El Viejo y añorado Casete

El Casete
Por Wikipedia
Casete, cassette, o caset (del francés cassette, ‘cajita’) es un formato de grabación de sonido y/o video de cinta magnética ampliamente utilizado; designado a menudo casete de audio, cinta casete, o simplemente casete. Aunque estuvieron previstos originalmente como medio para el dictado, las mejoras en la fidelidad del sonido condujeron a que el casete suplantara la grabación de cinta reel-to-reel en la mayoría de sus usos.  Sus aplicaciones se extendieron de audio portátil de grabación casera al almacenaje de datos para computadoras. Entre los años ’70 y empezando los ’90, el casete era uno de los dos formatos más comunes para la música pregrabada, junto a los discos de vinilo y más adelante al disco compacto.
Los casetes compactos consisten en dos carretes miniatura, entre los cuales se pasa una cinta magnética. Estos carretes y sus otras piezas se encuentran dentro de una carcasa plástica protectora. En la cinta están disponibles dos pares de pistas estereofónicas, uno por cada cara (una cara se reproduce cuando el cassete se inserta con sus revestimientos laterales de cara A para arriba y la otra cuando se le de da la vuelta — cara B).  El casete es un soporte analógico, aunque también se desarrollaron formatos de cinta digitales: por ejemplo la Cinta de Audio Digital (DAT) y el Casete Compacto Digital (DCC).
Historia
El audio casete compacto es un medio para el almacenaje de audio que fue introducido en Europa por la empresa Philips en 1963, y en los Estados Unidos en 1964, bajo marca registrada con el nombre de «compact cassette». Aunque había otros sistemas de cartucho de cinta magnética en ese entonces, el casete compacto llegó a ser dominante como resultado de la decisión de Philips (en respuesta a la presión de Sony) de licenciar el formato gratuitamente. Se convirtió entonces en una alternativa popular y re-grabable al disco de vinilo durante los años setenta.
Introducción de los casetes de música
La producción en masa de Audio Casetes Compactos comenzó en 1964 en Hannover, Alemania. Los casetes de música pregrabada, también conocidos como Musicasetes (abreviado M.C.); fueron lanzados en Europa en finales de 1965. Los musicasetes fueron introducidos en Estados Unidos en septiembre de 1966 con una oferta inicial de cuarenta y nueve (49) títulos por The Mercury Record Company, una filial estadounidense de Philips.
Sin embargo, este había sido inicialmente diseñado para dictado y uso portátil; y la calidad de los primeros reproductores no era adecuada para la música. Adicional a ello los primeros modelos tenían fallos de diseño mecánico. En 1971, Advent Corporation introdujo su modelo 201 que combinó la reducción de ruidos Dolby tipo B con una cinta de dióxido de cromo (CrO2). El resultado fue un formato apto para el uso musical y el comienzo de la era de casetes y reproductores de alta fidelidad.
Durante los años ochenta, la popularidad del casete creció más como resultado de las grabadoras portátiles de bolsillo y los reproductores hi-fi como el Walkman de Sony, cuyo tamaño no era mucho mayor que el del propio casete.
Aparte de los avances puramente técnicos de los casetes, éstos también sirvieron como catalizadores para el cambio social. Su durabilidad y facilidad de copiado ayudaron a traer música underground rock y punk detrás del Telón de Acero, creando un equilibrio para la cultura occidental entre las generaciones más jóvenes. Por razones similares, los casetes llegaron a ser populares en países en desarrollo. En los años setenta en la India, fueron culpados de traer influencias indeseadas en áreas tradicionalmente religiosas.
La tecnología del casete creó un mercado en crecimiento para la música popular en la India, criticado por conservadores mientras que creaba un mercado enorme para las compañías legítimas de la grabación y las cintas pirateadas.
Auge
Cuando se introdujo, el casete era un medio para la reproducción de la música pregrabada portátil, pero con la introducción de las versiones estereofónicas, se convirtió en el medio de grabación doméstica por excelencia durante más de 20 años, así Pioneer creó los grabadores domésticos de alta fidelidad CTF 6060, CTF 7070, etc. y Sony sus grabadores o pletinas (equipos modulares) TCK5, TCK6, TCK7 etc. entre otros fabricantes.
La calidad del sonido evolucionó con los cabezales de permaloy y ferrita sólida que emplearon Akai, Pioneer, Technics y Sony y sobre todo con las mejoras en las cintas, pronto TDK ofreció cintas de media gama como AD-C60, que permitía una respuesta en frecuencia máxima entre 60 Hz a 12 KHz.
