Invierno del 11

Invierno del 11
Por: Darío Valle Risoto

Se ciernen las nubes como una amenaza
Sobre mi solitaria figura desalojada
Viento gris de momentos que se fugan
Del cerebro a los ojos y bajan al cuerpo.

Las manos frías que se abrazan buscando
Aquella codicia por la piel más tibia
Y el roce infrecuente de una espalda
Donde terminarían todas las fronteras.

No habrá posibilidad de burlar al tiempo
Porque irremediablemente estará la soledad
Esa prisión con barrotes de invierno
Sobre una celda helada de recuerdos.

Ningún hada en el bosque petrificado
Ni un sortilegio de labios calientes
Solo una taza de chocolate y un tango
Para engalanar el tiempo de quedarme solo.

Medio Ambiente: Uruguay día mundial

Día mundial del Medio Ambiente
Resignificar el Medio Ambiente
5 de junio de 2011 –
Grupo Guayubira/Uruguay

Para bien o para mal, el término “medio ambiente” ha pasado a ser parte ineludible de cualquier discurso político. Los gobiernos firman acuerdos que suponen la protección de la biodiversidad, los bosques, las especies en extinción, el agua, el clima y muchos etcéteras. Ninguna autoridad se atrevería a exponerse diciendo que verdaderamente piensa poco en el ambiente.

Pero los hechos dicen otra cosa. Los modelos globales de producción y consumo se están tragando suelos, agua, minerales, atmósfera, seres vivos – incluidos seres humanos. Hay cifras que dejan esto en claro: de deforestación, de pérdida de la biodiversidad, de contaminación, de emisión de gases de efecto invernadero, de falta de acceso al agua y la tierra, de exclusión… Y por su parte, el poder político se adecua a las necesidades financieras inmediatas y se olvida que en esta cuestión se juega la salud y hasta la vida de la población mundial.

Entendemos el ambiente como el rico y diverso entramado de comunidades vivas relacionadas entre sí y con su entorno – microorganismos, plantas, animales, seres humanos, suelo, aire, agua. Consideramos que los seres humanos deben relacionarse con su entorno de modo tal de asegurar las condiciones de equilibrio necesarias para la continuidad de la vida en la tierra. Para ello, a la hora de satisfacer las necesidades humanas tenemos la obligación de preguntarnos qué se produce, cómo, para quién y para qué. A estas preguntas está ligado nuestro futuro como humanidad.

Las respuestas al día de hoy son muy alarmantes. Se anuncian grandes inversiones, en enorme escala, que suponen comprometer y hasta destruir el suelo, el agua, ecosistemas, trama social: más actividades extractivas – minería ¡a cielo abierto! para la extracción de hierro y oro, más monocultivos de árboles a gran escala, más soja -, mega-emprendimientos, etc.

Aun así, en medio de todo esto vuelve a florecer la conciencia de que la participación de los movimientos sociales es imprescindible para frenar el avance de este “desarrollo” mal entendido. Y sin duda será la participación social la que siga interpelando, cuestionando, protegiendo.

La ironía con la que algunas autoridades quieren denostar a quienes nos preocupamos seriamente del ambiente en toda su dimensión social, tratándonos de “ecologistas”, supuestamente ajenos a las necesidades humanas, sería tonta y hueca si no fuera dramática por su repercusión.

En el Día Mundial del Medio Ambiente el Grupo Guayubira hace un llamado a resignificar el ambiente en toda su integralidad: como espejo de nuestras formas de convivencia, como resultado de las formas de producción y los usos que asignamos al territorio, como el legado que dejaremos a las futuras generaciones.

Malas Noticias

Malas Noticias
Por: Darío Valle Risoto
Como aquel amante que durante años le profesa un amor incondicional a su amada, durante más de dos décadas le profesé mi amor a la banda más grande que diera el rock español y esta fue: Barón Rojo, pero quiso el azar del destino que Danny desde Barcelona me trajera o enviara unos discos de Los Suaves para que mi cariño por los Barones comenzara a compartirse o partirse en dos partes porque estos tipos de Galicia son la hostia (Para usar un término del lugar). Por lo tanto hoy día podríamos decir que tengo dos amores: Los Barones y Los Suaves aunque a veces me escapo por la ventana para ir de copas con los Barricada. ¿Que se le va a hacer?: Uno es un putañero del rock.
A continuación mientras me estoy armando con mucho trabajo un CD con mis temas preferidos de estos grandes, les dejo una de sus mejores poesías hechas rock.

Malas noticias
Los Suaves

La noche se está cayendo
y con ella cae el tiempo.
El día no sirvió de nada,
tarde de nubes sin agua.
Hoy el cielo es de cemento,
parece que Dios está muerto.
Golpean la puerta de casa,
mensajeros de desgracia…
¡malas noticias!

En el barrio del infierno
la muerte va buscando empleo.
Corre, corre que en la plaza
se pasean las navajas.
¡Ay! corazones de hielo,
la noche de un viernes negro
y en los billares de la esquina
se están jugando la vida…
¡malas noticias!

Hay martillazos de fuego
contra el cristal del silencio.
Los pasos perdidos se paran
en una noche estrellada.
Quieto se quedó en el suelo,
sólo, rodeado de miedo.
Al sur de la gran ciudad
Satanás anda de fiesta…
¡malas noticias!

