Homero Manzi en tres letras

Barrio de tango
Homero Manzi

Un pedazo de barrio, allá en Pompeya,
durmiéndose al costado del terraplén.
Un farol balanceando en la barrera
y el misterio de adiós que siembra el tren.
Un ladrido de perros a la luna.
El amor escondido en un portón.
Y los sapos redoblando en la laguna
y a lo lejos la voz del bandoneón.

Barrio de tango, luna y misterio,
calles lejanas, ¡cómo estarán!
Viejos amigos que hoy ni recuerdo,
¡qué se habrán hecho, dónde estarán!
Barrio de tango, qué fue de aquella,
Juana, la rubia, que tanto amé.
¡Sabrá que sufro, pensando en ella,
desde la tarde que la dejé!
Barrio de tango, luna y misterio,
¡desde el recuerdo te vuelvo a ver!

Un coro de silbidos allá en la esquina.
El codillo llenando el almacén.
Y el dramón de la pálida vecina
que ya nunca salió a mirar el tren.
Así evoco tus noches, barrio ‘e tango,
con las chatas entrando al corralón
y la luna chapaleando sobre el fango
y a lo lejos la voz del bandoneón.

Milonga sentimental
Homero Manzi

Milonga pa’ recordarte,
milonga sentimental.
Otros se quejan llorando,
yo canto por no llorar.
Tu amor se secó de golpe,
nunca dijiste por qué.
Yo me consuelo pensando
que fue traición de mujer.

Varón, pa’ quererte mucho,
varón, pa’ desearte el bien,
varón, pa’ olvidar agravios
porque ya te perdoné.
Tal vez no lo sepas nunca,
tal vez no lo puedas creer,
¡tal vez te provoque risa
verme tirao a tus pies!

Es fácil pegar un tajo
pa’ cobrar una traición,
o jugar en una daga
la suerte de una pasión.
Pero no es fácil cortarse
los tientos de un metejón,
cuando están bien amarrados
al palo del corazón.

Milonga que hizo tu ausencia.
Milonga de evocación.
Milonga para que nunca
la canten en tu balcón.
Pa’ que vuelvas con la noche
y te vayas con el sol.
Pa’ decirte que sí a veces
o pa’ gritarte que no.

Versos de un payador al General Juan Perón
Homero Manzi

Va a perdonar su excelencia que un payador del camino
le alce su verso genuino ante tanta concurrencia.
Quisiera, en esta emergencia, tener el don de Gabino
para elogiar con más tino la histórica presidencia
que realizó su excelencia en este suelo argentino.

Perdóneme, presidente, pero tengo la certeza
de que alabar su grandeza es traducir muchas mentes.
Usted luchó por la gente desbrozando la maleza
y el criollo que siempre pesa con justicia y noblemente
sabe que usted fue un valiente al lado de su pobreza.

Usted liquidó el instante de la miseria social
y el oprobio general del vendepatria triunfante;
vergüenza del tiempo de antes, cuando el fraude electoral
era el destino fatal que le aguardaba al votante
en aquel tiempo distante de ignominia nacional.

Siguiendo la ejecutoria de esta noble evolución,
el pueblo de la nación vive su trance de gloria.
Él siempre tendrá memoria de la gran revolución,
y a fuerza de corazón mantendrá la trayectoria
que ha señalado en la historia el General Juan Perón.

Usted trabaja y nos cuida desde que nace la aurora,
robando tiempo a las horas, le quita vida a su vida.
Usted es la lumbre querida de esta etapa bienhechora,
y su ciencia salvadora, mientras se cumple, no olvida
a la clase desvalida, que es valiente y cinchadora.

Por eso, mi General, con esta improvisación
quise arrimar mi montón a su labor nacional.
Nadie ha comprendido igual las penas de la nación,
nadie con más corazón nos libró de tanto mal
nadie como Juan Perón, Presidente y General…

Homero Manzi: Un Poeta en la Tormenta

Homero Manzi

Un Poeta en la Tormenta
Por: Darío Valle Risoto

Esta película era inevitable que no me afectara al corazón y el alma, oficiando como un detonador de recuerdos, el filme sobre la vida de este Argentino increíble es sencillamente una obra maestra del cine.

Una historia con ficción, recortes de documentales de época y puestas en escena sobre los tangos más emblemáticos escritos por Homero Manzione, un hombre que no solo fue un poeta inigualable, también y a su manera fue un militante político de su época comprometido con la causa del pueblo, primero desde el radicalismo y luego junto a Perón.

Si le debo agradecer a Homero Manzi la creación de mi tango de cabecera: Sur. Es este trabajo una suerte de refresco para mi memoria muchos años después de haber tenido largas y apasionantes conversaciones sobre la historia del tango con un veterano compañero de Barreiro. Creo que están muy equivocados aquellos que repiten el absurdo de que el tango se comprende mejor después de los cuarenta ya que esta poesía ciudadana me acompañó toda mi vida de diferentes maneras y viendo esta película, al menos los rioplatenses serán ineludibles cajas de resonancia de un ritmo que corre por nuestras venas pintando imágenes de oscuras asimetrías como las de toda vida.

Homero Manzi fue un ser increíble, un ineludible puesto para repostar la poesía de Buenos Aires, un director de cine excelente y un referente de la cultura de nuestro querido país hermano. Si el tango no les es indiferente, esta película es una obligación que les podrá sacar algunas lágrimas pero hay que verla.