Las cintas con formulación de dióxido de cromo (CrO2) surgieron para ofrecer en las grabaciones mejor respuesta en los sonidos agudos gracias al uso de partículas magnéticas más pequeñas, pero las primeras que salieron al mercado solían ser más abrasivas para el cabezal magnético. También se produjeron cintas de ferro-cromo, FeCr, que combinaban los dos materiales, oxido de hierro (Fe2O3) y dióxido de cromo (CrO2).

Sony, Basf, y Maxell también ofrecieron cintas de calidad mejorada para aprovechar el casete como medio semiprofesional. A tal efecto, todas en mayor o menor medida ofrecieron cintas con formulaciones derivadas del concepto del Super-Avilyn, como la Maxell UD-XL2.
Hacia 1978 comienza la introducción de la cinta de partícula metálica pura. Con una respuesta a frecuencia plana de 20 Hz a 20Khz a 0 dB, con esta cinta se podía llegar a grabar señales de frecuencias de hasta 50.000 Hz en -20 dB, y al ser un recubrimiento puramente metálico sobre la cinta plástica, la corriente para borrar la cinta era más elevada que en el resto de las formulaciones, pero esto a su vez daba una elevada duración al registro magnético. Hoy en día, se puede escuchar una grabación realizada en este tipo de cinta hace 20 años prácticamente sin pérdida alguna de calidad. Para poder aprovechar al máximo esta posibilidad, los fabricantes de reproductores de casete introdujeron cabezales magnéticos tallados con suma precisión, y recubiertos con una pastilla de carburo de tungsteno (cuyo nombre comercial es “widia”) que retardaba el desgaste. El fabricante japonés Canon fue un reconocido proveedor de esta pieza.
El desarrollo del video hogareño, como el formato Beta de Sony y el VHS de JVC, llevaron a empresas como TDK a diseñar cintas de partículas aptas para grabar señales de hasta 8 MHz (Super Finavynx Metal Particle), y a ofrecer en formato de casete de audio algunas cintas con formulación derivada de estas, como el TDK-MA-X. Maxell presentaría a principios de los años ochenta el producto Maxell Metal Vertex, considerado por muchos como el ápice de la tecnología de casete compacto de audio, con una carcasa de material cerámico que era prácticamente indeformable y aseguraba la correcta posición del casete dentro del equipo reproductor.
Durante este periodo, se fabricaron grabadoras con mecanismos de gran refinamiento que reducían el gimoteo (wow and flutter), sistemas de reducción de ruido, calibración independiente de todos los parámetros y entradas múltiples como si fuesen pequeñas consolas. Los mejores modelos provinieron de la firma japonesa Nakamichi, de Pioneer con su línea Elite, y de TASCAM (TEAC Professional) con su serie de equipos para uso profesional y de radiodifusión. La firma alemana Dual también había introducido mecanismos especiales para los equipos que permitían que el usuario pudiese cambiar el casete en pleno funcionamiento del aparato, sensores de proximidad hacían bascular instantáneamente los cabezales y cabrestantes al percibir la mano del operador, con lo cual se aseguraba un cambio de casete en 2 segundos. La firma Studer-Revox también contribuyo mucho a la aceptación del casete como medio de alta fidelidad.
Los sistemas reductores de ruido, en especial los concebidos por la firma norteamericana Dolby Laboratories fueron también factores de éxito para el formato
Declive
En muchos países occidentales, el mercado para los casetes está en serio declive desde su pico al final de los años ochenta. Esto se ha notado particularmente con los casetes pregrabados, cuyas ventas fueron alcanzadas por las de los CD al principio de los años noventa.[cita requerida] En 1993, solo los envíos de CD alcanzaron 5 millones, un aumento del 21%, mientras que los envíos de casete disminuyeron un 7% (a aproximadamente 3,4 millones).
En 2001 los casetes constituyeron solamente el 4% de toda la música vendida en los Estados Unidos[cita requerida]. Sin embargo, en fecha 2012, los casetes en blanco se siguen produciendo y se venden en muchas tiendas al por menor, y las instalaciones para la duplicación del casete siguen disponibles.
