¿Que es una Distopía?

Distopía
Por Wikipedia

Una distopía o antiutopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma . Esta sociedad distópica suele ser introducida mediante una novela, ensayo, cómic o cine.

Etimología
El concepto de “distopía” proviene de la cultura anglosajona. En cuanto a la etimología, el término se construyó a partir del griego “distopía” (dis-topía), es decir, del prefijo adverbial “dis” (mal) y del sustantivo “topos” (lugar). De acuerdo con el Oxford English Dictionary, el término fue acuñado a finales del siglo XIX por John  Stuart Mill, quien también empleaba el sinónimo creado por Bentham cacotopía, del adjetivo “kakós” (malo), al mismo tiempo. Ambas palabras se basaron en el término utopía acuñada por Tomás Moro como ou-topía (“no-lugar”), es decir, ‘lugar que no existe’, normalmente descrito en términos de una sociedad perfecta o ideal. De ahí, entonces, se deriva distopía como una ‘utopía negativa’, donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal. Comúnmente, la diferencia entre «utopía» y «distopía» depende del punto de vista del autor de la obra o, en algunos casos, de la percepción del propio lector, que juzgue el contexto descrito como deseable o indeseable.
Temática y uso
La mayor parte de las distopías describen sociedades que son consecuencia de tendencias sociales actuales y que llevan a situaciones totalmente indeseables. Surgen como obras de advertencia, o como sátiras, que muestran las tendencias actuales extrapoladas en finales apocalípticos.

Las distopías guardan mucha relación con la época y el contexto socio-político en que se conciben. Por ejemplo, algunas distopías de la primera mitad del siglo XX o a mediados de siglo advertían de los peligros del socialismo de Estado, de la mediocridad generalizada, del control social, de la evolución de las democracias liberales hacia sociedades totalitarias, del consumismo y el aislamiento (Nosotros de Yevgeni Zamiatin, Señor del Mundo de Robert Hugh Benson, 1984 de George Orwell, Mercaderes del espacio de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, Un mundo feliz de Aldous Huxley y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury).
 Otras más recientes son obras de ciencia ficción ambientadas en un futuro cercano y etiquetadas como ciberpunk, que utilizan una ambientación distópica en que el mundo se encuentra coercitivamente dominado por las grandes transnacionales capitalistas con altos grados de sofisticación tecnológica y carácter represivo. Un ejemplo de este tipo de novelas es Snow Crash (1992) de Neal Stephenson, Traición (2005) del autor estadounidense Scott Westerfeld o La chica mecánica del escritor Paolo Bacigalupi. Dentro de la ficción española, tiene ambiente retrofuturista y distópico La ciudad del Gran Rey de Oscar Esquivias.

Otras distopías son presentadas como utopías en su visión superficial, pero a medida que los personajes se adentran en la misma descubren que el aparente mundo utópico mantiene ocultas características propias de las distopías que resultan indispensables para su funcionamiento. Estas distopías suelen estar pensadas para advertir sobre los riesgos de la manipulación mediática o política.

También se pueden incluir en este apartado las novelas postapocalípticas, ambientadas en un futuro postcatástrofico. A este género pertenecen La carretera (2006) de Cormac McCarthy.
Clasificaciones de literatura y cine distópico

Podemos clasificar la literatura y el cine que transcurren en sociedades distópícas según el papel que desempeña la sociedad distópica en sí misma :

    Puras.- Están basadas en complejos sistemas sociales, legales, económicos, culturales o políticos contra los que el protagonista lucha. Ejemplos de este tipo serían Nosotros de Yevgeni Zamiatin, 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, Himno de Ayn Rand o V de vendetta de Alan Moore y David Lloyd.
    Indirectas.- La sociedad distópica es un escenario de fondo donde se desarrolla la historia. La trama que se describe no parte del enfrentamiento del protagonista con el sistema. Por ejemplo en Blade Runner de Ridley Scott se trata de un conflicto personal de identidad. En Ensayo sobre la ceguera se refleja la mezquindad, egoísmo y crueldad de las personas. En este tipo estarían todas las tramas postapocalípticas.

