Los Ex: Un chile en los oídos

Los Ex
Por: Darío Valle Risoto

Lo único que se conoció de la gran escena del rock chileno en este país fueron Los Prisioneros que supieron estar en el primer Montevideo Rock allá por fines de los ochenta. Esta banda a mi realmente me parece muy mala y no me explico su fama más porque aparecieron en un momento un tanto especial política y socialmente en el hermano país de la cordillera.

Pero allá por 1996 veo en un programa de videos a una banda llamada “Los Ex” que me cautivó a la primera oída con un tema titulado “Sacar la basura” que luego me entero corresponde a su primer trabajo discográfico, estamos hablando claro de una época donde aún la teve cable era muy nueva y ni hablar de Internet y por lo tanto uno dependía casi exclusivamente para enterarse de las revistas especializadas sobretodo Argentinas y Españolas. Y no me pregunten porque pasaron todos estos años y esta canción me quedó en la cabeza hasta que picoteando en You Tube encontré el mismo video que había visto hace década y media aunque como verán no es de gran calidad en imágenes.

La banda liderada por la bella Colombina Parra tiene esos escasos elementos que hacen de una banda de rock sencillamente buena: Gancho, buenas letras, buena musicalización e por último: Imagen. Lo más atractivo es que tiene canciones que podríamos calificar de feministas pero bien hechas y la voz de esta hermosa rubia es realmente tan potente como sensual, a algunos uruguayos nos atrapa el hecho de que en muchos países latinoamericanos digan por ejemplo: “Lluvia” por: Lluvia mientras nosotros decimos: “Yuvia” por Lluvia y de verdad nos suena raro.

Así que gracias a Wikipedia me entero que muchos años luego sacan otro disco llamado “Cocodrila”, el primero era “Caída Libre” y debo confesar que la segunda y tardía placa esta buena pero no me gusta tanto como su debut pero debemos reconocerles que siguiendo su camino era de esperarse que los años trajeran otras influencias.
Un verdadero placer auditivo escuchar a Colombina y esas guitarras filosas familiarmente cercanas al Punk que por lejos hasta el momento son nuestra banda preferida de Chile pero claro, solo conocemos a cuatro o cinco nomás.

PD: Gracias a Marcelo Bandera por los discos que llegaron justo cuando estaba a punto de salir caminando para el sur este e ir a comprarlos personalmente.
 

Heavy Metal Girls

Casi Reales
Por: Darío Valle Risoto
La generación de imagenes en el ordenador está llegando a cuotas impensadas hace tan solo una década. Por lo tanto apreciar estas chicas con sus atuendos sado, nos hace dudar si son reales o no pero la verdad que poco parece importar si las figuras hablan por si solas.

La elección fue bastante difícil ya que muchas son más explícitas de lo que nos podemos permitir pero creo que igual sirven para hacerce la idea de que aún no hemos visto nada de estos mundos virtuales que nos esperan a la vuelta de la esquina, tal ves dentro de unos pocos años con un chip alojado en alguna parte de nuestro cerebro tengamos la posibilidad de “tocarlas”.
 

Deshojando Biblias

Deshojando biblias para ganar tiempo.
Por: Darío Valle Risoto

Recorrer el familiar derrotero de los bosques muertos, advertir quizás que no queda margen para seguir cometiendo los mismos errores y sin embargo estar cansado de esa rabia contenida que anida en lo más simple de ser un poco ser humano, más humano aún de lo que uno cree.

Las cartas estaban echadas desde aquel preciso momento en que uno hizo valer la conciencia y levantó la cabeza entre miles de cabezas para otear al infinito pero la atmósfera estaba cargada de promesas.
No todos los hombres sabemos para que venimos, la mayoría cree saberlo y el resto solo se engaña porque no ve más allá de su pito o de su miserable ruego por volver a la concha de mamá y sentirse a salvo de la violencia de nuestros semejantes.
Pero la vida está allí disfrazada de niños cagados y meados, mujeres recelosas y madres demandantes, la pena se resguarda en hospitales y escuelas y sufre la bandería del cazador más pusilánime.

Solo los cementerios cantan su verdad a la luz de las noches donde la luna desploma una caterva de ridículas canciones de amores perros, aúllan los amantes mientras se penetran ansiosos como buscando en los orgásmicos estertores algo de la conciencia perdida aquella vez que se nos paró el pito como un pequeño enano redentor.
Padre, dijo el flaco mientras se fumaba su mariguana y el padre no escuchaba y el tipo se crucificó a puras sobredosis de pecados imprecisos y cerriles, hasta le tocó el culo a la abuela pero fue inútil, la vieja quiso más y le sacó una lengua violeta llena de cicatrices.

Aquel sacerdote era más puto que una letrina pero todos escondemos un muerto en el ropero, no había nada de malo en que manoseara nenes ricos siempre y cuando estos chicos cumplieran con los sacramentos. A fín de cuentas vinimos a esta tierra a sufrir, pensaba, mientras se hacía tocar por una gordita de trenzas. ¡Ah el cielo!
¡Ah del cielo! ___ Gritaba el portero con un talón de entradas al mejor purgatorio jamás conocido donde los musulmanes y judíos juegan cartas españolas apostando cajas llenas de cristianos negros.
Las monjas jugaban desnudas al futbol aquella tarde en que trepé el muro y se me puso tiesa mientras la superiora le manoseaba las tetas a la novicia brasileña, era tan morochita y tenía un culo que solo merecía adoración.

No recuerdo como se llamaba la chica de San Pablo que creía en dios y se prometía a cristo hasta que me conoció en aquel baile a beneficio de los niños con alas. Una buena intención por ayudar a volar a los pobres que apenas caminan, la intención es lo que vale.
Chupá como si fuera un helado, le dije y ella se aferró con ganas hasta con cierta furia porque sabía que comenzaba a recuperar aquello prohibido que de todas maneras siempre es lo más lindo aunque le explote en la cara y tenga gusto a frutilla. Nunca había comido un chupa chup en su vida. No hay derecho, pensé mientras me guardaba unos caramelos ácidos para meterlos en toda su culpa.

Allí terminó mi romance con el catolicismo hasta que me pasé a la escuela protestante donde hay miles de niñas pálidas de pelos lacios y largos hasta sus culos desconocidos, siempre indefectiblemente llevarán tiaras sobrias de colores oscuros para engalanar sus frentes sinceras y angelicales.
La hermana Ruth no quería que la llame hermana y me dijo que aceptara a cristo como salvador aquella noche en que salíamos del liceo. ¡Como me masturbé al llegar a casa!, desfilaba desnuda con pechos casi inexistentes alrededor de mi ducha mientras yo sostenía mis quince centímetros de deseos más puros por ella.
Menos mal que no existen los embarazos a distancia.


FIN.