Tropa de Elite

Tropa de Elite
Por: Darío Valle Risoto

Seguramente debo ser el último uruguayo en ver esta gran película brasileña que muestra desde adentro la vida de la policía militarizada, probablemente en una lectura rápida podremos ver que es una gran película de acción que si lo es, pero creo que en realidad es una importante fotocopia de una realidad social muy brasileña pero que es fácilmente trasladable con alguno que otro cambio al resto de Latinoamérica como el del narcotráfico y los diferentes sesgos sociales de la gente que vive a su alrededor.

Debemos advertir que determinados códigos son aceptados y fundamentados desde ambas partes de una guerra que no está claramente definida ya que sería por demás absurdo sostener que hay buenos y malos, la misma historia nos muestra la endémica corrupción dentro de la policía que determina sobre la vida y la muerte de los ciudadanos de una forma hasta tragicómica sino observemos la escena donde se llevan los cadáveres a otras jurisdicciones para no tener que investigar.

También es acertada y realista la escena donde Matías debe discutir en una clase de derecho de la facultad tratando de defender a la clase policíal fácilmente estereotipada por alumnos de origen burgués que sin embargo desconocen la realidad de las favelas o solo la visitan tangencialmente a través de sus ONGs.

Pero no será gratuito ni siquiera fácil tomar a los protagonistas de la policía militar como los héroes de la jornada ya que veremos en la forma cruda y deshumanizante en que se entrenan para sacar a una minoría que se destaque por su especial crudeza para combatir en las calles. Ni la tortura, ni el asesinato ni la venganza les son ajenos y sin embargo de alguna manera sentados en nuestros confortables sillones nos pondremos de su lado aceptando la violencia institucionalizada así sin más.
Tampoco es ajena a estas tierras la corrupción policial que proviene de la misma cuna humilde de la delincuencia de la calle y con ella convive muchas veces mezclándose en negocios o encubrimientos que difuminan la frontera ya débil de lo que es lo bueno o lo malo.

Estoy seguro que cuando escucho a los ciudadanos uruguayos y argentinos pedir a gritos por Seguridad, alguna de las soluciones que les vendrían bien serían las de estas tropas de elite, la pregunta del millón sería: ¿Cuando les agarre el fuego cruzado, por quién pedirán?

 
 

Hechos, palabras, principios y fines

Hechos, palabras, principios y fines

Por: Darío Valle Risoto

Aquella navidad, no recuerdo de que año se hizo una de las habituales despedidas en los talleres Barreiro, en el confortable chalet cantina del fondo estábamos todos sentados a la mesa, yo tenía en frente un hermoso pedazo de asado con ensalada en mi plato y ya me había servido vino cuando sorpresivamente entró el dueño de la empresa a saludar.
El “Pajarito” que estaba medio mamado no tuvo mejor idea que llamar al patrón y entre saludos le pidió disculpas por los inconvenientes del reciente conflicto que había tenido el sindicato gráfico, yo me levanté de la mesa y me fui a casa, nunca más fui a una despedida de la empresa.

Recuerdo que años después la empresa estaba mal y comenzaba a escasear el trabajo, el fantasma del seguro de paro azotaba el taller y todos temíamos perder el trabajo, en una asamblea sugerí proponerle a la dirección no ir a trabajar los sábados, así se quitaba un día productivo a la semana y evitábamos que algunos compañeros fuéramos al seguro de paro y otros no. Desde luego que no encontré eco en mis palabras y todo siguió como se esperaba, la mayoría marcharon al seguro, yo no porque era el único oficial de mi máquina.
Como el trabajo se iba a pique un tiempo después la misma empresa quitó los sábados y todos contentos, nadie recordaba que yo lo había propuesto para evitar que se digitara desde arriba la suerte de unos y otros. Allí comencé a darme cuenta que la gente en su mayoría es hija del rigor y que prefiere una orden de arriba que decidir por cuenta propia.

