El Viy

El Viy
Por: Darío Valle Risoto

Estamos aquí frente a una de las innumerables joyas con que nos regalamos siempre que entramos al blog Plan 9, una película rusa de nombre al menos para mí impronunciable pero que es realmente buena, siempre y cuando estemos dispuestos a un cine ya viejillo pero no exento de entretenimiento.
Por más que uno sea ateo siempre se sentirá atraído por las historias que involucran a sacerdotes y cuando estos son unos truhanes borrachos de vodka que solo quieren divertirse mejor.
Si bien esta película en su tiempo la podríamos tomar como del género de terror, sin lugar a dudas es un gran relato sobre la costumbres de los cosacos inspirada en un cuento de Gogol que es realmente interesante de ver.
Sus efectos especiales son funcionales más no la gran cosa claro, pero debemos tomar en cuenta que es un filme de 1967 y en esa época el cine usamericano tampoco era la gran cosa aunque por cierto que hubo pocos pero grandes clásicos. Les recomiendo especialmente esta historia de un cura que le tiene que ira a rezar a una muerta durante tres días, con los consiguientes problemas que nos trae una hermosa bruja que se levanta de noche y desencadena las fuerzas del mal en torno al círculo de protección del aprendiz de santo, que no saldrá muy bien parado.
Otra de las cosas que a mí al menos me interesa siempre es escuchar un idioma que por momentos me resulta hasta familiar, no se porqué ¿Me estaré volviendo comunista?
Bueno en la época del filme todavía los había.
Desde luego que como es la costumbre junto al filme en Plan 9 hay mucha y mejor información que lo que comparto con ustedes.

El Viy en Plan 9

El Círculo vicioso de la Pobreza

Tu compromiso salva vidas

Más de 1.000 millones de personas se acuestan cada noche con hambre; 1.000 millones viven en asentamientos precarios; 1.300 millones de personas no tienen acceso a una asistencia médica básica; 20.000 niños y niñas mueren cada día por no tener acceso a la salud y cada minuto muere una mujer por complicaciones derivadas del embarazo.

Todas esas personas son víctimas de la pobreza. Y la pobreza, a su vez, les condena a la exclusión, la violencia, la inseguridad y la falta de participación en los asuntos que les afectan.

Los derechos humanos son la respuesta al círculo vicioso de la pobreza, al reconocer el derecho de todas las personas a obtener alimentos y agua, a la asistencia médica básica, a la educación y a la vivienda, a la igualdad de oportunidades, a la seguridad, a vivir sin miedo…

A pesar de ser una buena iniciativa mundial contra la pobreza, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, no reconocen la relación entre pobreza y derechos humanos. Y aún más: no reconocen la obligación de los Estados de proteger y garantizar los derechos humanos, por lo que no cumplirlos no acarrea consecuencias para los Gobiernos.

La pobreza no es inevitable, ni ocurre por casualidad. La pobreza tiene responsables. Los Gobiernos, organismos internacionales y empresas deben rendir cuentas por los abusos que generan o agudizan la pobreza.

Los líderes mundiales se reunirán en septiembre para revisar el cumplimiento de los Objetivos del Milenio. Firma nuestra petición para que reconozcan la necesidad de proteger y promover los derechos humanos para terminar con la pobreza.

Gracias por actuar.

Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional – Sección Española