Obama sabe y encubre

Estados Unidos
Ex oficial de la CIA enjuiciado por delatar torturas: “Obama sabe y encubre”
Ver nota en su pagina original

Un ex agente de la CIA estadounidense, que ha sido declarado culpable por revelar informaciones consideradas “secretos de Estado” –como la aplicación de torturas a los detenidos en Guantánamo- dijo ahora que los informes sobre estos procedimientos “estaban ya en conocimiento del presidente George W. Bush. Obama también lo sabe y lo encubre”.
El ex oficial John Kiriakou procesado por violar la Ley de Espionaje de 1917, es uno de los seis denunciantes de malos tratos y prisión indebida que la Administración Obama imputa con la misma norma. La Ley había sido aplicada anteriormente solo tres veces desde su aprobación sobre el final de la Primera Guerra Mundial.
El Departamento de Justicia asegura que el ex agente “reveló información clasificada a periodistas, incluído el nombre de un agente encubierto de la CIA”.
La información incluía fotografías de torturadores en la prisión de Guantánamo, los que fueron identificados por víctimas de la tortura, cuando salieron del establecimiento.
Las otras causas detrás de la oficial
Sin embargo distintas organizaciones de Derechos Humanos están convencidas que el problema principal con Kiriakou, es su denuncia sobre el uso del “submarino” (waterboarding) como forma de tortura sistemática aplicada en todas las prisiones clandestinas estadounidenses diseminadas por el mundo.
Kiriakou fue el primer funcionario en la historia de la CIA que denunció las prácticas de tortura como técnica de interrogatorio, y todo apunta que su caso es un procesamiento selectivo para atemorizar a poseedores de información del gobierno que estuvieran tentados a abrir la boca.
Kirakou, al borde de la cincuentena, enfrenta ahora una pena de hasta 45 años de cárcel. Su abogada Jesselyn Radack dijo en declaraciones que recoge Rusia Today que “es un error judicial que John Kiriakou sea la única persona inculpada con relación al programa de torturas.
La significación histórica no puede subestimarse. Si un crimen tan horrendo como la tortura patrocinada por el Estado puede permanecer impune, perdemos todo el prestigio moral para condenar las violaciones de los derechos humanos de otros gobiernos”.