20 Razones que demuestran que usted no es muy inteligente.

20 Razones que demuestran que usted no es muy inteligente
Por: Darío Valle Risoto

1-Cree que existen Santa Claus y los reyes magos.
2-Supone que al casarse ha consagrado su amor de pareja.
3-Está seguro de que sus hijos van a ser buenas personas.
4-Cuando escucha el himno nacional se emociona.
5-Esta seguro de que un hombre no es gay porque está casado con una mujer.
6-Piensa que su patrón lo aprecia.
7-Se emociona en los finales felices de las películas,
8-Confía en que ese amigo le va a devolver el libro que le prestó.
9-Presta dinero a cambio de la palabra.
10-Cuando sale de vacaciones lo notifica en facebook donde también aparece la dirección de su casa.
11-Piensa que cuando se le antoje va a dejar la droga.
12-Cree que el presidente de su país lo representa.
13-Mira concursos de belleza en la televisión.
14-Considera que Marcelo Tinelli es un triunfador.
15-Sostiene que mira películas porno por su valor artístico.
16-Asegura que nunca se masturba.
17-Le da gracias a dios hasta por sus desgracias.
18-Se viste a la moda.
19-Escucha la música de moda.
20-Cree que si no se emborracha no puede divertirse.

Adjudíquele un punto a cada respuesta afirmativa, si estas exceden el 25% bienvenido al club.

Milonga Triste

Milonga Triste
Por: Darío Valle Risoto

Conversávamos ayer nomas con César Ureta sobre algunos tangos y milongas y me vino a la memoria esta milonga campera del grande Homero Manzi que recuerdo alguna vez haberla escuchado por Carlos Gardel, sin embargo tengo la versión de Alfredo Zitarrosa de esta canción inmensamente descriptiva, aunque triste y dolorosa es en si misma una gran obra de las que el acerbo popular rioplatense puede sentirse honrado.
Milonga triste
Composion: Homero Manzi – Sebastián Piana

(Milonga)

Llegabas por el sendero
delantal y trenzas sueltas,
brillaban tus ojos negros,*
claridad de luna llena.
Mis labios te hicieron daño
al besar tu boca fresca.
Castigo me dio tu mano,
pero más golpeó tu ausencia. ¡Ay!…

Volví por caminos blancos,
volví sin poder llegar.
Grité con mi grito largo,
canté sin saber cantar.

Cerraste los ojos negros,
se volvió tu cara blanca
y llevamos tu silencio
al sonar de las campanas.
La luna cayó en el agua,
el dolor golpeó mi pecho,
con cuerdas de cien guitarras
me trencé remordimientos. ¡Ay!…

Volví por caminos viejos,
volví sin poder llegar.
Grité con tu nombre muerto,
recé sin saber rezar.

Tristeza de haber querido
tu rubor en un sendero;
tristeza de los caminos
que después ya no te vieron.
Silencio del camposanto,
soledad de las estrellas;**
recuerdos que duelen tanto,
delantal y trenzas negras. ¡Ay!…

Volví por caminos muertos,
volví sin poder llegar.
Grité con tu nombre bueno,
lloré sin saber llorar.

* Alfredo Zitarrosa dice “brillaba en tus ojos negros”.
** Alfredo Zitarrosa dice “claridad de las estrellas”.

V Invasion: segunda temporada

V Invasión extraterrestre: Segunda temporada
Por: Darío Valle Risoto


Comenzó la segunda temporada de la enclenque serie: Invasión extraterrestre, una remake de otra serie del mismo nombre que realmente tampoco fue muy buena aunque a estas alturas como muchas cosas es objeto de culto por algunos fanáticos.

Probablemente ya no sea una sorpresa su relación inmediata con el advenimiento del nazismo en Alemania previo a la segunda guerra mundial, las similitudes entre estos y los supuestos salvadores de la humanidad abundan y de allí a una muy fácil satanización de los aliens, tenemos un apestoso paquete de entretenimiento judeocristiano seudo religioso y de una moral rayana en el cristianismo protestante muy usamericano donde no faltará el sacerdote con su fe en entredicho ni el insoportable dilema del alien traidor a su causa por si realmente tiene un alma o no. ¡A quién le importa carajo!

