y agradable hacia la tecnología. En el caso de H.G. Wells, el cual a diferencia de Verne tiende a ser más crítico con la tecnología y el uso indebido de esta, se puede resaltar sus siguientes obras, La máquina del tiempo (1895), El hombre invisible (1897) y La guerra de los mundos (1898).

No solo el steampunk bebe del género literario, también lo hace de los inicios del cinematografía. Este subgénero le debe muchísimo a Georges Méliès, pionero cineasta donde trabajos como Le Voyage dans la Lune (1902), Le Voyage à travers l’Impossible (1904) o Á la Conquète du Pole (1910), mencionando tan solo una escasa lista, no solo han marcado el moderno cine, ya sea este de ciencia ficción o no, sino también la marcada estética del steampunk. También lo hace a su vez, aquellos artistas gráficos que plasmaron sus impresiones ilustrando las novelas antes mencionadas y que hoy no solo ofrecen una imagen visual sino también una inspiración para el subgénero, como ejemplo de estos artistas y pintores cabria destacar a Albert Robida por sus ilustraciones futuristas de la época, ahora equivocadamente llamadas retrofuturistas por muchos, y por su desconocida obra también anticipada a su época encontrada en la trilogía formada por Le Vingtième Siècle (1883), La Guerre au vingtième siècle (1887) y Le Vingtième Siècle. La vie électrique (1890) enfocadas más en los desarrollos sociales pero no carentes de los tecnológicos.
Este subgénero no encuentra únicamente sus orígenes en la ciencia ficción y muestra de ello es que obras de autores como Lewis Carroll, Bram Stoker u Oscar Wilde o incluso las historias de Sherlock Holmes del escritor Arthur Conan Doyle, que han influido, e influyen a este subgénero emergente a pesar de entrar en géneros tan variados como literatura fantástica, misterio o terror.

Steampunk en entorno fantástico
Aunque muchos de los trabajos originales dentro del steampunk están ambientados en un entorno histórico, desde 1990 el término steampunk se ha extendido a muchas otras obras en las que es difícil reconocer un periodo histórico concreto, ambientando estas historias, habitualmente, en mundos completamente imaginarios donde criaturas mitológicas o legendarias conviven con los elementos tecnológicos y anacrónicos propios de la novela steampunk.

La novela de China Miéville, La Estación de la Calle Perdido (2000) ambientada en un mundo donde la magia y la tecnología steampunk conviven o la saga iniciada con The Court of the Air (2007) por el autor Stephen Hunt que reimagina una época Victoriana cargada de elementos fantásticos son ejemplos de la novela steampunk en entorno fantástico. Así mismo, el mundo del videojuego se ha visto influido también por este particular subgénero como Arcanum: Of Steamworks and Magick Obscura o la facción Vinci en Rise of Nations: Rise of Legends mencionando tan solo algunos de estos ejemplos de una abundante lista.
En ocasiones las historias steampunk se sitúan en hipotéticos futuros o en sus equivalente fantásticos, dominando en estos la tecnología encontrada en el steampunk y su estética. La serie anime, Conan el niño del futuro de 1978 presenta un futuro steampunk post apocalíptico nacido de la mente de Hayao Miyazaki y la película de animación El planeta del tesoro de 2002,10 nacida del argumento de la novela La isla del tesoro, muestra una reinterpretación de este clásico con estética claramente steampunk.