Sidewalks of Nueva York

 
Sidewalks of Nueva York
Por: Darío Valle Risoto
Película del año 2001 de la que quedé prendado cierta noche hace unos años en el cable, la bajé y andaba guardada en algún Dvd ignoto hasta que la desempolvé el otro día y me la vi todita. Lamentablemente solo había conseguido la versión traducida en España y tuve que pasarme el mal trago de ver a un montón de protagonistas de lujo con las mismas voces que luego reencuentro en las buenas obras de la madre patria…pero, en fin.
No es de Woody Allen aunque transcurre en Nueva York y se trata de seis historias personales que se entrelazan con la sola consigna de explorar la cosa humana en torno a las relaciones y porque no el amor. Ciertas escenas donde supuestamente los protagonistas son encuestados en la calle nos servirán para adentrarnos en sus pensamientos en torno a estos temas tan cotidianos pero a la vez tan esquivos y llenos de misterio.
Edward Burns escribe, protagoniza y hasta dirige esta película realmente excepcional que sin contar con los reveses de humor extraños de Allen se revuelve de maravillas para ponernos al tanto de historias que bien pueden ser las nuestras, es más, les reto a que me escriban para decirme que nada de lo que sucede, absolutamente nada de lo que sucede en esta película nunca les pasó y les regalo una lustradora de cucarachas automática.
Aparte del protagonista destacan Rosario Dawson y especialmente Stanley Tucci un gran actor el pelado que aquí la gasta realmente en el papel de un dentista que caga a la mujer con una chica joven interpretada por la petisa Britanny Murphy que también era una actrisota. Murió en el 2009 de intoxicación por drogas múltiples. ¡Que desperdicio!
En síntesis una buena comedia que nos sirve para explorar la condición humana tan rara en eso de andar consiguiéndose una pareja para que nos caliente el catre. Suerte que un adelantado para la raza más inteligente de la tierra inventó las bolsas de agua caliente que si no…
 

La recordada Britany Murphy

Ra-One: El Superhéroe de India

Ra-One
Por: Darío Valle Risoto
 
No es la primera vez que el cine en india aporta su particular visión sobre los superhéroes con su clásica y tradicional forma de llevarlos a su propia cultura, ya les advertí antes que tal como sucede con el Manga o el animé del lejano oriente, el Bollywood es solo para algunos elegidos por un gusto que necesariamente debe tener una gotita de bizarro.
 
Antes les hice la reseña de Zokkomon y también de El Robot, precisamente el protagonista de esta última hace un Cameo en esta historia donde un nuevo superhéroe surge gracias a un video juego que le da el título a la peli y además es el nombre del mas grande villano de video juegos de todos los tiempos. El que nunca puede perder.
 
Rodada en gran cantidad de escenas en las mismas calles de Londres (Aparece el edificio de la tapa de Animals de Pink Floyd) la película no machetea para nada los efectos visuales y tiene una calidad nada envidiable con las de Hollywood, el guión es predecible pero no deja de entretener y como todos sabemos tiene sus buenas canciones y escenas de baile con que nos suelen regalar nuestros hermanos de Mumbai.
 
El protagonista es una verdadera estrella en India, nada menos que el multifacético actor, bailarín, comediante y cantante:  Shahrukh Khan.
Recomendable película que por momentos se hace larguísima ya que en medio cuando todo parece terminar y los protagonistas retornan a su país el malo vuelve a las andadas y vuelta a empezar pero es una buena forma de volver a entretenernos con un mundo que todavía nos resulta medio ajeno aunque en lo personal ya vi unas cuantas Bollywoodeces.