Si no me pasaron mal los datos, su reedición no tuvo muy buena acogida y casi no se llega a una segunda temporada así que creo que esta serie tiene los días contados lo que es lamentable porque la idea en su concepto básico es buena, léase: “la gente es básicamente estúpida y cree en cualquier idiota que baje del cielo con el cuento de la salvación” pero probablemente sea un análisis solamente mío.
Por lo tanto si bien una serie sobre una invasión es interesante y su principal protagonista femenina “Anna” esta muy bien encarada, se naufraga una y otra vez en esos viejos dilemas afectivos cuando no en una suerte de telecomedia galáctica donde los afectivos lagartos se oponen a los que nos quieren subyugar a cambio de erróneas enseñanzas sobre nosotros mismos.

Es muy probable que si esto pasara de verdad nunca nos enteraríamos, dicen por allí que ya pasó.

Enredado en las redes sociales

Enredado en las Redes Sociales
Por: Darío Valle Risoto

Discutible será si el ser humano es realmente un ser social, todo parece indicar que si lo es aunque hayamos algunos inadaptaos a los que las aglomeraciones y la mayoría de la humanidad en general, no nos gustan demasiado. Aún así a través de los tiempos las relaciones de comunicación y especialmente la comunicación masiva han tenido incrementos a grados proverbiales desde la invención de la imprenta en adelante y ni hablar de Internet.

Por lo tanto es innecesario explicarles a quienes tienen acceso a la web la gran cantidad de redes sociales dedicadas a interconectar usuarios con diversos formatos y opciones para conseguir comunicarnos con amigos, conocidos, fans de determinadas figuras, motivos altruistas, recolección de fondos, etc., etc.

Allí radica el principal problema, la sobre alimentación y exposición de estas redes que como la serpiente que se muerde la cola tratan de darnos mayores posibilidades de comunicación y a la vez enrarecen la interconexión sometiéndonos a  innumerables correos y a la afiliación a estos sitios.

Ya son incontables las invitaciones que recibo a redes de poesía, literatura, grupos de amigos, carpetas de fanáticos y toda suerte de páginas a las que realmente me importa poco y nada pertenecer y si realmente me afiliara a cada una de ellas terminaría sin tiempo para otra cosa en mi vida que revisarlas en busca de mensajes, los que ustedes saben que en un 99% son intrascendentes o carentes de mayor significado que decir: ¡Hola!

Por lo tanto el afán de facilitar la comunicación termina por actuar exactamente en contra de esta sometiéndonos a una suerte de enfermedad interconectativa por pertenecer a todo, tener la mayor cantidad posible de amistades (Virtuales) y logrando realmente una gran cantidad de: NADA.

Desde luego que estas redes han logrado la maravillosa tarea de reunir por ejemplo a familiares y amigos que hace años no se veían o que por ejemplo habían perdido el contacto por mudarse a otros países, también al igual que el correo electrónico nos sirven para una comunicación instantánea antes solo ocupada por el teléfono. Es así que como todo avance en las tecnologías de la comunicación encontramos que hay un lado positivo dentro de las redes sociales pero es mucha la basura mediática que recibimos como costo de esto evitándonos de muchas maneras utilizar nuestro tiempo en navegar con tranquilidad.

Por ejemplo he debido borrar muchas amistades en Facebook porque aunque son gente que me cae bien, no me interesan sus mensajes chistosos y mucho menos ver sus fotos o videos donde subrayan cotidianas aventuras que tampoco me interesan. Probablemente se deba a una educación rayana en algo ya en desuso que se llama: Discreción, es que me veo obligado a borrarme de mucha gente a la que no quiero ver en su vida privada y menos quedarme con la sensación posterior de que no son muy inteligentes.

Creo que Facebook es una herramienta buenísima si somos adolescentes, buscamos pasar el tiempo o tenemos una empresa o plan que queremos colectivizar pero muy poco más le veo de bueno lo que no es poco.

Me afilié a Twitter y fue peor, al poco rato me di cuenta que no me hacía falta para nada y que ya con cuatro blogs que actualizo casi a diario, mi vida de ermitaño está subsanada para paliar este ego insufrible…que le vamos a hacer.
Así es queridos amigos que les agradezco sus invitaciones para pertenecer a “x” red social pero suelo rechazarlas antes de siquiera recordar sus nombres.