Pasados unos cuantos años me sigue asombrando como los seres humanos tenemos cierta predilección por definir ideologías y principios que se parecen más a campañas publicitarias que a un real conocimiento de las cosas. Por ejemplo: Yo no soy tan anarquista si tomo coca cola y voy a Mac Donal’s… puede ser verdad.
Creo firmemente que los hechos realmente importantes nos definen, si por ejemplo la dirigencia de la central de trabajadores va a la embajada norteamericana me preocupa, pero mucho más lo que conversaron entre whisky y whisky, como también me preocupa que me sigan rompiendo los kinotos con el paraíso cubano y la vieja consigna anti imperialista y me aterra el hecho que desde que el gobierno del Uruguay es “izquierdista” se vaya a los conflictos como con miedo y resquemor de tal vez ofender a los huesos del Che… yo que sé.

Al menos tres compañeros pidieron la palabra en una gran asamblea del sindicato gráfico hace ya muchos años, cada uno de ellos nos habló del terrible imperialismo Yanqui, los tres de lo mismo y al menos como quince o veinte minutos cada uno hasta que pedí la palabra y les aclaré que ya hacía varios años que el imperio de los Estados Unidos había ganado la guerra fría y les sugerí dedicarnos a tratar de solucionar nuestros problemas inmediatos como el salario.
Recuerdo aquel chiste donde un afiliado al partido comunista llama al partido y pide la desafiliación porque ganó la lotería nacional. La pregunta sería: ¿Estamos donde estamos porque pensamos así o porque no tuvimos la suerte de estar del otro lado?

Tan patético me resulta el sindicalista disfrazado “de pueblo” con alpargatas, matera, barba y boina que el otro que se pone camisa y corbata y hace buena cara para ser edil. Ambos, eso sí: tienen tarjeta de crédito en el bolsillo.
Pero ¿Qué nos define realmente?, desde luego que en principio las apariencias que no siempre engañan, en realidad, casi nunca, el tema es que a veces nos definen para el otro lado y por lo tanto cualquier persona demasiado adepta a las formas es al menos sospechosa.
Tenía una novia anarquista que no iba a Mc Donal’s, en ese tiempo teníamos una sucursal en el Paso Molino donde hacían unos Panqueques con salsa de chocolate que eran para morirse. Por lo tanto iba solo o con algún amigo menos fanático de la lucha anti imperialista.
En síntesis creo que somos demasiado exigentes con determinadas formas, sobretodo con las ajenas, no es posible pensar en perfiles sociales que se salgan de determinados parámetros, so pena de teñirlos si esto sucede, de cierta traición de clase.
Sería muy fácil poder poner en una cesta a unos si y a otros no, los años me han enseñado que a veces nuestros peores enemigos son aquellos en los que confiábamos solo porque los vimos levantar nuestras banderas.

Sofía Loren

Sofía Loren
Según Wiipedia
 
Sofia Villani Scicolone (20 de septiembre de 1934, Roma, Italia), más conocida como Sofía Loren, es una actriz italiana ganadora del premio Óscar. Su carrera inició en 1950, cuando fue descubierta por el productor Carlo Ponti, más tarde su marido. Desde entonces ha actuado en decenas de películas, algunas de ellas aclamadas por la crítica cinematográfica, entre las que destacan producciones como El pistolero de Cheyenne, Dos mujeres o El Cid.

Es una de las actrices más destacadas de la segunda mitad del siglo XX y considerada como uno de los Mitos del séptimo arte. En 1999, el American Film Institute la nombró una de las intérpretes más importantes de todos los tiempos y una de las últimas leyendas supervivientes del cine clásico de Hollywood.

Hija de la maestra de piano Romilda Villani y el ingeniero Riccardo Scicolone, creció en Pozzuoli (cerca de Nápoles) durante la Segunda Guerra Mundial.


Loren comenzó su carrera en actuación a comienzos de la década de 1950,
con pequeños papeles en películas italianas. En esos tiempos, actuó como extra junto con su madre en la película Quo Vadis, que fue filmada en Roma.

Trabajó también como modelo en fotonovelas semanales (fotoromanzi),
acreditada como Sofia Villani o Sofia Lazzaro. Participó en varios concursos de belleza, en los cuales ganó varios premios y conoció a su futuro marido, Carlo Ponti, productor de películas, con quien se casó el 17 de septiembre de 1957. Juntos tienen dos hijos, Carlo Ponti Jr. y Edoardo Ponti. El matrimonio fue anulado temporalmente para evitar una demanda legal contra Ponti, acusado de bigamia, y se casaron nuevamente en 1966.

