Brave – Valiente

Brave – Valiente
Por: Darío Valle Risoto

Antes de que me tilden de aguafiestas les aclaro que la película me gustó, sin embargo uno viene mal acostumbrado con los trabajos de Pixar y esta obra tiene mucho más de Disney que de la afamada casa que tantos éxitos nos ha traído. No lo digo para despreciar una gran película pero por momentos carece de la magia de la que fuera innovadora en trabajos en SGI con Toy Story y una larga lista de mega éxitos. No se como explicarlo pero está todo bien pero carece de algo especial.

Pero si la vemos independientemente de las compañías y lo que nos puedan generar de expectativas: Brave es realmente entretenida, soberbiamente hecha y con una protagonista la mar de interesante y allí radica lo mejor de toda la historia y tal ves su única originalidad porque el tema del hijo que se quiere independizar ya ha sido visto mil veces, lo original es que se trata de una relación: Madre e Hija y esto no se ha visto mucho en el cine. ¿Machismo?: Probablemente.

No es bueno por lo tanto que les cuente la película, yo tuve la magnífica dicha de verla sin tener ninguna idea más que la de la niña que tira flechas y me gustó el tema con la reina y todos los problemas que vienen después, hay personajes interesantes como la vieja bruja y los pretendientes de la futura reina, también el demente de su padre esta bueno como sus hermanitos y lo que hacen luego de caer en…

Recomendable pero si tienen una hija adolescente que nunca hace caso es mejor que no la miren con ella porque corren el riesgo de que se pudra todo.
 
 Ya me imagino corriendo a la pelirroja de la foto por todo disneylandia vestido de osito
 

Leonardo Favio: Un gran artista

Leonardo Favio
Por Wikipedia

Fuad Jorge Jury, más conocido por su sobrenombre artístico Leonardo Favio (Las Catitas, Mendoza, 28 de mayo de 1938 – Buenos Aires, 5 de noviembre de 2012), fue un productor y director cinematográfico, guionista, compositor, cantante y actor argentino.

Con sus películas ganó premios nacionales e internacionales, considerándosele un director de culto exitoso y respetado. Sus películas Crónica de un niño solo y El romance del Aniceto y la Francisca han sido consideradas como las mejores de la historia del cine argentino. En el año 2000, el Museo Nacional de Cine Argentino realizó una encuesta entre cien críticos, historiadores e investigadores de cine de todo el país. La consigna era «Cuáles son los 100 mejores films del cine sonoro argentino», dando como resultado Crónica de un niño solo el mejor film (con más del 75 % de los votos). 
 En 1998 la revista Tres Puntos (Argentina) hizo una encuesta a cien personalidades del ambiente cinematográfico (desde directores y actores hasta reflectoristas y escenógrafos) con la consigna «Elija las cinco mejores películas argentinas de la historia y el mejor director cinematográfico». La película ganadora resultó ser El Romance del Aniceto y la Francisca y Favio el elegido como mejor director, ambas distinciones por amplia mayoría.

Como cantante fue uno de los precursores de la balada romántica latinoamericana en las décadas de 1960 y 1970, alcanzando el éxito en toda América Latina. Entre sus canciones más populares se encuentran Fuiste mía un verano, Ella ya me olvidó, Para saber cómo es la soledad (Tema de Pototo) de Luis Alberto Spinetta y Chiquillada de José Carbajal. Sus canciones han sido versionadas en más de catorce idiomas.

Una parte sustancial de la vida de Leonardo Favio se relaciona con su adhesión y militancia en el Peronismo. Resultado de ello es su película Perón, sinfonía del sentimiento de 1999, un documental con una duración de 6 horas.

Falleció el 5 de noviembre de 2012, de una neumonía agravada luego de estar varias semanas internado en una clínica de Buenos Aires.
 
 Infancia
Nació el 28 de mayo de 1938, en el distrito de Las Catitas del Departamento Santa Rosa, en la provincia de Mendoza, aunque pasó gran parte de su niñez en Luján de Cuyo. Nació en un barrio pobre y complicado, donde soportó el abandono de su padre. Pasó gran parte de su infancia internado; conflictivo, siempre escapó o se le expulsó. Una serie de robos pequeños le llevó incluso a la reclusión carcelaria. Estudió un tiempo como seminarista y más tarde intentó en la Marina: duró poco y se marchó con el mismo uniforme que luego utilizó para pedir limosnas en la Estación Retiro de ferrocarril. Su madre, escritora de radioteatros, solía conseguirle «bolos» (pequeños papeles escasamente remunerados) en Mendoza; etapa en la que además comenzó a preparar sus primeros libretos.

Cine de culto
Se marchó a Buenos Aires.Trabajó de extra en la película El Ángel de España (1958), del cineasta peruano Enrique Carreras, y posteriormente —bajo el padrinazgo de Leopoldo Torre Nilsson, Babsy— comenzó su carrera de actor participando en filmaciones como El Secuestrador (1958) y Fin de Fiesta (1960), entre otras. Su dote de director nació con el cortometraje El Amigo (1960), contando ya con una obra a cuestas, pero inconclusa —El señor Fernández (1958).

