¿Quién determina el buen gusto? 2

¿Quién determina el buen gusto?
2ª Parte
Por: Darío Valle Risoto

Con esa persona es muy difícil discutir, me refiero a una sana discusión donde se intercambien diferentes ideas y/o posiciones en torno a unos temas dados y juntos podamos aprender algo más de la vida. Sin embargo como mucha otra gente discute para ganar como si se tratara de una contienda donde debe haber un podio en alguna parte. Nunca lo voy a entender.

Por lo pronto hace algún tiempo en que la gente ensaya lo políticamente correcto desde lo absurdo de intentar igualar los sexos por ejemplo: a través del idioma y por ejemplo el ex presidente del Uruguay se refería a los ciudadanos como: “Uruguayos y Uruguayas”  y la intendenta de Montevideo fue a más refiriéndose a los ciudadanos de la capital como: “Montevideanos y Montevideanas” , el colmo de esto es la gente que nos dice “Todos y Todas” como si el Todos excluyera a las mujeres cuando “Todos” es precisamente: TO-DOS y Uruguayos es todos los uruguayos así como Montevideanos también, solo una mujer muy estúpida no se daría cuenta que también está contemplada en estos términos abarcativos en todo el conjunto de cada población.
Ni hablar de aquellos que escriben largos textos donde por ejemplo debemos sortear múltiples arrobas al pedo en la búsqueda de ese artificial concepto de igualdad sexual, les doy un ejemplo. “Tod@s los niñ@s están invitad@s así como sus padres y madres al festival a realizarse en el parque” cuando debería decir: “Todos los niños están invitados así como sus padres al festival a realizarse en el parque”

Una verdadera porquería que intenta sostener mediante una alteración de una clara regla del lenguaje una suerte de anti-diferenciación y vamos a más: ¿Desde ahora en adelante deberé decir: La humanidad y el humanidad para tampoco discriminar a los hombres?

Cuando digo por ejemplo: “Los vecinos del barrio” no debemos ser demasiado inteligentes para saber que me refiero a los habitantes de mi barrio sin diferenciar hombres o mujeres sino a todos en su conjunto, sin embargo al menos en el Uruguay desde el benemérito ex presidente “El vetador Vásquez” para acá no cejan de sorprenderme estas modas del decir y la escritura que me parecen aún peor que los que me envían un mensaje con “Weno” en vez de “Bueno”.

Entonces vuelvo al principio, discuto con esta persona sobre esto y más o menos coincidimos hasta que se pone fiera por ser mujer y me dice que yo discrimino a las damas al abrirles las puertas antes de entrar a algún lugar, por separarles las sillas en los restaurantes y tal vez también por tratarlas con cortesía. Tal parece que debo ser el ordinario que nunca fui para tratarlas con igualdad porque si las respeto las estoy discriminando.

Bueno, tenemos un problema porque a mi me gustan especialmente las mujeres y los hombres no, aparte de ello si me enseñaron a discriminarlas pero positivamente y no creo que una señorita en su sano juicio se ofenda porque yo soy educado y la dejo pasar antes o la ayudo a ponerse el saco.
Por otro lado creo que en esta ciudad ya tengo suficiente de gente ordinaria, mal hablada y con cero modales con sus semejantes, para creer que yo soy un pelotudo antiguo y retrógrado por tratar a la gente con el mismo respeto que me gustaría me traten a mí y especialmente a las mujeres.

Cierta vez un compañero de trabajo me preguntaba porque uso camisa gran parte del año, le contesté que tengo varias y me gustan y que incluso la corbata en ciertas ocasiones es un adorno que me gusta llevar tal como él los piercings en la nariz o las caravanas con raras formas en sus orejas, todo es cuestión de con que nos sentimos mejor con nosotros mismos.

Cierta vez al terminar el año, luego del curso avanzado en comunicación que di en la Biblioteca Carlos Roxlo hicimos una especie de brindis final con refrescos y algo de comer y las alumnas se vieron sorprendidas al ver mis tatuajes en los brazos ya que fue la primera vez que me veían sin mi “disfraz de ser humano” como yo le llamo al saco, la camisa y la corbata.

En relaciones públicas aprendí y mucho sobre los mensajes que les enviamos a nuestros semejantes a través de nuestra imagen, la forma en que hablamos o escribimos y desde luego por nuestras actitudes con los demás. Así que tenemos una paradoja, por una parte la gente pretende mediante el idioma establecer una diferenciación entre sexos para así igualarlos y por otro debemos también ser iguales en la ordinariez con todos sin diferenciarnos. ¿A ustedes les parece que debo tratar a las mujeres tan mal como se supone se debe tratar a los hombres?

La Luna de Zhou

La Luna de Zhou
Por: Darío Valle Risoto

Un silencio absorto recorre
Un camino de piedras
Pulidas por la lluvia de noviembre
El crepitar de los juncos ahoga
La espuma de un viento de estrellas
Y la soledad solo se quiebra
Por la silueta inmaculada de Zhou.

Hay un puente de maderas rojas
Que la lleva lejos de las sombras
Al abrazo de un nuevo pensar
Porque la filosofía es solo otro paisaje
Cuando la vida tiene el aroma
De los yuyos silvestres.

Sus ojos aguardan en la noche
El beso tibio del firmamento
Cuando suenen los violines invisibles
De un aguardado amanecer
Y la soledad solo se quiebra
Por la inmaculada silueta de Zhou

Luciérnagas brillan en su pelo
Como sortijas de sueños felices
Adelantan la aurora anhelada
Y dejarán que las sombras se vayan
Para esperar otra noche
En que Zhou camine sin tocar el suelo
Fantasmal y deseada.

The Mechanic

 
The Mechanic
Por: Darío Valle Risoto

Jason Statham ya se ha ganado hace un tiempito su sitial entre las figuras de acción en un panorama donde algunos grandes comienzan a retirarse poco a poco, no es necesario que les de una lista porque estoy seguro que varios nombres les vienen a la cabeza.

El cine de acción siempre tendrá su gran cantidad de seguidores y cuando se trata de asesinos profesionales creo que se lleva el premio de un género que solo pretende entretener y nada más, no les pidamos demasiados mensajes a los filmes donde solo se trata de mostrarnos buena acción desde el confortable sillón de casa donde el peor peligro será que se nos caiga el pop en la alfombra del living o que le gritemos a nuestra señora para que no nos saque del clima.

Aún así y tratando de buscarle el pelo al huevo, creo que algún mensajillo tiene este señor que mata por encargo pero obligado a cometer un trabajo deberá luego vengarse de su empleador que ya sabíamos lo iba a engañar apenas vimos al actor que lo encarna porque ya se sacó hace tiempo el cartel de malo.  Bien también Donald Sutherland con un pequeño papel y el flaco Ben Foster que siempre ejecuta bien sus personajes aquí aparece un poco desaprovechado pero no da para mucho como les digo en toda esta nota una especie de cine que igual cumple la cuota para la que fue creada.

Recomendable, pues sí señores y Jason Statham nos parece siempre mejor que muchos que supieron tener su cuarto de hora y ya están en los minutos finales como un tal…

La escena: Ben Foster cuando quiere asesinar al tipo grande grande.