A pesar de la disponibilidad amplia de los medios de alta fidelidad, los casetes también son populares para los usos específicos, incluyendo el audio de coche y otros ambientes difíciles. Los casetes son típicamente más robustos y resistentes al polvo, calor y choques que la mayoría de los medios digitales (especialmente CD). Su fidelidad más baja no se considera una desventaja seria dentro del interior típicamente ruidoso del automóvil. Aunque la nueva tecnología de buffering en muchos nuevos lectores de CD para coche da un plazo a la hora de recuperarse de saltos intermitentes, el casete sigue siendo más resistente frente a choques periódicos y repetidos. Sin embargo, los casetes tienen generalmente resistencia pobre a los niveles excesivos de calor encontrados en coches aparcados al sol durante el verano.
Mientras que las grabadoras de voz digitales ahora son campo común, las grabadoras de casete (o con frecuencia microcasete) tienden a ser más baratas y de calidad suficiente como para tomar notas en situaciones de oficina o educativas. Se venden en casete audiolibros, servicios de iglesia y otros materiales hablados, pues una fidelidad más baja no suele ser una desventaja para tal contenido. Mientras que la mayoría de los editores venden audiolibros en CD, generalmente también ofrecen una versión en casete en un precio bajo. En el uso de los audiolibros, donde las grabaciones pueden durar varias horas, los casetes también tienen la ventaja del soporte de 120 minutos de diálogo mientras que el CD medio sostiene menos de 80.
Mientras que los casetes y el equipo relacionado se han marginado cada vez más en el campo de las ventas comerciales de música, la grabación en cinta analógica sigue siendo una opción deseable] para algunos. En 2002, Imation recibió una concesión de 11,9 millones de dólares del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología para realizar una investigación con el fin de aumentar la capacidad de datos de la cinta magnética.
Algunos músicos prefieren registrar sus másters en cinta magnética por razones artísticas, y algunos consumidores prefieren comprar casetes debido a la riqueza del sonido analógico
El casete es utilizado para grabar declaraciones policiales debido a su versatilidad y durabilidad. Actualmente existen 43 fuerzas policiales en Inglaterra y Gales que lo utilizan, y según el cálculo para 2011 de la Agencia Nacional de Mejoramiento Policial, cada una usa más de 200.000 cintas al año. Según Neil Carlton, inspector de la Policía de Cumbria, en el noroeste de Inglaterra: “Las cintas son un sistema muy simple, muy bueno. Se sella en presencia de la persona, quien lo firma junto a su abogado, si está presente. En el caso de que el sello haya sido abierto, resulta bastante obvio”.

Recientemente las compañías fabricantes del casete han dejado de producirlo y abandonaron el mercado definitivamente a finales de diciembre de 2008, ya que éste ha sido fuertemente desplazado por los medios digitales como el MP3 y el MPEG-4, así como los soportes físicos digitales más recientes, como el Blu-Ray, equivalente a más de 80 casetes.
Características
Para grabar las cintas magnéticas se utiliza el sistema de grabación mecánica analógica.
El casete se compone de una tira de plástico de grosor fino para que sea flexible y alargada, tanto que puede llegar a tener varios metros de longitud. Esta tira de plástico lleva una fina capa de material magnético que guarda los datos al orientarse los polos magnéticos gracias a la acción de un cabezal lector/escritor. Esta cinta está protegida por una caja rectangular y plana de plástico que tiene dos bobinas con capacidad de giro que están unidas a ambos extremos de la cinta (la tira de plástico).
El casete fue un paso adelante en conveniencia desde los magnetófonos, aunque debido a sus limitaciones de tamaño y velocidad, la calidad fue inicialmente pobre en comparación con éstos. El ancho de la cinta es de 3,81 mm, ocupando cada pista estéreo 0,79 mm. La velocidad de reproducción es de 47,6 mm/s (milímetros cada segundo), de derecha a izquierda.6 En comparación, el típico magnetófono para uso de consumidor tenía un ancho de cinta de 6,35 mm (con cada pista estéreo ocupando 1,59 mm) y una velocidad de 95 o 190 mm/s.
El reproductor de cintas magnéticas o casetes se llama pletina y, si es compacto y portátil, walkman.
Walkman (caminando por Manhattan) es una marca registrada por la corporación Sony de Japón para sus reproductores de casetes portátiles, originalmente se llamaba “Sound About” en su primer modelo el Sony TP LS 2.