Bueno y con cara de bueno,
sentimental y sincero.
Murió sin razón, por nada,
una larga madrugada.
Y ahora ella vive sufriendo,
peleando con el sueño;
bebe y llora sin parar
de la noche a la mañana…
¡malas noticias!

Anarquismo y Consumo

Anarquismo y consumo

Por: Darío Valle Risoto

Muchas veces se me ha preguntado sobre el tema del anarquismo, algunos vienen ya desde una interpretación definida más errónea del tema, pero con esto no quiero decir que yo sea precisamente el tipo más indicado para establecer que es y que no es la anarquía o el anarquismo, simplemente busco compartir con ustedes algunas vivencias en este sentido.

Para comenzar toda asociación con el desorden, el desgobierno y la violencia con el anarquismo y el pensamiento libertario proviene de un esquema que le pertenece a los sistemas de opresión y una ideología emanada de estructuras de poder que son desde todos los puntos de vista ajenos a los anarcos.
Vamos a entendernos, el anarquismo probablemente sea la máxima expresión del orden social entre los hombres pero este nacerá de la libre asociación entre estos basada sustancialmente en los ideales de solidaridad y hermandad donde si es posible algún liderazgo, este provendrá solo de los que estén mejor capacitados para algunas tareas frente a otros. No es posible pensar en liderazgos nacidos de la fuerza, la herencia o la acumulación de riquezas tal como sucede hoy día, amén de aquel que se supone les da cierta autoridad religiosa omnipresente.

Muchas veces los autonombrados líderes de izquierda terminan reviviendo exactamente las mismas estructuras corruptas de poder de las derechas con la sola diferencia que son mucho más hipócritas levantando banderas populares y continuando así con la misma opresión pero con la sombra de otras banderas. Uruguay es un buen ejemplo de eso.

Por otro lado abundan los anarquistas que de alguna manera han equivocado las estrategias y pretenden mediante la destrucción y el uso de la violencia luchar contra el sistema, esto solo sería valido si hay alguna alternativa real para llevar a cabo como sociedad luego de lograr la victoria, lamentablemente se trata en la mayoría de las veces de casos aislados o de pequeños grupos de “iluminados” que solo buscan combatir su frustración ante tanta injusticia.

En esta sociedad altamente consumista es posible hacer una resistencia pacífica y funcional si razonamos no cayendo en las redes de la frivolidad comercial y el lavado de cerebro diario de los medios de comunicación, donde la publicidad es un ejercito mucho más destructivo que el peor batallón de soldados cuando se trata de tomar por asalto nuestra cabeza con ideologías tan absurdas que parece mentira que la gente no se de cuenta de ello.

Nuestra forma de vida parece girar en torno a “la última moda”, el color y hasta el juego de palabras más anodino posible que hace de los seres humanos enormes bocas y estómagos sin posibilidad de elegir libremente. A diario escapo de la televisión abierta, de las llamadas telefónicas que me “regalan” tarjetas y me promocionan cualquier basura insultando mi inteligencia con espejitos de colores.
Muchas veces me he preguntado si hay una posibilidad de destruir estas basuras mediáticas dejando de consumirlas y realmente creo que si, pero parece que su influjo es inobjetable para la mayoría de la gente.

Hace más de quince años que no tengo tarjeta de crédito, compro la vestimenta más barata y de la mejor calidad posible sin importarme la marca y consumo los alimentos que realmente me interesan sin importarme el paquete o si aparece en la publicidad o no. También he aprendido a decodificar los mensajes sobre “liderazgo”, “ser el número uno” o “Conseguir chicas con tal o cual desodorante” como absolutos insultos a mi inteligencia e invasiones a mi privacidad que me huelen a estafa a mi raciocinio.

Mucha gente me ha preguntado sobre mi resistencia a trabajar en los medios de comunicación, confieso que realmente quise hacerlo al principio, cuando recién me había recibido, pero se me fueron cerrando las puertas porque a nadie le interesa tomar a un empleado independiente y sin ninguna relación familiar o de amistad con el poder y eso es razonable si lo vemos como el instinto de supervivencia de la clase dominante.
Hoy con algunos años más cuando escucho radio o leo la prensa me siento realmente satisfecho de no haber caído en ese juego de idiotas que manipulan la información y son cómplices del consumo más absurdo en nombre de una fama tan artificial como efímera.

Creer que porque alguien sale en televisión existe es una consigna de hoy que peligrosamente ronda lo bizarro, he visto a madres de niños muertos en accidentes pararse mirando a la cámara como si fueran estrellas y he escuchado  a mujeres violadas narrando detalles en los medios con un cierto rictus de profesionalismo mediático que me hacen temblar.
Y si bien la sociedad de consumo ha llegado a los límites de la tolerancia de aquellos que tenemos la posibilidad de darnos cuenta, la maza consumidora parece no enterarse de que todo este maremágnum de efectos técnicos solo contribuyen a transformarnos en personajes estancos ávidos como drogadictos de decir la pavada más transgresora por radio o llevar el último alarido de la moda en la calle.
Aún así creo que es muy posible ejercer una resistencia al sistema desde una distancia razonable que nos permita no ser maquiavélicamente manipulados por los tentáculos del consumo. Y recuerden que a veces apagar la televisión, decirle no a una promoción o evitar caer en las modas también son actos revolucionarios.