Aquel viejo amigo

Aquel viejo amigo
Por: Darío Valle Risoto

Aquél viejo amigo se me fue volviendo extraño o era que yo había crecido para un lugar diferente de la vida. Fue sucediendo que comenzó a parecerme un real imbécil, un deslucido tipo que se movía cómodo en una sociedad tan hipócrita que hay que estar realmente fisurado de la cabeza para amarla, ser un patriota, festejar como lo hacía él, lo que todos festejan.

Sin embargo en algún tiempo coincidimos en correr detrás de las mujeres, escuchar la misma música o intrigarnos con los mismos libros, pero todo era una mentira.
Me he preguntado cuando fue que recibí el golpe de conciencia que me transformó en un extraño de este gran amigo con el que compartimos tanto y sin embargo ahora es otro tipo anónimo, preso sumiso de un sistema que fagocita todo al precio de la frivolidad más terrible.

Pero yo realmente nunca lo vi siendo conciente de que éramos pobres, como muchos rasguñaba dentro de una sociedad que nos obliga a aparentar, que “los” obliga a aparentar. Y yo que tanto sufrí aquella vez que una compañera del liceo me amonestó por ir siempre con la misma campera me había dado cuenta con veinte años que a dar por culo a los que viven en las apariencias. Pero años luego fui con un traje prestado a aquel cumpleaños de quince sintiéndome un pendejo de mierda por disfrazarme de nene bien cuando nunca lo fui.

Ser buen pobre era la consigna de mi niñez llena de necesidades, mi madre era un poco pituca pero mi viejo era un pobre científicamente convencido de que iba a morir de la misma forma que vino al mundo: con el culo de afuera. Nadie se hace rico honestamente, me dijo un día o algo parecido, creo que más bien era algo así como que nadie hace plata sin robar.
Eso hizo carne en mi que ahora que tengo cuatro bártulos pienso en que soy un acaparador cuando hay gente que no tiene donde caer muerta y no puede, no debe ser consuelo de que todo es producto solamente de mi trabajo, o sea, de lo que me dejaron luego de ser explotado por más de treinta años.

Pero mi amigo nunca entendía eso, lo entendía pero no hacía carne en el, tenía como muchos la teoría fría y real de cómo van las cosas pero siempre aparentó tener ese perfil cajetilla que comenzó a molestarme al punto de en cierto momento desperté y me di cuenta de que no éramos amigos, lo habíamos sido pero ya no.

Nuestros puntos de encuentro se transformaron en meros accidentes de conocidos mutuos pero ya habíamos dejado de llamarnos, no teníamos una conversación real en varios años y solo la casualidad nos hacía intercambiar unas pocas idioteces y luego cada uno a lo suyo.
Comprendí también que era católico y cristiano y que era comprensible que se sintiera herido entre aquellos camaradas “satánicos” con que nos reuníamos a tomar vino y comer escuchando rock and roll.  Debió ser difícil convivir con tres inadaptados que se cagaban de risa con todo lo que él tanto aceptaba del sistema. Pero ese era nuestro mundo, el resto del planeta la pertenecía a este amigo.

Cierto día fueron con otros conocidos a una fiesta de transvertís y luego me lo contaron. Sirvió para que comprendiera en mis fueros internos que la hipocresía de esta sociedad admitía hasta que estos amigos se acostaran con tipos vestidos de mujer y sin embargo luego yo era el desubicado cuando profanaba dioses, himnos, patrias y banderas. Supe que era bueno que se jugaran pero cuando volvían a calzar sus pieles de gente correcta comencé a asquearme.

Y pasaron los años el anonimato se lo tragó definitivamente para bien suyo y la perplejidad comprensiva de quién adoptó como yo una forma tangencial de vivir en este mundo que sin embargo también me contiene, aunque a veces esto de ser anarquista parezca más una postura artificial que real. 
Debo aceptarlo, realmente aquel extinto amigo era un hombre normal y yo nunca lo seré.

