Batman City of Scars

City of Scars

Por: Darío Valle Risoto

Luego de que Sandy Collora nos dejara realmente flipados con sus cortos: Batman Dead End y Batman y Superman World Finest, nos llega este cortometraje de media hora producido por presumo dos hermanos de apellido impronunciable.
¿Qué les puedo decir?
Ya a estas alturas estamos convencidos que si bien el dinero ayuda en la producción de una gran película, es necesario tener no solo conocimiento del personaje sino y creo que es necesario: amar lo que se hace. Esto se nota en este filme que no tiene absolutamente un segundo de desperdicio, está bien guionado y nos muestra al Batman que muchos queremos.
Por suerte The Joker es fiel al cómic y mantiene el justo nivel entre comediante y asesino, mientras que la elección del Bruce Wayne-Batman recae en un actor desconocido con un cuerpo musculoso y la mandíbula perfecta para calzarse la máscara del murciélago. Si lo observamos bien, cuando interpreta al héroe queda idéntico a George Cloney que no tiene la culpa de haber rodado una de las tres peores películas de la historia sobre el personaje de Kane y Finger.
Batman intentará salvar a un niño y su padre secuestrados por el Joker mientras en su camino tiene que investigar en un Bar liderado por otro villano de los menos conocidos pero de los más interesantes que hemos visto. (No les voy a decir quien), también veremos a nuestra querida doctora Queen que lamentablemente no se calza el trajecito que tanto nos…ex.., perdón: Gusta.
¿Quién más?, Ah, la oficial Montoya, la batí moto (Se ve que no dieron los dólares para el batí móvil) y algun personaje que podremos descubrir en una pequeña obra maestra para que tiemble Christopher Nolan con sus pobres intentos de resucitar al mito (¿Se nota que no me gustaron sus pelis?)
Me olvidaba. Una excelente canción final escrita especialmente para el filme que es como la cereza de un trabajo que esperemos avive a algunos productores yanquis.

Un excelente Joker

BATMAN Under the Hood

Batman y sus resurrecciones
Por: Darío Valle Risoto

El último trabajo en animación de DC-Warner nos viene con la ya conocida saga para los comiqueros de la muerte del segundo Robin: Jason Todd ¿Recuerdan que hasta hubo una encuesta telefónica para salvar o no al chico? Bueno fue hace como mil años y en los estados unidos, claro.
Animación excelente en el estilo de Batman y Superman enemigos públicos o La última de la Liga de la Justicia y su historia de tierra 2. Quiero decir que el estilo animated de Batman ha tenido diversos cambios hacia una forma un tanto más adulta no solo del trabajo de los artistas gráficos, también en el tratamiento de la violencia que cada vez resulta más explícita.
Batman deberá enfrentarse con los fantasmas del pasado y por supuesto que en el camino a dilucidar el misterio de un nuevo villano-superhéroe en su ciudad deberá retornar en diversos flashbacks a un pasado donde fracaso rotundamente tratando de salvar a su discípulo.
Un largometraje de casi una hora y media que no decae en ningún momento y tiene escenas realmente bien logradas donde entre otras cosas advertiremos que felizmente las películas de mierda de Nolan no influenciaron demasiado.
Yo ya me temía a un Joker de pelo desarreglado pasándose la lengua por la boca a cada segundo y tratando de parecer tétrico como el actor de “Me la puso en la Montaña”, felizmente el equipo liderado por Bruce Tim se mantiene fiel al personaje como lo hiciera desde la querida serie y tras muchas obras de la que siempre destacarán trabajos como: Batman y la máscara del fantasma o Batman Sub Zero.
Algo que le confiere excelencia al dibujo pero no me gusta del todo es la inclusión de imágenes generadas por computadora aunque están medidas, le quitan a ciudad gótica el carácter oprobioso que solo le pueden dar las paletas de tonos sepia y pintados al estilo de por ejemplo otra gran obra como: Batman vs Drácula.
Así que el Bati millonario sigue divirtiéndonos mientras espero que un buen día Tim Burton nos salga con una tercera obra tras sus inmejorables: Batman y Batman Return.

 
 

Los Uruguayos son…

Los Uruguayos

Recibo y publico este interesante artículo que me envía Elena G., hace algun tiempo lo leí en alguna parte o me lo envió otro colaborador pero no lo recuerdo bien, de todas formas gracias a esta querida compañera lo comparto con ustedes:

Somos raros, o por lo menos, somos distintos a unos cuantos.

Me refiero a los uruguayos.
Está claro que tenemos costumbres que nos distinguen: perfil bajo, pocos gritos, no muy fanáticos de las ocho horas, más bien humildes, de llegar tarde a todos lados, de poca memoria y muchos perdones, todos directores técnicos y votantes de cualquiera, menos del que esté de turno defraudándonos.
Esperamos la llegada del domingo y no sabemos bien qué hacer con él, cuando aparece. .
Hace muchos años queríamos que nuestros hijos fueran doctores o maestras.
Más adelante nos gustó que fueran bancarios. Después quisimos tener un kiosco, o cualquier comercio que estuviera de moda. Así llenamos de clubes de video y canchas de pádel a las ciudades de nuestro país.
Al tiempo transformamos las canchas de pádel en gimnasios y en viveros, y a los clubes de video los volvimos cibercafés.