Nayibe Peña Frade clasifica la literatura y el cine distópico que describe las sociedades de masas en función del tipo de dominación política a la que están sometidas:

    Sociedades polares: Formadas por una élite dueña de los medios de producción y una gran masa de desposeídos que sólo tienen la fuerza de trabajo. Ejemplos de este tipo serían Neuromante de William Gibson, Leyes de mercado de Richard Morgan o Mercaderes del espacio de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth.
    Sociedades religiosas en las que el poder es ejercido por un caudillo carismático que es proveedor y dominador absoluto de la sociedad. Por ejemplo Nosotros de Yevgeni Zamiatin y Los Amantes de Philip José Farmer.
    Sociedades aparentemente dominadas por la ciencia. Garantizan la estabilidad eliminando el conflicto ya sea por el absoluto bienestar o gracias a la manipulación psíquica de sus habitantes. Ejemplos: Un mundo feliz de Aldous Huxley y The Matrix de los hermanos Wachowski.

Zabalza y el Uruguay "Progresista"

“MEGA BRECHA”
Jorge Zabalza: “Sobretodo no llevar al gobierno ni a Astori ni a Tabaré”
El ex dirigente tupamaro Jorge Zabalza, reflexionó sobre la importancia de continuar la lucha contra “la clase dominante y el imperialismo y, sobretodo, no se puede llevar al gobierno a Danilo Astori ni a Tabaré Vázquez”.
Jorge Zabalza / radiouruguay.com.uy
En un extenso análisis publicado en el Semanario Voces, bajo el título “No contra los pobres”, el ex guerrillero detalla lo que considera una realidad paupérrima del mercado del trabajo y los salarios, donde discrepa profundamente con los números oficiales en la materia.
La IMM considera que 3.188 personas dependen de la recolección y clasificación de residuos domiciliarios; pero para la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos, son el doble y de ellos dependen 30.000 personas más, recuerda Zabalza. Apuntó a la frase de un orador en la última asamblea de la Unión: “Tengo 45 años y llevo 43 arriba de un carro”, como la síntesis mejor de la realidad en la materia.
Zabalza afirma que la intendencia “registra” 1.500 cuidachoches, pero calcula que al menos hay 2.500.
“Es decir, para unos 16.000 montevideanos sus ingresos provienen de ese servicio que se realiza en condiciones lamentables. La Unión de Vendedores Ambulantes del Transporte censó más de 1.500 personas que sobreviven vendiendo y pidiendo en los omnibuses de Montevideo”, además de los “mil montevideanos que limpian parabrisas y hacen malabarismos a cambio de alguna moneda”, pese a que “entre la Intendencia y el Ministerio del Interior los expulsaron”.
Uno cada mil montevideanos está en situación de calle
Para Zabalza, los cupos disponibles en los refugios invernales han revelado que “al menos uno cada mil montevideanos está en situación de calle” y que la “tasa de desempleo muy baja,  es “redondeada” por el Instituto de Estadísticas “como publicidad del gobierno”.
“No es exagerado suponer que entre 17 y 18.000 hogares (más de 70.000 montevideanos) dependen de estas formas de trabajo, informales, desamparadas, miserables. Está claro que nadie debería ganarse la vida de esa forma, pero es el 5% de la población de la capital que vive en esas condiciones de “sálvese quién pueda”, puntualizó.
“En la triste realidad no logran detener el crecimiento de la mega-brecha, porque no se atreven a poner coto a los más ricos nacionales y extranjeros, residentes y no residentes,  que se apropian de una parte cada vez mayor del ingreso nacional y día a día se hacen más y más ricos”, enfatizó. Parafraseando a Raúl Sendic, recordó sus dichos que “la lucha es contra la pobreza, no contra los pobres”, para concluir remarcando que “la mega-brecha desaparece con reforma agraria, no pago de la deuda externa, estatización de la banca y aumento sustancial del salario para que el mínimo pasara la media canasta básica. Un frente grande contra la extranjerización del país”.