Cuando rezan los anarquistas…

Cuando rezan los anarquistas…
Por: Darío Valle Risoto

Virgen de las Macarenas
Quiero que mi cama
Siempre esté llena de nenas.

Hay San Expedito
Dame un canuto grueso
No quiero un  porro flaquito.

Virgen de los Manantiales
Que se ahoguen los policías
Dentro de sus arrabales.

Oh gran San Guinetti*
Que ningún hijoputa
Tenga lo que tú tienes.

Virgen de los Ordenadores
Que se chupen a la gente
Los sistemas computadores.

Oh Santo de los futboleros
Que mi cuadro pierda o gane
El futbol me chupa un huevo.

Virgen de las desfloradas
Dame una linda oriental
Aunque sea de la Charqueada.

Hay San Remendado
Cuando será el día
De los trabajadores liberados.

Virgen de los Patriotas
Porque cuando escucho el himno
¿Se me secan las pelotas?

Bendito santo de los crucificados
Dame visión de rayos equis
Para ver a la niña de al lado.

Virgen de las cuatro estaciones
Mándame lluvia de aires puros
Y solo tormentosos amores.

Hay Santo de los capitales
Todo se vende, todo se compra
Pero nos morimos iguales.

 *Nota del autor: J.M. Sanquinetti es un político uruguayo que tuvo importante participación en la dictadura cívico.militar del país y luego fue electo presidente por dos veces, dijo cierta vez que nunca había perdido un conflicto contra los obreros. Deliciosa persona.

Edgar Rice Burroughs: El Creador de Aventuras

Edgar Rice Burroughs
Por Wikipedia
 
Edgar Rice Burroughs (Chicago; 1 de septiembre de 1875 – Encino, California; 19 de marzo de 1950) fue un escritor de género fantástico célebre por sus series de historias de Barsoom (ambientadas en Marte), de Pellucidar (que tienen lugar en el centro de la Tierra) y, en especial, por la creación del mundialmente famoso personaje de Tarzán.
 
Biografía
Burroughs nació el 1 de septiembre de 1875, en Chicago, Illinois (durante muchos años vivió en el suburbio de Oak Park), cuarto hijo del empresario y veterano de la Guerra de Secesión Mayor George Tyler Burroughs (1833-1913) y de su esposa María Evaline (Zieger) Burroughs (1840-1920). Su segundo nombre procede de su abuela paterna, Mary Rice Burroughs (1802-ca. 1870).
 
Burroughs fue educado en varias escuelas locales, y durante la epidemia de gripe de Chicago en 1891, pasó un año y medio en el rancho de su hermano en el Río Balsa, en Idaho. Posteriormente asistió a la Academia Phillips en Andover, Massachusetts, y luego a la Academia Militar de Michigan. Se graduó en 1895, y al no superar el examen de ingreso en la Academia Militar de Estados Unidos (West Point), terminó como soldado alistado con el 7 º de Caballería de EE.UU. en Fort Grant, territorio de Arizona. Después de ser diagnosticado de un problema cardíaco y por lo tanto, no siendo apto para el servicio, fue dado de baja en 1897.
 
A continuación, desempeñó algunos trabajos cortos aparentemente sin relación con su primera vocación, mientras volvió al rancho en Idaho. Entonces, Burroughs encontró trabajo en la empresa de su padre en 1899. Se casó con Emma Hulbert, novia de la infancia, en enero de 1900. En 1904 dejó su empleo y encontró trabajos menos regulares, algunos en Idaho y más tarde en Chicago.
En 1911, después de siete años de salarios bajos, trabajaba como mayorista de sacapuntas de lápiz y comenzó a escribir ficción. En ese momento, Burroughs y Emma tuvieron dos hijos, Joan (1908-1972), que más tarde se casaría con el actor de cine James Pierce (intérprete de Tarzán), y Hulbert (1909-1991). Durante este período, disponía de abundante tiempo libre y comenzó a leer muchas revistas de aventuras (denominadas popularmente “pulp fiction”, por el aspecto amarillento del papel barato con el que se imprimían). En 1929, recordó haber pensado que “… Si la gente paga por escritos putrefactos tales como los que he leído en algunas de esas revistas, yo podría escribir historias igual de podridas. 
 Doy por hecho que, a pesar de que nunca he escrito un cuento, ignoraba por completo que podía escribir historias igual de entretenidas y, probablemente, mucho mejores que las que tuve la ocasión de leer en esas revistas”. Con el objetivo de su trabajo puesto en estas revistas “pulp fiction”, Burroughs escribió su primer cuento, “Bajo las lunas de Marte”, serializado en la revista All-Story en 1912.
 