Somos distintos. Para nosotros el año empieza cuando llega el último ciclista.
No sé si no sería bueno mandarnos tarjetas deseándonos “próspero año nuevo” a partir de abril.
Somos distintos. Matemáticamente siempre tenemos la chance intacta para entrar a ese lugar donde ya está el resto del mundo.
Nos prometemos los cambios para después del fin de semana: la dieta, dejar el cigarro, correr, no perder más el tiempo en cosas que no lo merecen.
En fin, somos uruguayos. Por lo tanto incoherentes. Y no sólo porque tenemos un Penal de Libertad, un Arroyo Seco, un Cerro Chato, y un Estadio Charrúa en medio del Parque Rivera.
Somos incoherentes por mucho más que eso.

Veamos:
¡En Cerro Colorado ganaron los Blancos y en la Blanqueada el Frente!

Las llamadas retumban en Durazno, Melo y en San Carlos. ¡Pero no hay llamadas en Tambores!

El paseo para niños más importante de este país se llama Villa Dolores, y la edificación más grande del Uruguay la hizo un tipo de apellido Scasso.

¿Cómo entender que una plaza que se llama Cagancha no tenga baño?

¿Cómo entender que la Organización del Fútbol del Interior (OFI) sesione en Montevideo?

Sinceramente, resulta difícil explicar que en Punta del Este los pobres vivan en un barrio de nombre J.F. Kennedy y los ricos en el Cantegril.
¿Alguien me puede explicar cómo es posible que los montevideanos cada vez que vienen al interior digan que van para afuera?

Cómo entender que Aguas Dulces tenga solo agua salada, que Progreso descienda, que por Tarariras no pase ningún río, que después de La Paz vengan Las Piedras, que los duraznos sean de Canelones, y que en la Isla de Flores no haya ni siquiera un cartucho. Que los Treinta y tres orientales hayan sido como cuarenta, o que un húngaro nos hizo el himno.

Sí, es entendible. Después de todo vivimos en un país que ni nombre tiene. Sólo sabemos que nuestra república está al oriente de un río llamado Uruguay.

Definitivamente somos una manga de incoherentes. Por donde nos busquen.

Por ejemplo, veamos un poquito la política uruguaya:
No es necesario ser un atento observador para darse cuenta de que Rubio no sólo que no es rubio sino que, como si fuera poco, es calvo.

¡Blanco es colorado! Iglesias no va a misa. Pita no fuma. Platero era un sindicalista inteligente, Ache no tiene hache, Obispo no tomó la comunión, y a la ley para despenalizar el aborto Tabaré la hizo abortar.

En cualquier tema sucede lo mismo.
La banda que gusta más se llama “No te va a gustar”. El escudo de Florida dice “Libertad y Progreso”. Pero Libertad está en San José y Progreso en Canelones. El Fata Delgado está cada vez más gordo. El músico que anda más clarito es el Negro Rada. Carrero anda en auto. Pepe Guerra es un tipo tranquilo.
Peinado no tiene un pelo. Bueno es malo, Casal es uno solo, Carrasco es del campo, y Del Campo es de la ciudad. Hornos es un jugador frío, Rocha es de Salto, Bizera juega sin nada en la cabeza, Peña es de Nacional, y a Gesto no se le mueve un solo músculo de la cara.

¿Tienen idea de cómo se llama la Escuela Nacional de Vitivinicultura?
Bien, supongamos que no tuviera nombre y nosotros le tuviéramos que poner uno. Pensemos…
¿Escuela de Vitivinicultura? ¿Escuela de Vitivinicultura, Calidad y Estilo?
No, no se llama así. ¿Estirpe y excelencia? Nooo, tampoco.
La escuela de Vitivinicultura de este país dependiente del Consejo de Educación Técnico Profesional.
La escuela de Vitivinicultura del Uruguay, pilar del conocimiento del proceso de producción de vino, soporte del desarrollo de los vinos de nuestro país, se llama: Tomás Berreta.

Marciano Durán (autor del Código Blanes)

Recuerdan a Heidi?

Abuelito dime tu
Por: Darío Valle Risoto

Se suponía que era un dibujo para nenas pero a mi me gustaba, tendría unos ocho años cuando la emitían en la televisión de Montevideo. A mi madre le interesaba especialmente porque se sentía identificada con su niñez en los campos de Lavalleja aunque tal vez no eran tan soñados como estos dibujos animados japoneses. Anteriormente y creo que fueron los primeros veíamos a: “Kimba el León Blanco”, luego vino Heidi y pegadito: Marco “De los Apeninos a los Andes”

Ni siquiera conocíamos el término “Anime” pero nos dábamos cuenta que estas historias eran muy diferentes a los dibujos de Disney o Hanna Barbera ya que repasaban vidas muy sencillas donde si bien cabía la fantasía era notorio como los protagonistas vivían a veces las tristezas y derrotas que todos los humanos sentimos.

Una niña que viaja a los Alpes suizos para criarse con su abuelo que al principio parece un hombre hosco y luego mostrará una gran ternura: personajes como el chico pastor y la niña rica junto a muchas aventuras transformaron a este dibujo animado japonés del año 1974 en un verdadero clásico inolvidable.

Cancion de Apertura de Heidi

Abuelito dime tú
lo que dice el viento en su canción
abuelito dime tú
por qué llovió por qué nevó

Dime por qué hasta aquí subí
dime por qué yo soy tan feliz
abuelito, nunca yo de tí me alejaré

Abuelito dime tú
que el abeto a mí me vuelve a hablar
abuelito dime tu
por qué la luna ya se va

Dime por qué hasta aquí subí
dime por qué yo soy tan feliz
abuelito, nunca yo de ti me alejaré