Su carrera comenzó a despegar cuando conoció, en 1954, a Vittorio De Sica y Marcello Mastroianni.
Al igual que Claudia Cardinale, Gina Lollobrigida y Lucía Bosé, fue incluida en el grupo de bellezas italianas que aunaban picardía y emociones en las películas más amables del neorrealismo italiano. En cierta manera, Sofía era el reverso de Anna Magnani, considerada menos bella y más emocional.
Para la segunda mitad de la década de 1950, Sophia era ya popular en Hollywood, al protagonizar películas junto con Frank Sinatra y Cary Grant. Firmó un contrato por cinco películas con los Estudios Paramount. Entre sus trabajos de esta época están Deseo bajo los olmos (Desire under the elms, con Anthony Perkins), Orgullo y pasión, Houseboat (con Cary Grant) y Heller in Pink Tights (El pistolero de Cheyenne) bajo la dirección de George Cukor, en 1960.
Sophia Loren se ganó el respeto de la audiencia por su participación en dramas y comedias, especialmente en proyectos italianos, donde era más libre para expresarse. En 1960, su actuación en La ciociara (Dos mujeres), película dirigida por Vittorio de Sica, según un relato de Alberto Moravia, dio un giro a su carrera. En ella encarna a una madre, violada junto con su hija, durante la Campaña de Italia (1943-45). Ganó importantes premios de interpretación : los de mejor actriz, en los festivales de Cannes, Berlín y Venecia, así como el premio Oscar. Fue la primera persona que lo ganaba con una actuación en un idioma no inglés.

No obstante su apariencia de actriz hermosa, es reconocida por su inteligencia y agudeza. Uno de sus dichos más frecuentemente recurridos, se refiere a su dieta: «Todo lo que ven, se lo debo a los spaghetti».

A partir de la década de 1960, frecuentó los papeles de personajes históricos y películas rodadas en co-producción, como El Cid de Anthony Mann (donde encarnó a Doña Jimena), La caída del imperio romano, La condesa de Hong Kong (con Marlon Brando, dirigida por Charles Chaplin), la adaptación del musical El hombre de La Mancha (con Peter O’Toole) y El puente de Cassandra.

De todas formas, la aportación más valiosa de Sophia Loren radica en las películas rodadas en su lengua natal, como Matrimonio a la italiana (1964) de Vittorio de Sica y Una giornata particolare (1977) de Ettore Scola, ambas rodadas junto a Marcello Mastroianni.

En 1980, Sophia Loren tuvo el raro privilegio de actuar como ella misma y como su madre, en el filme biográfico para televisión. La película estaba basada en su libro autobiográfico titulado Sophia: su propia historia. Su nombre apareció en las portadas de todo el mundo en 1982 por razones extraartísticas, pues recibió una sentencia de cárcel de 18 días, por evasión fiscal.

En 1991, recibió un premio Óscar Honorífico por su contribución a la industria cinematográfica. Tres años más tarde, regresó a la gran pantalla para participar en la película Prêt-à-Porter, de Robert Altman, donde compartió escena con Marcello Mastroianni, Julia Roberts, Tim Robbins, Kim Basinger, Lauren Bacall y Tracy Ullman. Su actuación la hizo acreedora de una nueva nominación al premio Globo de Oro en la categoría de “mejor actriz de reparto”.

Su siguiente trabajo en el cine tuvo lugar en la comedia de 1995, Discordias a la carta. Allí trabajó junto a Ann-Margret, Walter Matthau y Jack Lemmon. En ese mismo año, la actriz recibió un nuevo galardón en reconocimientoa su trayectoria preofesional, el premio Cecil B. DeMille. Posteriormente apareció en producciones italianas como Francesca e Nunziata (2001) y Peperoni ripieni e pesci in faccia (2004).

En 2009 volvió a aparecer en una producción estadounidense, la película Nine, adaptación cinematográfica del musical homónimo de Broadway, bajo la dirección de Rob Marshall. Allí trabajó junto a Daniel Day-Lewis, Penelope Cruz, Kate Hudson, Marion Cotillard y Nicole Kidman. El elenco protagonista del filme fue nominado al Premio del Sindicato de Actores como “mejor reparto”. Por su parte Nine tuvo un gran éxito comercial y crítico.