Favio logró —además de éxito en la crítica— varios premios, tanto nacionales como internacionales. Reconocido como director de culto, fue parte de la segunda gama de directores que renovó el cine argentino. Entre los cabecillas de este nuevo cine en los ‘60 estaba su buen amigo Torre Nilsson y Fernando Ayala.

En 1965 estrenó su opera prima Crónica de un niño solo, producida por Luis Destéfano, aunque quien le aprobó el guion fue Torre Nilsson, quien no se animó a producirla.

En 1967 realizó El romance del Aniceto y la Francisca…, con Federico Luppi, Elsa Daniel y María Vaner. A menudo es mencionada como la mejor película argentina de todos los tiempos.

En 1969 Favio estrenó El dependiente, basado en un cuento de su hermano y coguionista Zuhair Jury —también director, autor e intérprete—. La película fue catalogada por el entonces Instituto Nacional de Cinematografía (hoy Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales – INCAA) de “exhibición no obligatoria”, significando la supresión del apoyo oficial argentino hacia el filme.

Fue entonces cuando Favio, quizá motivado por las trabas económicas que el cine le estaba significando, decidió lanzarse sorpresivamente al canto profesional, cosechando un éxito que le permitió en numerosas oportunidades solventar gran parte de sus películas.
Éxito y fama
De pequeño Favio aprendió a tocar guitarra, intercambiando clases por trabajo. Antes del reconocimiento solo cantó en reuniones íntimas, entre amigos y familiares. Su debut como cantante le llevó a La Botica del Ángel, a manos de Eduardo Bergara Leumann. 
Ese mismo día un ejecutivo de la CBS le propuso grabar un disco, resultando el primer sencillo de Favio Quiero la Libertad, un gran fracaso. La productora entonces le aconsejó grabar Fuiste mía un verano y O quizás simplemente le regale una rosa; íconos de su primer álbum, también titulado Fuiste mía un verano (1968). El disco resultó emblemático, constituyendo el más clásico de sus repertorios. Tras su participación en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, en Chile, Leonardo consolidó su fama internacional.

El éxito sofocó un poco a Favio. De una vida más bien tranquila como director, pasó a un mundo mediático, lleno de fanáticos y conciertos continuados; tanto le atochó la fama que llegó a encerrarse durante meses en su departamento. Luego de grabar su segundo álbum – Leonardo Favio (1969)- y en pleno apogeo de su éxito como cantante, dejó los escenarios para dedicarse por completo a su película Juan Moreira (1973). Nazareno Cruz y el lobo (1975, sobre el radioteatro de Juan Carlos Chiappe) consolidó a Favio como director, siendo esta la película más vista en la historia del cine argentino.

En 1976, realizó Soñar, Soñar, con Gian Franco Pagliaro y Carlos Monzón y, tras el golpe militar, se fue al exilio.
Post dictadura
En 1976 dejó Argentina, exiliado por la dictadura que sacudió al país hasta 1983. Comenzó entonces una gira por América Latina, donde vivió casi dos años junto a su familia. Luego se estableció en Colombia, en la ciudad de Pereira, desde donde realizaba giras por varios países del mundo, interpretando sus afamadas canciones. De regreso en Argentina, año 1987, reinició su carrera como realizador cinematográfico (filmó Gatica, el Mono, 1993) y continuó paralelamente la de cantautor, esta vez en giras más cortas debido al tiempo que le brindaba al cine.

Entre 1996 y 1999 realizó un documental – sin estreno comercial- titulado Perón, sinfonía del sentimiento. Favio relata en cinco horas y cuarenta y cinco minutos la situación de Argentina entre la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la muerte de Juan Domingo Perón (1974).

Su última obra es Aniceto. Favio interpreta el tema musical que cierra el film, el que a su vez es obra de su hijo, el músico y compositor, Nico Favio -premio Clarín al artista revelación 2005 por “Rodeado de Buenos Aires” y las actuaciones del incipiente “Material Pesado”.

Favio ha actuado en el peronismo sin circunscribirse a ninguno de sus sectores internos ni desempeñarse como funcionario, aunque manteniendo relaciones habituales con el Padre Mugica (asesinado en 1974 por la La Triple A), un referente ineludible del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, y también con los sindicatos, con los que siempre mantuvo un vínculo estrecho. Sus simpatías más profundas, sin embargo, pueden deducirse de la dedicatoria de Perón, sinfonía del sentimiento, realizada en memoria de Héctor J. Cámpora, Hugo del Carril, Ricardo Carpani, Rodolfo Walsh, los trabajadores, los estudiantes y el Grupo de Cine Liberación (que integraran Fernando Solanas, Gerardo Vallejo y Octavio Getino).

Fallecimiento y homenajes
Luego de estar varias semanas internado, falleció de neumonía en una clínica de Buenos Aires, el 5 de noviembre de 2012.

Filmografía (director)
    El señor Fernández (1958; inconcluso)
    El amigo (1960)
    Crónica de un niño solo (1964)
    Éste es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más… (1966)
    El dependiente (1969)
    Juan Moreira (1973)
    Nazareno Cruz y el lobo (1975)
    Soñar, soñar (1976)
    Gatica, el Mono (1993)
    Perón, sinfonía del sentimiento (1999)
    Aniceto (2008)