Cosita Poca llamada Amor 3

Cosita Poca llamada amor 3
Por: Darío Valle Risoto

Hubo una época antigua antes de la existencia de la Internet en que proliferaron los llamados 0-900, eran líneas telefónicas bastante caras que facturaban alto el minuto donde uno encontraba todo tipo de servicios que iban desde abogados por teléfono hasta hot lines, citas, etcétera.  En aquellos días andaba medio fisurado de chicas y me atreví a agendarme en una de estas líneas donde se disponían a conservar nuestros datos y aspiraciones para conocer mujeres que luego con cierta precaución nos ofrecían en un ida y vuelta que costaba más caro que comprarse una.

Así y todo tuve bastante suerte porque conocí algunas locas que me sacaron del sopor y aburrimiento de ser un tipo treintañero feo y excitado por la vida. Pero hubo de todo y ahora que lo pienso creo que estaba realmente con el cerebro abotargado de tanto espermatozoide acumulado quién sabe donde. ¿Conocen el chiste del dolor de cabeza?

Bien, cierta vez quedo con una mujer de encontrarme en determinado punto de la ciudad, no bien la veo pienso en que no está tan mal aunque es algo mayor de los años que pretendía cargar, fuimos a tomar un café y a los pocos minutos de conversar no se como me saca el tema de que en la cama se banca todo y es una verdadera fiera. ¿Ustedes que harían?

Por lo pronto con una leve sonrisa le confesé que en el sexo soy un verdadero desastre que tengo eyaculación precoz, me duermo a los diez segundos de hacerlo y que por favor no se desnude en el bar porque todavía sigue siendo delito para el código penal y una verdadera afrenta para los acólitos de la iglesia de las sanas costumbres a las que pienso adherirme no bien pueda huir.

Esto viene a cuento porque realmente en estos últimos tiempos me tiene realmente podrido que el sexo llegue a ocupar todos los espacios de comunicación desde el reporte del tiempo hasta los dibujos animados y que toda esta maldita ciudad parezca estar habitada por una sarta de calentones insatisfechos que de tan reprimidos no pueden hablar de otro tema. Y ojo que a mi también me gusta pero estoy en una etapa en la vida donde creo firmemente que la cosa está en los equilibrios y no necesito ver penes, culos, tetas y vaginas las 24 horas del día y mucho menos enterarme de la vida privadísima de cada vecino a través de programas de radio, TV o conversaciones de vereda.

No es que sea un moralista (¿O si?) pero me parece que todos tenemos derecho a nuestros lugares privados y el tema de la pareja, trío o como sea debe mantenerse dentro del terreno de eso mismo: Lo personal y privado. Nunca encontraré nada que admirar en una mujer que a los quince minutos de conocerme me dice que le gusta el 69, la lluvia dorada y el salto del tigre mientras mastica una media luna y me guiña un ojo mal maquillado.
Tampoco me convence mucho ese grupo de amigotes donde uno de ellos, el gordo Cacho por ejemplo: se sitúa en la posición de contarnos con lujo de detalles como le hizo el amor a su mujer mientras los nenes miraban Pokemon en la otra habitación y por la puerta de atrás. Ellos, no los nenes. ¿?

Creo que el tipo esperaba que todos lo levantemos en andas y le regalemos el disfraz del rey gay de 300 para que se sienta más macho y líder de la manada de planchas que a continuación comienzan a desmenuzar las andanzas con sus hembras cuasi fiesta de canibalismo suicida. Cuando me toca a mí, yo les digo: ___ Bien, lo normal. ___ Y me voy del lugar.

Bueno, volviendo a la supuesta ninfomanía que conocí aquella vez terminamos en un hotel bastante prolijo y lo hicimos sin demasiado brillo aunque sus gritos de orgasmos fingidos llegaron a intimidarme un poco sobretodo porque yo estaba recordando que en media hora comenzaban los Simpsons y me interesaban más que esa mujer necesitada de terapia grupal y no de mí que ando por el mundo ya resignado al ostracismo moral.
Porque hoy es realmente inmoral ser respetuoso de la vida privada de las parejas. ¿O no?

Linterna Verde: Una gran película

Green Lanterrn
Por: Darío Valle Risoto

Luego de Superman y La Mujer Maravilla seguramente es el héroe más poderoso del parnaso DC tercer lugar tal ves solo disputado por el Capitán Marvel y no se si algún otro, pero de todas maneras Hal Jordan la primera encarnación de los Linternas es de los héroes con más historia de esta editorial y hacía tiempo que necesitaba una película propia.

En este caso volví a darme cuenta que no debo dejarme guiar por los comentarios en la web sobretodo cuando se tratan de películas sobre héroes del cómic porque hay muchos lectores de historietas y seguidores de tal o cual héroe o compañía que se ponen demasiado exigentes y tratan de aportar siempre en demérito de películas que cuando las veo en realidad me parecen muy buenas y este es uno de esos casos. No voy a volver a explicarles lo que pienso de estos formatos y la translación del papel a la pantalla porque reiteradamente lo he fundamentado en otros artículos.

Linterna Verde es una gran película, tal ves desde Superman Return que no veía una buena obra sobre un héroe de DC porque ya saben lo que pienso de los Batmanes de Nolan y ni que hablar de los de Schumaker. Bien, Green Lantern es maravillosamente equilibrada sobretodo porque en una misma aventura no solo nos introduce en el origen del primer linterna humano sino que lo enfrenta a Parallax y así mismo nos deja abierta la historia para un futuro enfrentamiento con Sinestro. ¿Qué más podemos pedir?

Cierto bloguero se quejaba porque según él la película carecía de profundidad en el tratamiento sicológico de Hal Jordan cuando recibe el anillo y creo que si la tiene y además nos narra sobre sus recuerdos de la muerte de su padre y nos deja pistas sobre sus grandes problemas de amor con la chica de turno. ¿Qué más?
Buenos efectos, el traje excelente aunque hubiera preferido uno de tela más simple pero está bien, los demás linternas muy bien generados y las expresiones de Sinestro se llevan la palma cada vez que aparece. La recomiendo de principio a fin y lamento no haberla visto como se debe: en el cine y comiendo pop

 

Always: Semana del Cine Japonés en Cinemateca

Always
Por: Darío Valle Risoto

Gracias a la invitación de Kaori pude asistir a la presentación de la semana del cine Japonés en la cinemateca Uruguaya, conocí al embajador y me sentí verdaderamente gratificado de ver esta obra maestra del cine oriental.

Ni que decirles que me cuesta salir entre semana pero por suerte primó la voluntad para ir y no perderme una película que por momentos me hizo recordar el estilo de las obras de Giuseppe Tornatore ya que nos narra mediante varias pinturas cotidianas lo que sucedía en tierras Japonesas a principios de la década del sesenta.

Y la historia como dije entrelaza a varios personajes todos muy ricos, excelentemente interpretados y mucho más queribles en una historia donde el único villano tal vez sea el futuro que se aproxima pleno de nuevos artilugios pero también de incertidumbres. Y como las obras del cine realista europeo veremos que cada pequeño momento es marcadamente complejo aún en la sencillez de un diálogo entre amantes o las peleas del dueño de la automotora Suzuki con su vecino el poeta frustrado. La construcción de la torre de Tokio será nuestro mudo compañero de viaje durante el transcurso de una muy buena película y de las mejores que he visto.

Muchas gracias a la embajada del Japón por este regalo de Lunes y especialmente a Kaori una gran persona.