 

Bailar: Un Superpoder del que carecen en Metrópolis

 

Un Anarquista en Mc Donald’s

Un Anarquista en Mc Donald’s
Por: Darío Valle Risoto
Foto: Mc Donald’s 18 de Julio casi el monumento al Entrevero
No suelo viajar en mi licencia, en parte porque no me gusta y además no tengo lugares donde pernoctar en el interior de parientes y amigos y detesto profundamente los campamentos. Irme a pasarla mal en una carpa, que me coman los mosquitos y escuchar permanentemente cumbias y gritos de diversión de las carpas vecinas no me resulta nada agradable, además para mí tener que vivir con menos confort del que tengo en casa no me huele a vacacionar precisamente.
Y como buen pobre lo paso en casa tratando de ponerme al día año con año con algún arreglo que es la única fecha del año en que tengo tiempo y dinero para hacerlo. Por ejemplo hace un par de días acabo de poner calentador de agua para el baño (Calefón en Uruguay) con la ventaja de que desde ahora me liberé del anterior calentador directo que era más consumidor de energía  bastante peligroso si había un cortocircuito. Más de una vez mojado y enjabonado me quedé sin luz en casa y tuve que solucionarlo en esas condiciones nada aconsejables para manipular corriente eléctrica.
Otro de los pequeños placeres que tengo en vacaciones es el de salir a caminar por el centro sin rumbo fijo, parar en cualquier bar, pedir una cerveza y quedarme algunas horas viendo a la gente. Este lunes me sorprendió la gran cantidad de extranjeros en Montevideo: Brasileños, Alemanes, Yanquis e Italianos y descuento que habría argentinos pero cada vez somos más difíciles de diferenciar entre nosotros. También vi un yanqui con una japonesa realmente espantosa en La Pasiva donde me quedé haciendo lo que acabo de decirles.
“Torre de Babel” le dije al mozo conversando sobre eso que me sorprendió bastante porque uno como vive aquí poco se imagina que debe de tener de atractivo para el alienígena venir aquí. Por lo pronto en el centro hay una casi total ausencia de planchas, faloperos y artesanos porque cuasi migración de murciélagos se van todos los veranos principalmente para el este, al menos los segundos porque los planchas creo que no suelen ir mucho a nuestra principal avenida y prefieren más los shoppings siempre y cuando los dejen entrar. Claro.
Tenía hace unos años una novia anarquista que no entraba a Mc Donald’s ni drogada, supongo que era más libertaria que yo y desde luego que más joven. Uno con algunos años sobre los hombros ya es menos radical en algunos destinos como el de permanecer dentro de estas catedrales del consumo materialista Usamericano que tanto le han hecho de ¿Bien? Al mundo, Por lo menos las gordas que vi consumiendo como verdaderas aspiradoras de vacas estaban felices.
Con Julia íbamos de vez en cuando, ya se fue hace cuatro años a España y desde esa vez solo había ido una mañana a desayunar y nada más. Como todos sabemos en cada hamburguesa que consumimos nos introducen un chip electrónico que nos hace adictos a estos combos de bichitos vacunos triturados adornados con miles de cosas tan sabrosas como nutritivas. ¿?.
 Lindo monstruito para convidar a un Vegano
Así que fui el lunes y ayer también a comer a Mc Donald’s, el primer día pedí un Mc Bacon pero ayer me acordé de la super Mc Angus con bacon y se trata de nada menos que de dos hamburguesas inmensas con tocino, cebollas, lechuga y algunas cosas más que prefiero no saber. Y por lo tanto luego de comer esto con las papitas obligatorias (Solo los gays las piden con ensalada), el refresco y un Sunday de chocolate salí a caminar por 18 de Julio realmente satisfecho. Compré una remera (Green Lantern) en el local de Justicia Infinita, también adquirí uno de esos muñequitos que usan los dibujantes para diseñar figuras humanas, lamentablemente no tengo cámara digital pero están buenos, son de madera y tienen todas las articulaciones que casi nos permiten emular cualquier posición para luego hacer un retrato observándolos.
Y si bien volver a dibujar siempre está en mis planes lo hice sobretodo porque cuando niño quedé prendado de esos macaquitos que regalaban el los tradicionales cursos de dibujo de historietas en la Continental School de las revistas de Novaro. Supe hacer un curso de esos por un par de meses pero no llegué a graduarme y por lo tanto nada de muñequito.
Así que si no pretenden sabotear a la gran cadena de alimentos chatarra del mundo como mi vieja novia y muchos anarcos que conozco, les aconsejo pedir la Mc Angus con todo pero lleven un cinto con capacidad de darle espacio a sus abdómenes.