The Lorax: Una Aventura ecológica

The Lorax
Por: Darío Valle Risoto
En medio de tantas ofertas en animación vía ordenador The Lorax es una muy buena elección si además de pasar un buen momento también buscamos aprender algo sobre el cuidado del medio ambiente, ya que la película se centra en un lugar ignoto donde han hecho desaparecer a todos los árboles en nombre del progreso y el confort de una ciudad donde parece no faltar nada.
La estética es reconocible si alguno de ustedes ha seguido los trabajos del Dr Seuss y acepto que conozco muy poco y que aquella película con Mike Myers llamada “El Gato” o algo por el estilo me pareció bastante pobre y por alguna parte tengo “Horton y los quien” pero no la he visto aún. De todas maneras las formas super estilizadas y un tratamiento conceptual sobre el color son por momentos tan agradables como sobrecogedores y se me ocurre que nunca sobrarán los personajes estrafalarios y Lorax es uno de ellos indudablemente.
La película tiene personajes muy queribles para grandes y chicos donde destacan unos ositos de la pradera y sobretodo unos peces dorados que caminan, bailan y hasta cantan canciones con un humor muy bien logrado. Ted el protagonista es un niño que pretende buscar un árbol para conquistar a una chica que sueña con ellos y por lo tanto conocerá de uno de sus propios protagonistas el porque de tan terrible extinción lo que sin duda es fácilmente trasladable a estos tiempos donde en nombre del “Progreso” tratamos a la naturaleza como si hubiera mundos de repuesto… en fin.
Buena animación, un guión interesante y excelentes canciones son el completo pack para una buena película que sin ser de Pixar tiene mucho de esa magia que nos hace trasladarnos a dimensiones de color y aventura como nunca antes lo soñaron nuestros padres. No se la pierdan.

Viviendo en el País de los Suicidas

En el país suicida
Por: Darío Valle Risoto
Uruguay tiene la triste situación de tener índices de suicidio muy similares a varios países del primer mundo y las razones pueden ser rastreadas de múltiples modos, desde luego que un profesional tiene los más calificados métodos para analizar esta especie de epidemia que hace que los de este lado del río, los del país sin nombre se auto eliminen y no debe ser para estar primeros en este tristísimo ranking.
Muchas veces se ha denominado al Uruguay como el país gris y probablemente eso esté asociado a una conducta que ha hecho raíz en los uruguayos como personas tranquilas, de bajo perfil, introspectivos. Esto no es del todo cierto pero así nos califican y nos autocalificamos quién sabe con que propósitos más no se posiblemente para dar la imagen de personas cultas y alejadas del cholulismo habitual de por ejemplo nuestros queridos hermanos argentinos.
Pero en los últimos tiempos creo que si no les ganamos corremos parejos en la nueva cultura de Kermés continua y de  aquello que en otros artículos había llamado la “Euforia cachonda” al decir de ese gran periodista Carlos Tanco (Darwin Desbocatti)
Que mucha gente se mata es un hecho incontrastable y hay algunos que dicen que es por una “ausencia de fe” y/o de extrema soledad que es más o menos lo mismo. ¿Acaso la gente no se inventó todo tipo de dioses para sentirse acompañada?
Pero los uruguayos se ahorcan, se vuelan los sesos, se envenenan o miran a Tinelli hasta que les explota la existencia.
Cosa cierta es que en mi caso tengo algo de admiración por quién toma la decisión de mandar todo a la mierda pero también una gran sombra de derrota por mis semejantes que se rinden ante los avatares de su vida. Todos sabemos que el estado martillo uruguayo como buena patria capitalista se esfuerza por hacernos el día a día una verdadera mierda.
Los jóvenes viven ninguneados, los ancianos abandonados y tan irrespetados como los primeros, los medios de comunicación están habitados por un sinnúmero de imbéciles que hablan estupideces todo el tiempo y se creen dueños de la verdad y para colmo a casi dos períodos de gobiernos de “izquierda” nos damos cuenta que nuestros problemas cotidianos siguen más o menos sin las soluciones que antes se les reclamaba a los burgueses. La educación está en la peor baja de su historia, la vivienda no se soluciona, los trabajos en negro y de sueldos de hambre abundan, la salud es una verdadera mierda y la ciudad de Montevideo se cae de mugre llena de basura luego de más de veinte años de diferentes intendencias cada vez más paupérrimas una que otra.
Si esto no ayuda a que un ser se deprima tal vez esté equivocado y sumémosle a esto una crisis de valores que hoy día me hace pensar si aquel “Uruguayo solidario” no era una fábula que algún ministro de turismo inventó para vender lotes en Punta del Este.
Para colmo la gente ya no se habla como antes, ahora se envían mensajes de texto y menos que menos se encuentran interlocutores válidos entre los amigos o allegados para compartir nuestros problemas así que algunos buscan pastores, curanderos, sicólogos o en definitiva se toman el piro para el mundo de los quietos.
Aún así la vida es bella.
Y se los dice alguien que nunca pensó en el suicidio pero que tuvo cada revolcones por los pozos del bajón que son dignos de una comedia colombiana o de una ópera Rock. Creo que prefiero lo segundo. Les cuento que cierta vez allá por el año 1994 llorando solo en un hospital mientras mi madre luchaba por alargar lo inevitable me dije que si superaba eso era Superman y lo superé.
Claro que luego por el dos mil caí de nuevo por una bobada de amores no correspondidos pero solo fue el tropiezo de uno que se distrae muchas veces mirando al horizonte que siempre veo anarquista, compañero y solidario.
Así que si en algún momento cree que todo es una bosta y piensa en matarse yo le pido que de puro contra siga viviendo y luche por algo, por cualquier cosa por pelotuda que sea porque para forjarse fuerte hay que sufrir los calores y fríos más extremos.