¿Quién determina el buen gusto?

¿Quién determina el buen gusto?
Por: Darío Valle Risoto

Vivimos ensayando para una obra que en realidad ya está en cartel y es nuestra vida, toda la coreografía se resume lo que nos rodea: gente por un lado y cosas varias por el otro.  

Me muestran las fotos de una linda chica que cumplió quince años posando como una trola argentina para las fotos de un álbum que supongo atesorará para cuando esté mayor y pueda enorgullecerse o avergonzarse de su juventud, quizás ¿Por qué no? Ambas.
Solo le falta el caño para completarla y tal vez un par de focos con luces y las fotos de los gordos mamados al final del cumple con las corbatas puestas como binchas bailando el merequetengue, con sus caras de abombados: mucha gente a eso le llama diversión y bien por ellos.

Por otro lado no he necesitado ser evangelista y ni siquiera cristiano para convencerme de que algunas cosas no me van y ni siquiera creo en mayor infierno que verme formando parte de alguna reunión decadente pero lo reconozco: Siempre fui un tipo raro.

Cierta vez a regañadientes fui a una comida de fin de año de la fábrica, hace como mil años, a eso de promediar el asado la mayoría estaban mamados y yo comencé recién a marearme un poco y seguí con coca cola hasta que me superaron los desmadres de mis compañeros que hasta contarlo me da vergüenza, a eso se le llama diversión y bien por ellos.

En otra ocasión, en otro trabajo hicimos un asado y todo el mundo se emborrachó menos yo y cometí el tremendo error de dejarme traer a mi casa en un automóvil con tres mamados, conductor incluido. No chocamos de pedo y me peleé con todos antes de bajarme a medio camino.
Conclusión: Soy un tipo raro.

Al otro día no se acordaban de nada pero de algo creo que si, porque se me fueron arrimando para sondearme por lo que había pasado, les dije que soy un verdadero imbécil por subir a un auto con tres pelotudos que sin mamarse son unos tarados y tras mucho vino aún peor, que me disculpen pero no se iba a repetir nunca más y así fue.
Creo que por eso tengo pocos amigos.

Voy al cumpleaños de la novia de un amigo, hace como mil años, cuando llego entro y están todos fumando marihuana en el cuarto de la piba, cuando pasan el pucho les digo que no, muchas gracias pero no fumo…
Uno de los pibes me pregunta si soy policía y un montón de boludeces mientras me mira con los ojitos chinos y vuelvo una vez más a sentirme extraño en tierra extraña, me voy gentilmente a la cocina y paso el resto de la noche conversando con unos viejos sobre mil cosas, nos contamos chistes y nos divertimos como locos, a la mañana mientras los pibes salían de fumarse media Jamaica vuelvo a mi barrio acompañado de mi amigo, el novio de la cumpleañera.
Me pregunta como la pasé y sinceramente le digo: magnífico, ¿Y vos?… claro que no se acordaba de nada.

El tema de la libertad es una cosa delicada, cada uno sabe lo que le cuesta alcanzarla siempre y cuando tenga la capacidad de decidir lo que quiere de la vida por si mismo, pero a la gran mayoría de la gente los lleva la corriente social que en el momento impere sobre su cabeza regulando sus actitudes y hasta su conducta en la vida.

Me parece curioso como los seres humanos vivimos presos de las rutinas y hasta divertirse se vuelve otra forma de esta, donde los parámetros están dictados por la costumbre y nos hacen partícipes de este tinglado donde a la mayoría les parece que excederse en varias cosas es parte del juego y si que lo es.

Pero tanto como somos “animales de costumbre” también tenemos la capacidad de elegir siempre y cuando nos la hayan enseñado desde muy pequeños, en mi caso siempre primó la búsqueda lo más objetiva posible de lo que quiero de mi vida dejando para un segundo plano lo que piensen mis semejantes, el ejemplo más claro me lo daba siempre mi padre, el me decía: Si por ejemplo varios amigos te retan a correr una carrera hasta la esquina, jugala si querés pero no porque te retaron o les tengas que caer bien por hacer lo que te dicen.

Eso me ha traído algunos problemillas en la vida pero puedo decir que me siento satisfecho de nunca haber hecho algo porque caía bien o me hacía popular si esto no iba conmigo, ni más ni menos.

6 respuestas a “¿Quién determina el buen gusto?

  1. Uno de mis pocos talentos es entender a la gente, por eso es dificil que me puedan joder o desepcionar ya que se hasta donde confiar, bueno, aveces…
    Tengo unos cuantos tipos que me dicen que son mis amigos (aunque dudo si yo les podria devolver tal gentileza), y siempre que ven que necesito ayuda me la ofrecen aunque saben que nunca la acepto (quizas sea por eso lo hacen…)
    Con algunos de ellos puedo pasar largas jornadas metido en esos lugares donde la gente va a reventarse los oidos y a fingir deshinibicion haciendo toda clase de actos indignos… a pesar de eso generalmente puedo divertirme, jugar a ser otro, etc… no lo puedo hacer muy seguido porque aburre rapido, incluso a quienes dicen difrutar de la musica repugnante que pasan normalmente en las radios y del ambiente terraja en general.
    Con otros, compañeros de facultad, no vamos a esos lugares, debatimos de politica y filosofia, de musica.. pero hay un monton de cosas de las que no puedo hablar, chistes que no puedo hacer, etc… cosas que dañarian su hipersensibilidad burgeza, y no es que sean gnte mala leche, pero no puedo lograr una deshinibicion total, es como que no podemos vernos munca nuestras verdaderas caras, y en fin… siempre he estado entre estos y otros mundos sin poder pertenecer a ninguno realmente, pero me acuerdo que la mejor noche que pase en mi vida, fue hace casi un año, hablando con gete totalmente desconocida, amig@s de mi hermano un poco mas chico, fumando un solo porro un par de cervezas y algo de caña, esa noche nos sacamos todos los disfraces y los miedos, nos vimos las caras y nadie salio corriendo horrorizado, nadie dijo lo crecreia que tenia que decir, ni hizo lo que esperaban que hiciera y al menos yo fui feliz… Heramano, no somos nosotros los raros…

    Me gusta

  2. Me hiciste recordar algo que aprendí en el Budismo y era que si no esperás nada de las cosas nunca te vas a decepcionar parece negativo pero es cierto, a veces nos sentimos defraudados por depositar expectativas muy grandes cuando no es necesario. Ser libres creo que pasa por ser como se es lo más posible pero también por una gran cantidad de represiones a las que uno se somete en respeto a los otros, para no ofender, etc. En cuanto a lo que me dices de esos buenos pequeños momentos en que uno está viviendo de verdad es muy bueno que se den así sin plan y con mucha riqueza posterior. Un abrazo y gracias.

    Me gusta

  3. Cierta vez leí en un libro de esoterismo sobre “El hombre Objetivo” que se opone al “Hombre mecánico”, en el primero hay desición fruto de la voluntad, en el segundo “Todo solo sucede” sin razonamiento como un animal. Creo que eso me ha fraguado el caracter tanto como lo que me decía mi padre que era el tipo más bueno de la tierra.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s