El empleo de cinta magnética como soporte de datos ha sido continuo desde hace más de 50 años. Como medio de almacenamiento digital tiene la ventaja de ser muy barata respecto a otros soportes informáticos, y el inconveniente de que las cargas requieren de un largo tiempo de espera, además de que de producirse un error durante la carga, según el formato de grabación de los datos hay que rebobinar la cinta y comenzar desde el principio. Con la popularización de los microordenadores como el ZX Spectrum, Amstrad CPC, Commodore 64 o MSX entre otros, se empleó el casete compacto convencional como medio de almacenamiento, además de otros formatos de casete. Tras la aparición del IBM PC y posteriormente los compatibles PC en el mercado doméstico el uso como soporte principal de datos del casete prácticamente desapareció a este nivel, aunque sí se mantuvo como soporte para copias de seguridad, ya con formatos específicos distintos del compacto de audio.
En 1963, la casa Philips lanzó al mercado los primeros grabadores para cintas de casete
El casete compacto (como se llamó originalmente) fue patentado en 1964, por la división de los Países Bajos de la Philips Company], pero el nuevo invento no adquirió relevancia hasta un tiempo después.
En 1965, apareció la cinta magnética virgen, que se comercializó con distintos formatos.
El casete tenía sentido porque el magnetófono no era un equipo de fácil transporte ni portátil, el casete, de mucho menor tamaño y compacto, quería solventar estos problemas y buscar esa franja de mercado que no estaba siendo cubierta.
La viabilidad comercial del nuevo invento se fue introduciendo lentamente. Al principio, finales de los años sesenta y principios de los setenta, era tan pobre la demanda, que incluso se lanzaban los álbumes de música en casete después de que se hubieran puesto a la venta los LP. (Como ocurre hoy con las películas, que primero se estrenan en cine y tras un periodo se pone al a venta el DVD). La poca demanda se explica porque los primeros casetes tenían inhabilitada la función de grabar, eran solo reproductores, no grabadores.[cita requerida]

La calidad del sonido del casete mejoró notablemente con la introducción de los sistemas de reducción de ruidos Dolby, lo que atrajo a nuevos consumidores y las firmas Ampex, Sony y TDK empezaron a producirlos en masa.
La cinta virgen fue introducida por la casa japonesa Maxell, a mediados de los años setenta. A finales de esa década, Maxell y TDK se repartían el mercado de las cintas vírgenes.
En 1980, apareció la cinta de metal de mayor calidad y las compañías discográficas empezaron a lanzar simultáneamente los LP y las cintas de casete.
Paralelamente empezaron a aparecer los walkmans (pequeños reproductores de casete portátiles con auriculares) que permitían al usuario escuchar su música en cualquier momento y en cualquier lugar. Los modelos de walkman además empezaron a incorporar sintonizadores de radio AM/FM, agregando aún más diversidad a un qué usuario podría programar.
Los walkmans protagonizaron en aquella época la misma revolución social que, hoy por hoy, los reproductores de mp3. El usuario podía grabar en una cinta la selección de música que creyera oportuna y llevarla allí donde quisiera.
Sucesores
Comparación entre un casete y un microcasete.
El desarrollo técnico efectivo del casete cesó cuando los medios digitales de grabación tales como el DAT y el MiniDisc fueron introducidos al final de los años ochenta e inicios de los noventa. Anticipando el cambio de formato analógico a digital, muchas compañías importantes tales como Sony cambiaron su enfoque hacia los nuevos medios.
En 1992, Philips introdujo el DCC (casete compacto digital), las cintas DAT son parecidas en algunos factores al casete de audio compacto. Estuvo dirigido sobre todo al mercado del consumidor. Un “deck”, pletina o aparato grabador de DCC podía reproducir ambos tipos de casetes (pero no grabar cassettes analógicos, sólo digitales DCC). Al contrario que el DAT, que fue aceptado en uso profesional porque podría grabar sin pérdidas, el DCC no tuvo éxito en los ambientes caseros o móviles, y se dejó de fabricar en 1996.
En 1992 Sony lanzó el minidisc sin demasiado éxito. La idea era ser una alternativa al casete y al CD, con una capacidad de almacenamiento mayor al casete y un tamaño menor al CD(popis).
La microcasete en muchos casos ha suplantado el casete audio del mismo tamaño en situaciones donde está toda la fidelidad del voz-nivel que se requiere. Por ejemplo, en las máquinas de dictado y los contestadores automáticos. Incluso éstos, alternadamente, están comenzando a llevar a los registradores digitales de varias descripciones. Dado el aumento de uso de los CD-R, MP3 almacenado en memoria-flash e iPod como reproductores, el fenómeno de “grabación casera” ha cambiado con diferencia, al obtener ahora mismo, los datos, ya sean de audio o de cualquier otra cosa, de internet, con unas calidades estándares.
