En ninguna parte

En Ninguna parte
Por: Darío Valle Risoto

Un conspicuo silencio aletea
No hay mayores ocasiones
Que las de la tristeza
Para sentirnos demasiado solos
Sabremos crecer
Aunque sea para abajo
Confiando en la depresión
Nuestra última amiga.

Mármoles de tumbas
Que atesoran los fríos recuerdos
De una noche estrellada
Y un invierno huérfano de dicha.

Caminaste sola hasta la playa
Pero no lo pudiste hacer
Y lloraste gorda y abandonada
A la espuma de una muerte
Demasiado joven para morir
Y demasiado vieja de espantos.

Regresaste a la casa de tus padres
Ese monstruo de ladrillos como dientes
Y miradas perdidas en ventanas
Puertas como estómagos caníbales
Y los gritos histéricos…
¡Donde estabas carajo!
Como siempre…
En ninguna parte.

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