La Poesía del Macho

La poesía del macho
Por: Darío Valle Risoto

El la amaba dolorosamente
Con una posesión cartesiana
Y una violenta culpa
Por no poseerla eterna y desnuda
Más allá de las formas absurdas
De la moral.

El la apuñaló catorce veces
Solo por amor le cegó la existencia
Y ante el juez lloró amargamente
Sintiendo el pecado
De la separación.

El era un hombre normal
Cristiano devoto,
Padre de dos hijos
Con esposa a la que llamaba
Infructuosamente: Mi Mujer.

En la prisión lo violaron
Hombres recios y sucios
Contra las rejas de la ignominia
Y él se encomendó a dios
Sabiendo para sus adentros
Que ya estaba
En el mismo infierno.

La Sangre corría y veía las paredes
Rejas de un dolor punzante
Y la imagen de ella sobre un charco
De lágrimas, rosas y sangre.

Acaso ningún  redentor tenga un látigo
Que mida los ocultos designios
De esa cosa abyecta y cruel
Que los ignorantes llaman amor
Y usan para matar impunemente.

Los esenciales de Facebook 10

Esenciales 10
Por: Darío Valle Risoto

Andamos de nuevo revisando carpetas con este tipo de mensajes de hondo contenido humano para aumentar la ya gran inteligencia de todos los que entran a este blog (Eso se llama ser: demagogo) por lo tanto a leer y sonreír que todavía sigue siendo gratis (Si pagaron internet) eso si, si advierten que repetí algun cartelito me avisan porque ya tengo un desorden carpeteril en mi ordenador que no se que hacer.  (CARPETERIL: Me gusta)

 
 
 
 
 

 

Kang Yoo Lee: Caramelito

 Kang Yoo Lee
Por: Darío Valle Risoto

Poco más de una docena de fotos de esta modelo coreana me retrotraen a hace unos años cuando estando en el seguro de desempleo un amigo me dio un espacio para vender juegos de playstation en la feria mientras él vendía discos de rock por supuesto que truchos. 
En esos tiempos una gran cantidad de amigos suyos iban a acompañarnos mientras escuchábamos rock (Era verano) y disfrutábamos del sol mientras vendíamos nuestras cosas. Resulta que entre sus amigas había una pequeña metalera que apodamos como “Caramelito” porque realmente era una chica tan bella como dulce, tanto que hasta nos resultaba como un pecado mirarla con otros ojos que no fueran los de la sana admiración… y eso que éramos ateos tanto como hoy día.
 
 
 
 

La América Insurgente

Fotografías que pesan
Por: Darío Valle Risoto

Leyendo las palabras de Evo Morales sobre esta América que se propone insurgente tras largas décadas de dictaduras de todo tipo apañadas por el imponente poder de usamérica me he preguntado si de una vez comenzamos a andar como los niños que comienzan a tener los pies seguros y ya no necesitan la mano de los padres.
Europa está sufriendo una de las peores crisis económicas de su historia y ni Alemania se salva porque es un gran espejismo lo que nos quieren hacer creer los soberbios gobiernos germanos, de España ni hablar y se me ocurre que es una paradoja terrible darnos cuenta que aquellos que nos dieron lecciones de como administrar nuestras naciones ahora están comiéndose su propia basura. Encima todavía algunos gobiernos sudamericanos quieren ser europeos.
 
 
 
 
 

El Factor Dios

El ‘factor Dios’
José Saramago


En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá ‘ver’ cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. 
Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares. 
Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez ‘aquí estoy’ cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. 
Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. 
Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. 
A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa. 
Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra…) la bendición divina. 

Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia. Al lector creyente (de cualquier creencia…) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito.

Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.

Oblivion

Oblivion
Por: Darío Valle Risoto

En las historias de ciencia ficción tienen un sitial muy importante las películas que abordan un mundo post apocalíptico pero no siempre se han logrado películas que traten de la devastación de la tierra que a la vez tengan en sí una historia que contenga algunos misterios como se dan en esta la más reciente producción protagonizada por Tom Cruice.

No es posible que les cuente mayores detalles de este “astronauta” que cuida un sector de la tierra devastada secundado por algunas sondas automáticas y su compañera, el resto del panorama lo configuran unos ignotos extraterrestres que pretenden sabotear la labor de Jack Harper y la inesperada caída de algunas cápsulas de salvación.

La actriz Olga Kurlienko la había visto de antes porque al quedarme prendado de ella recordé su nombre inmediatamente, tendré que revisar Wikipedia. Aquí está, seguramente la vi en Centurión y en esa pésima película sobre Escriba de Balaguer: Encontrarás Dragones que nunca terminé de ver. Esta mujer tiene una belleza que solo puede provenir de Ucrania donde se conjugan lo mejor de oriente y occidente en rostros realmente…

Perdón, me fui de tema: Oblivion es una excelente película de ciencia ficción que no pasará desapercibida de ningún fanático de este estilo de fantasías, sobra un poco la actuación de Morgan Freeman que solo aparece como para traer más taquilla pero la verdad que hace un papel que pudo hacer cualquier actor de segunda categoría. De todas maneras es recomendable realmente porque contiene una serie de referencias que indudablemente remiten a la ciencia fisión Rusa donde a diferencia de la occidental siempre hay algo oscuro y sicológico en los personajes.

 
 

Usagi Drops Live Action Movie

Usagi Drop
Por: Darío Valle Risoto

 
No es la primera vez que en Japón se logra una obra maestra a partir de un animé y la mayoría de las veces estas realizaciones son un verdadero acierto. Trasladar a un formato real lo que antes eran dibujos animados no debe ser nada fácil, en este caso la película sintetiza la idea que vimos crecer y nos entretuvo durante once capítulos en poco menos de dos horas.
 
Está por demás decir que es una película grandiosa interpretada por un actor que antes vimos encarnar magistralmente a “L” el detective Emo en las tres películas también Live Action de Death Note. También protagoniza la peli de Ganz así que infiero que este joven actor es como el fetiche de la llevada a la realidad de muchos personajes del Manga y el animé.
Lamentablemente no he encontrado la ficha técnica con los nombres de los protagonistas y me quiero detener especialmente en la dulce niña que personifica a Rin. Recuerden que les escribí sobre los animes de Usagi Drops hace unos post atrás pero bien vale refrescarles la memoria.
 
Cuando muere el abuelo de Daikichi con setenta y nueve años nadie quiere hacerse cargo de su hija de tan solo seis y por lo tanto el joven se la lleva a vivir con él provocando un cambio radical en su vida de soltero con su joven “tía” conformando el nuevo centro de su existencia. A partir de allí se sucede una gran historia que será mejor ver con algún pañuelo desechable a mano porque duro como soy se me piantaron algunos lagrimones con la película.
Y me he quedado patitieso pensando en como cuernos lograron conseguir a una niña tan buena actriz que literalmente se roba la película solo igualada a caso por este joven talentoso que mencionamos antes, el resto lo configuran una serie de personajes secundarios verdaderamente alucinantes incluidas las breves apariciones de la madre de Rin en un par de emotivas ocasiones.
 
Es una de las mejores películas que vi en mi vida sin lugar a duda, he visto cientos, miles de buenas obras pero la verdad que esta Usagi Drops se merecería un premio grande por dejarnos vivir esta gran historia y evadirnos de nuestra vida de la mejor manera posible.
Una pequeña actríz realmente alucinante en cada momento del filme