Debido a demanda del consumidor, el casete ha seguido siendo influyente en diseño casi dos décadas después de su declinación. Mientras que el disco compacto (o CD) creció en renombre, los adaptadores audio casete-formados fueron desarrollados para proporcionar una manera económica y clara de obtener funcionalidad del CD en los vehículos equipados con pletinas de casete. Un reproductor de CD portable hizo que su línea, además de digital, fuera análoga al poder conectar con el adaptador el reproductor de CD a la pletina de casetes. Estos adaptadores continúan funcionando con los reproductores MP3 también, y son generalmente más confiables que los transmisores de FM que se deben utilizar para adaptar lectores de CD a MP3s. Los reproductores MP3 formados como casetes de audio también han hecho posible que puedan ser insertados en cualquier reproductor de casete audio y comunicarse con la cabeza como si fueran casetes normales.
Reparación, cuidados y mantenimiento
Muchos de los problemas de los casetes se deben a mantenimiento defectuoso o insuficiente de los grabadores y reproductores.
Las cintas contienen partes móviles como rodamientos que pueden deteriorarse, haciendo que se atasque o rompa la cinta magnética. Esto no significa el fin de lo que allí está grabado: Se puede sacar la cinta de la carcasa y trasplantarla a otra carcasa. Las cintas que se ha comido el aparato reproductor, tal y como se describe a continuación, pueden ser recuperadas en muchos casos, por ejemplo, enrollándolas de nuevo sobre una superficie circular, como puede ser un bolígrafo, y dejando la superficie lo más lisa posible.
Otra reparación más consistente puede ser llevada a cabo sobre una cinta cortada por medio de alinear cuidadosamente las dos partes y pegando los dos extremos con un empalme de cinta especial de unir (la cinta adhesiva normal se puede utilizar, pero no es lo más indicado), para después que recortar el sobrante con unas tijeras o un cuchillo de precisión, haciendo posible una reproducción básica para su copia a un medio externo como una grabadora digital o un ordenador personal. Otro método consiste en unir los dos extremos cortados con unas gotas de esmalte para uñas encimando un extremo de la cinta sobre el otro.
Los casetes de mejor calidad vienen fabricadas con tornillos en la carcasa, de forma que la cinta puede ser desmontada y montada sin ningún problema. Puede ser muy útil practicar primero con casetes vacíos. Hay que tener cuidado y asegurarse de que la bobina y la cinta están en el orden correcto del casete antes del montaje y de que todas las partes de las que consta, encajen. Si las partes de la carcasa están pegadas con pegamento, se pueden separar poco a poco usando una hoja fina de metal (como un destornillador o un cuchillo fino) en el borde de ambas mitades de la carcasa, mientras se tiene cuidado de no dañar la bobina.
A menudo los carretes se dañan en la operación, de forma que hay que reemplazar la carcasa por otra nueva. Uno de los mayores problemas del casete son los equipos grabadores, en donde si el embrague del eje que mueve el carrete de toma se desgasta o daña, dicho carrete se frena haciendo que por el movimiento del capstan la cinta se salga y se enrrolle en el grabador, atascándose. En los grabadores de los años ’90 aparecieron mecanismos y sensores que impiden que ante un problema así el cassette se arruine. Si ocurría una falla en la carrete de toma, el grabador simplemente se detenía.
Otra falla frecuente es el atascamiento debido a rodillos de presión (pinch roller) defectuosos, que hacen que la cinta se salga de sus guías y se arrugue. Para evitar esto, los pinch roller deben limpiarse con alcohol isopropílico y cada cierto tiempo deben reemplazarse. La falla es originada por el desgaste del pinch roller.
Otro problema son los cabezales magnetizados. Con cada reproducción, el magnetismo remanente de la cinta infisiona las cabezas con una carga de magnetismo que las imanta. Si no se elimina este magnetismo, la propia cabeza imantada borra progresivamente las cintas, manifestándose esto como deterioro de la relación señal/ruido (mayor soplido) y pérdida progresiva de agudos. Para evitar esto, los fabricantes de las Decks recomiendan una desmagnetización cada 20 a 50 horas de uso. Para esto, se utilizan dispositivos llamados desmagnetizadores, que mediante una corriente alterna que sube y disminuye progresivamente de amplitud, elimina la carga de magnetismo residual de las cabezas.