Yo nostalgio, tu nostalgias… Memorias del taller 2

Yo nostalgio, tu nostalgias…
Memorias del taller 2
Por: Darío Valle Risoto
Realmente con un primer y fácil análisis alcanza para recapacitar en lo absurdo del sistema capitalista donde uno entra a un trabajo a producir bienes y/o servicios y recibe un sueldo que infinitamente inferior a la riqueza que ayudamos a acrecentar.
 
La cosa funciona así en la mayor parte del planeta: uno entra a trabajar y más o menos en los primeros minutos o la primera hora de trabajo se gana el jornal, el resto irá a engrosar el capital del patrón, patrones o del estado mismo. Generalmente de todos ellos a la vez.
 
Estos administran los bienes tomados de sus empleados con mayor o menor éxito lo que depende de la telaraña de relaciones económicas de este mundo donde el dinero es dios y sus manejadores sus representantes. ¿Alguna vez se preguntaron que estudian los economistas?
 
Volvamos entonces al microcosmos de un trabajo “X” llamémosle una imprenta solo por tratarse de donde he trabajado casi toda mi vida. Uno entra, produce y recibe un jornal que más o menos se negoció al entrar y que se acrecentará dependiendo de nuestro sindicato, el estado de ánimo del patrón y del clima imperante. Se supone que a mayor trabajo habrá mayores ganancias y es cierto pero para la empresa no para nosotros que deberemos hacer trabajos extras para tratar de ganar más dinero.
 
La llamada hora extra es otro de los tantas formas de sobreexplotación del sistema capitalista, paradójico en si mismo donde nos pagan la hora doble luego de la jornada normal de ocho horas, justo cuando tenemos nuestra capacidad de producción diezmada por el cansancio pero supongo que la motivación hará que el sumiso empleado se quede medio día para ganar unos pesos extras tratando de producir en consecuencia.
 
La hora extra también puede ocuparnos sábados y domingos, días festivos y todos aquellos espacios que ya de antes teníamos acotados para algo que algunos ilusos llaman: “Vivir”. Aunque debo reconocer una de las frases que más me han producido terror en mi vida y que les escuché decir a muchas personitas: “El trabajo es mi vida”. Felicitaciones cornuditos míos.
Otra forma de explotación es aquella que nos paga dinero extra por producir mucho más de lo convenido, supongamos que por hora hacemos 100 paquetes y por lo tanto ganamos un monto, lógicamente si producimos 120 nos pagarán más y así hasta que nos transformemos en una especie de pulpo humano que ni siquiera respira en forma para no detenerse en la carrera de producir y producir.
 
A los pocos años de trabajar en los Talleres Barreiro me di cuenta de algunas cosas en torno a las horas extras y quienes las solían hacer a saber:
 
1-Muchos de los que hacían horas extras a diario no tenían una vida muy interesante aparte de estar en el trabajo y usa su casa para dormir.
2-La mayoría sostenía necesitar el dinero pero en realidad era para sustentar una economía hogareña de clase media cuando en realidad no eran menos pobres que yo.
3-Muchos tenían la ilusión de ser reconocidos por la empresa y llegar a escalar alguna posición como la de oficiales en sus tareas o quizás supervisores.
4-Algunos eran verdaderos adictos al trabajo como al alcohol o las drogas, simplemente no podían pensar sus vidas en jornadas normales al punto de que terminadas las zafras se deprimían enormemente.
 
En cuanto al tema de las relaciones de trabajo siempre me produjo una enorme furia el hecho de que si uno pedía dinero “adelantado” se enfrentaba a todo tipo de abusos que iban desde tener que explicar para que necesitaba SU dinero hasta tener que prometer alguna cosa como ir un fin de semana o delatar a algún compañero por algo.
Yo lo hice una primera y única vez y fue terrible como el hijo de puta del supervisor trató de humillarme durante toda la jornada haciéndome esperar horas por una resolución sobre unos pocos pesos que necesitaba para pagar la cuota del agua.
Casi al final de la jornada me viene a decir que me van a adelantar el dinero pero que luego contaban conmigo…
 
Le dije que lo olvidara y desde ese preciso momento la empresa hasta el día de hoy por estas y miles de bajezas pasó a tener todo mi resentimiento hasta el presente. La solución fue pedirle dinero a un amigo que luego devolví en forma y aprender que como obrero no podía contar para nada con que se me “devolviera” siquiera una parte de lo que yo diariamente donaba a las arcas de la empresa.
Así funciona siempre el sistema capitalista y quien no lo quiera ver que se joda.
 
__ “A usted no le gusta trabajar” __ Me decía la encargada cuando volví a aclararle por milésima vez que no me preguntara si me iba a quedar a hacer extras porque había decidido dejar de hacerla. Los últimos diez años que pasé en la empresa solo me quedé un día dos horas más para compensar dos horas de un sábado en que había salido antes. 
__ Por supuesto que no y menos en donde me tratan como la mierda. __ Le contesté cierta vez con total sinceridad y así fue como aprendí entre otras cosas que la relación de trabajo es de explotación y uno deberá fumársela porque por más anarquista que sea vive en un sistema aceptado por la mayoría del mundo que se basa en una filosofía depredadora del hombre.
 
__ Usted pensando así nunca va a progresar. __ Me dijo el jefe del taller cierta vez en el 92 cuando tuvimos tremenda discusión porque me negué a aumentar la producción de mi máquina. __ Nómbreme una sola persona que aquí adentro haya progresado y yo le trabajaré gratis hasta que me jubile. __ Le contesté, lamentablemente no me dijo que él era uno de ellos quitándome el placer de explicarle lo bajo que había caído como ser humano y como hombre por sus dos mil dólares mensuales.
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2 thoughts on “Yo nostalgio, tu nostalgias… Memorias del taller 2

  1. Esstaba leyendo tu post y se me ocurrio algo gracioso y desde ya pido disculpas por anticipado.Me imagine aquela escena de tiempos modernos en la que Carlitos apreta los bulones solo que con vos como protagonista con la remerita de Superman.
    Disculpame de nuevo Darío fue un divague medio tragicómico.Como dijo Cortazar “Era una risa,todos lloraban”
    Abrazo

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