Eat Pray Love

Comer, rezar, amar
Por: Darío Valle Risoto

Reconozco que me había demorado en ver esta cinta que no se como corno me la bajé, sobretodo porque Julia Roberts es de esas actrices que nunca me cierran del todo y porque el título tiene el término: “Rezar” que me rompe los cataplines. Por lo pronto sabía que era la versión fílmica de una novela con relativo éxito y nada más, para peor ya me vengo viendo gracias a la Web más o menos unas cinco películas al hilo de diversos géneros pero todas con algo en común: Malas.

Vamos a esta: Se trata de Liz, una mujer madura y casada que comienza a replantearse algunas cosas en su vida e inicia una serie de viajes que podríamos llamar de aprendizaje hacia una forma de iluminación y si bien la primera parte de la historia se torna algo monótona con la cuestión de su divorcio, etc., luego la aventura de Liz primero en Italia, más tarde en lndia y finalmente en Bali adquiere ribetes interesantes desde el punto de vista narrativo porque a este punto podríamos decir que es una película más de burgueses podridos en plata que quieren buscarle en sentido a sus vidas mientras otros están más preocupados en subsistir, cierto, pero de todas formas esta bien contada la historia, se suceden invariables personajes todos muy interesantes: el intérprete italiano, la amiga sueca, la joven india que está por casarse, la curandera, el Chamán, el amante brasileño, etc.

Por lo tanto es una película que se puede disfrutar, que atrapa, que tiene cierto vuelo místico interesante y que nos involucra en la vida de Liz como vecinos curiosos que miran por una ventana, realmente recomendable sobretodo para las mujeres porque me temo que muchos hombres no le van a poder seguir el tren ya que el tema de los afectos es el centro de toda la  cuestión amén de  una fotografía fabulosa y una impecable actuación de Julita.
Una frase que me hizo recordar mi niñez: “Dolce far niente” (O como sea que se escriba en italiano)