Burroughs pronto se dedicó a la escritura a tiempo completo, y en el momento en que el recorrido editorial de “Bajo las lunas de Marte” estaba finalizando, había terminado dos novelas, entre ellas “Tarzán de los Monos”, que se publicó en octubre de 1912 y se convirtió en uno de sus más exitosas series. 
En 1913, Burroughs y Emma tuvieron su tercer y último hijo, John Coleman Burroughs (1913-1979). Burroughs también escribió ciencia ficción popular, con historias de fantasía que implicaban aventureros terrestres transportados a varios planetas (sobre todo Barsoom, el nombre ficticio de Burroughs para Marte, y Amtor, su nombre ficticio para Venus); islas perdidas y en el interior de la tierra hueca en sus relatos de Pellucidar; así como westerns y romances históricos. Junto con All-Story, muchos de sus cuentos fueron publicados en The Argosy. Tarzán fue una sensación cultural cuando apareció. Burroughs estaba decidido a aprovechar la popularidad de Tarzán en todas las formas posibles. Planeó explotar el personaje a través de varios medios de comunicación diferentes, incluyendo la tira cómica sindicada “Tarzán”, películas y diversas mercancías. Los expertos desaconsejaron este tipo de promoción, afirmando que los distintos medios de comunicación al final terminan compitiendo unos contra otros. Sin embargo, Burroughs siguió adelante, y demostró que los expertos estaban equivocados, ya que el público demandaba el personaje de Tarzán de cualquiera de las maneras en que se le ofreció. Tarzán es uno de los personajes de ficción de mayor éxito hasta la fecha y es un icono cultural.
Entre 1915 y 1919, Burroughs se hizo con la propiedad de un gran rancho al norte de Los Angeles, California, al que llamó “Tarzana”. Los ciudadanos de la comunidad que surgió alrededor de la hacienda votaron a favor de adoptar ese nombre cuando su comunidad, Tarzana, California se formó en 1927. También la comunidad conocida con el nombre de Tarzán, en Texas, fue designada formalmente en 1927, cuando el Servicio Postal de los EE.UU. aceptó el nombre, supuestamente procedente de la popularidad de la primera película (muda) de Tarzán de los Monos, protagonizada por Elmo Lincoln, y de uno los primeros “Tarzan” publicados en una tira cómica.
 
En 1923 Burroughs creó su propia compañía, Edgar Rice Burroughs, Inc., y comenzó a imprimir sus propios libros a lo largo de la década de 1930. Burroughs se divorció de Emma en 1934 y se casó en 1935 con la ex actriz Florencia Dearholt Gilbert, ex esposa de su amigo, Ashton Dearholt. Burroughs adoptó los dos hijos de Dearholt. La pareja se divorció en 1942.
 
En el momento del ataque a Pearl Harbor, Burroughs era residente en Hawaii y, a pesar de tener casi setenta años, solicitó permiso para convertirse en corresponsal de guerra. Este permiso le fue concedido, y así se convirtió en uno de los corresponsales de guerra más antiguos de los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando terminó la guerra, Burroughs volvió a Encino, California, donde, después de muchos problemas de salud, murió de un ataque al corazón el 19 de marzo de 1950, después de haber escrito cerca de 70 novelas.
 
Obras
La obra de Edgar Rice Burroughs es bastante larga por lo que se considera uno de los autores estadounidenses más prolíficos del siglo XX. Su obra comprende numerosos volúmenes dedicados a la ciencia ficción, novelas acerca del viejo oeste y relatos históricos.