El Declive del Imperio Americano

El declive del imperio americano

Por: Darío Valle Risoto

Estamos frente a un filme de 1986 que causó cierta sensación entre los espectadores intelectuales, llamémosle así a aquellos que no se agotan viendo casi dos horas de personas dialogando sobre diferentes tópicos que hacen a las relaciones humanas. Por lo pronto si usted considera que Terminator, Rambo y Top Gun fueron películas fuera de serie ni se acerque a ver esta porque está en las antípodas de su refinado gusto por el séptimo arte.

Cuatro hombres y cuatro mujeres se encuentran en una hermosa finca para comer juntos, amigos y amigas que irán deslizando todo lo que puede encerrar un cúmulo de relaciones maduras más no exentas de inseguridades, miedos y traiciones.

Un filme canadiense con todo el estilo del cine francés, es más, francófono y europeo de cabo a rabo, este gran filme está especialmente sugerido para aquellos que ya pasamos cierta edad y nos descubrimos medio viejos pero igual de libidinosos aún estando en pareja.

La película no deja de tener cierto humor negro y algo de comedia barata que siempre llega a retorcernos el espíritu con algún diálogo punzante o una anécdota terrible en torno a las relaciones de pareja. Uno de los protagonistas es homosexual, otra es una mujer madura que hará una confesión que trastocará la reunión y cada personaje demostrará sus claroscuros en una buena película pero ya les adelanto, solo para aquellos que buscan un cine diferente absolutamente separado de los efectismos, la acción y la dinámica de la mayoría del cine actual, además por tratarse de un cine canadiense no faltarán ciertos rasgos antinorteamericanos en algunos diálogos que subrayan el momento político del momento y la crisis del sistema evidenciado quizás en el nombre que suena algo grandilocuente para la película a menos que pensemos que este “declive” comienza allí donde los hombres y las mujeres pierden sus valores más preciados.

La recomiendo pero deberán verla con la paciencia y el decoro que ameritaría tomar un buen vino frente a la estufa a leña una noche de invierno.