Creedence y los Niños pobres

Creedence en el tiempo

Por: Darío Valle Risoto

Éramos niños pobres, de eso no cabía duda, el conventillo se adentraba dentro de la manzana cómo una herida de pisos agrietados, piletas al aire libre y dos baños colectivos en muy mal estado, apenas si había luz eléctrica pero agua corriente solo hasta las dos piletas y nada más.
Yo tenía el privilegio de ser hijo único, pero los hijos del primo de mi padre eran cinco y su viejo murió en un accidente con la moto cuando la más grande tendría unos once años, no más y la más pequeña unos meses.
Por lo tanto mientras los cuidaba la mayor, su madre debió salir a trabajar así que vivían solos gran parte del día y no se en que parte de mis lejanos recuerdos Mónica andaba con un vinilo de Creedence Clearwater Revival, se llamaba: Willy y los niños pobres y esa tapa con los pequeños observando a la banda caló hondo en mis memorias.
Lo más raro es que nadie en el convento tenía tocadiscos así que vaya a saber de donde lo había “tomado prestado”.
No demoró mucho tiempo para que mi madre les descubriera en la radio armada por mi viejo que siempre descansaba en la repisa de la cocina. Me refiero a esta banda de “Rock de pantano”, tan norteamericana y a la vez tan universal, globalización mediante. John Fogerty con ese peinado espantoso y su voz que parecía un lamento nos ganó el alma y nos calentó los huesos imaginando viejos campos de algodón y el sur norteamericano donde no todas son estrellas y hay que trabajar para sobrevivir.
Y probablemente ese blues-rock crudo y desprolijo signifique que hay un mensaje oculto en la forma de tocar la música que va más allá de lo elaborado y que tiene que ver con el alma que se ponga en ella.
Una banda emblemática que mi madre siempre buscaba recorriendo el dial y que junto a Los Beatles fueron parte de mi infancia, un poco menos los Rolling Stones pero lamentablemente estos músicos se acabaron convirtiendo en caricaturas de si mismos.

Acaso en medio de la pobreza uno sea rescatado por las melodías que vienen de ignotas distancias y nos hermanen con aquellos que comparten nuestra misma clase social aún del otro lado del planeta. Disculpen, voy a seguir escuchando Creedence.

DISCOGRAFÍA
# (1968) First Album
# (1969) Bayou Country
# (1969) Green River
# (1969) Willy And The Poor Boys
# (1969) Woodstock ’69
# (1970) Cosmo’s Factory
# (1970) Live At The Royal Albert Hall London
# (1971) Pendulum
# (1972) Earthquake
# (1972) Mardi Gras
# (1972) Live At Budokan
# (1973) Live in Europe
# (1980) The Concert

Las mujeres son de Saturno

Las Mujeres son de Saturno
Por: Darío Valle Risoto

Hace algunos años un querido amigo me dijo entre asombrado e indignado que era imposible que yo estuviera enamorado de una mujer con la que no había hecho el amor, claro que lo dijo con palabras un tanto más explícitas.

Me llevó algunos años y muchos disgustos comprender que mi amigo tenía toda la razón del mundo, no por ser un enfermo sexual, que lo era, sino porque es imposible pensar de forma platónica que un amor es posible si no se lo ha practicado con la mujer en cuestión, lo mismo desde luego lo vemos desde el lado de ellas, tan dadas a sus fantasías erótico-mentales.
Vamos a tratar de ser claros: Uno puede enamorarse de alguien por el hecho de que nos guste a primera vista y tras cruzar algunas palabras nos sentiremos embriagados por la chica, pero no significará nada si no llegamos al paso más importante en una relación: El Sexo.
No sostengo que sea lo más importante en la pareja sino que es de puntual preponderancia cuando iniciamos esta, lo demás viene con el tiempo.

Difícil es comprender estas palabras para una sociedad occidental y con fuertes ataduras judeo-cristianas que ve el placer como un pecado y el sexo como el final de una relación y por lo tanto nos degradaremos flirteando y tratando de conquistar a nuestros objetivos con el solo fin de llevarlas a la cama y luego…
Luego probablemente estemos atados a una mala relación o encontremos que somos incompatibles en el sexo porque tenemos diferentes gustos o actitudes. Se podrá arreglar esto o no en el futuro y depende de ambos, pero todo es mucho más fácil luego de conocerse de forma íntima y dejarse de juegos de seducción tele novelescos.

Hace poco una conocida me decía que es una mujer que “Va para adelante”, yo creía que se refería a su forma de encarar en el sexo, pero luego me cuenta un montón de historietas muy bobas de un presunto amor con un tipo que se parecen a una comedia mexicana de los setentas.
No es un caso aislado el encontrarme con mujeres que se engañan pensando que son liberadas y luego demuestran tener un grado superlativo de mojigatería. Estoy convencido que una gran cantidad de las féminas de mi país sufren de Frigidez y lo más feo es que su libertad sexual solo se extiende a sus palabras, pero no a sus cuerpos.
Por lo tanto estamos viviendo en una sociedad de apariencias donde todos mienten en cuanto a este tema que no debería ser tan sustancial, por lo pronto cuando me han preguntado que clase de amante soy les respondo que con algunas parejas me he comportado de forma fantástica y con otras fui lamentable así que no tengo una postura al respecto y no la necesito.
De todas maneras hay una presión social mucho más fuerte con el sexo femenino en estos tiempos, todas se sienten con la obligación de parecer y aparentar ser terribles máquinas sexuales pero cuando rascamos un poquito hasta las más putas son vírgenes. ¿Qué sucede?
Bueno, no soy sicólogo y solo escribo de puro atrevido pero se me ocurre que en estos tiempos esta siendo difícil separar la realidad de múltiples fantasías que nos bombardean a través de los medios de comunicación y que la intimidad es una cosa muy diferente a lo que pretenden hacernos creer.
Una mujer es un ser humano y no una máquina expendedora de placer, tampoco los hombres lo somos, ambos vivimos sometidos a diferentes presiones sociales, económicas, etc. Sería mucho mejor que nos sinceremos con nosotros mismos y comencemos a ser frente a los demás como realmente somos sin aparentar nada.
Estoy cansado de escuchar largos discursos de hermosas mujeres de cómo les gusta tal o cual cosa, de cómo son en la cama, de las locuritas que han hecho y luego casi invariablemente terminan pareciéndose a niñas asustadas cuando las papas queman.

Una noche me llamó una amiga angustiada porque se moría de ganas de hacer el amor, se dio más o menos el siguiente diálogo.
___ Estoy recaliente, llamo a todos y no hay nadie.
___ ¿Probaste masturbándote?
___ Si claro…, pero tengo ganas de hacer el amor.
___ Bueno, vení por casa.
___ No tengo plata.
___ Tomate un taxi que yo pago cuando llegues.
___ Bueno, pero, es que…, vos no me gustás tanto, somos amigos y…
___ ¿Y para que están los amigos sino?
___ No, en otro momento, ahora no…
Desde luego que ese momento no se dio nunca, aun me pregunto que quería decirme con esa estupidez de llamada esta ex amiga.