Dos cuentos del Dr: Filkenstein

El Dr Marcus Filkenstein nos acaba de enviar dos cuentotes de aquellos que comparto con ustedes, disculpen el esceso de cultura en su gramática.

UN CUENTO DE OSOS
Garcia estaba muy emocionado con su nuevo rifle y se fue a cazar osos.
Se encontró con un pequeño oso de color marrón y le disparó.
Fue entonces que sintió un golpecito sobre su hombro y se dio vuelta para ver un gran Oso Negro, el cual le dijo:
– “Tienes dos opciones, o te golpeo hasta la muerte, o nos entendemos con sexo”.
…Garcia decidió agacharse…

Aunque se sintió dolido por 2 semanas, rápidamente se recuperó y juró venganza.
Inició otro viaje para encontrar al Oso Negro, y cuando por fin lo encontró, le disparó y lo mató.
Entonces sintió otro golpecito en el hombro. Esta vez era un enorme Oso Grisáceo el que estaba a su derecha. Era más grande que el Oso Negro, y éste le dijo:
– “Esto te va a doler más a ti que a mi, pero tienes dos opciones, o te golpeo hasta la muerte o nos entendemos con sexo”.
…Otra vez Garcia pensó que era mejor perder su dignidad, que su vida. …

Aunque sobrevivió, pasaron muchos meses hasta que logró recuperarse.
Ultrajado, se dirigió de nuevo al bosque con una sola meta, venganza.
Logró encontrar la pista del Oso Grisáceo, lo ubicó, le disparó y lo mató.
Fue entonces que sintió un nuevo golpecito en el hombro, giró y vio un gigantesco Oso Polar que mirándolo fijo le dijo:

– “Aceptálo GARCIA, …vos no venís a cazar ! ! !

Un hombre entra a un banco y le dice a la cajera, sin saludarla:

– Quiero abrir una cuenta en este banco de mierda.
Sorprendida, la cajera le responde:

– ¡Por favor, señor! Le ruego un poco de educación.
– ¿Ah, sí, tarada? ¿Y por qué no puedo hablar así? ¿Quién carajo sos vos, soreta, para impedírmelo?
La empleada, cada vez más sofocada y mirando a su alrededor,
continúa:

– Señor, se lo suplico, hable con corrección.
– Pero, ¿me entendés o no, pelotuda? Yo sólo te dije que quiero abrir una cuenta en este banco del orto.
La cajera, fuera de sí, se va y regresa con el gerente del banco, a quien había puesto al tanto de la situación.
– Disculpe caballero, ¿puedo ayudarlo en algo? – pregunta el gerente.
– Sí, pajero, claro que sí – le responde el tipo. – Me acabo de ganar 350 millones de dólares en la lotería y quiero abrir una cuenta en este puto banco.
– Ajá – responde el gerente – ¿Y esta conchuda lo está molestando?

101 Inventos que cambiaron el Mundo

Los 101 Inventos que cambiaron el mundo
Por: Simon Usborne
Belfast Telegraph: 101 gadgets that changed the world.

Los 101 Inventos que Cambiaron el Mundo: 24
El Reloj Digital Año 1972.
Los relojes pasaron del pecho (relojes de cadena) a la muñeca durante el siglo XIX, debido en parte a la locura entre las mujeres de clase media por el ciclismo. Esta nueva y conveniente ubicación tenía sentido y se popularizó rápidamente. Rolex fabricó el primer reloj a prueba de agua en 1926 y un año después hizo su aparición un reloj ultra preciso controlado por cristales de cuarzo. Los relojes finalmente se hicieron digitales en los 70s cuando la compañía Hamilton desarrolló el Pulsar, que tenía luces en lugar de manecillas. El LCD llegó en 1977.

Los 101 Inventos que Cambiaron el Mundo: 25
El Tambor Año 12,000 a.C.
Es un verdadero misterio qué fue lo que orilló al primer hombre a golpear sobre un hueso con la intención de producir sonido, pero gracias a Dios que lo hizo. Es difícil imaginar el mundo sin música. Las primeras evidencias de música hecha por seres humanos datan de decenas de miles de años, y se piensa que el tambor fue el primer instrumento en ser construído, probablemente 12 mil años antes de Cristo. El primer instrumento afinable, el arpa, fue hallada en el actual Irak y data de 4,500 a.C.

Los 101 Inventos que Cambiaron el Mundo: 26
La Dinamita Año 1867.
Pocos inventos (con excepción, tal vez, de la bomba atómica) pueden enorgullecerse de haber sacudido el mundo de la misma manera que la nitroglicerina. Y pocos inventos han cobrado tantas vidas. El primero en sucumbir a la fuerza explosiva de la dinamita fue el hermano del inventor. El hermano menor de Alfred Nobel pereció cuando falló uno de los primeros experimentos para estabilizar la nitroglicerina añadiéndole un material llamado kieselguhr. En 1896, Nobel utilizó la fortuna que obtuvo con la dinamita para fundar los Premios Nobel.

Los 101 Inventos que Cambiaron el Mundo: 27
La Rasuradora Eléctrica Año 1928.
Para los hombres de piel sensible que se enfrentan todos los días a la decisión de hacer tiras sus mejillas o dejarse crecer la barba, la rasuradora eléctrica es una bendición. Hay que agradecerle a un soldado norteamericano retirado por la invención. Mientras trabajaba en las minas de Alaska, antes de regresar al servicio en la Primera Guerra Mundial, el Teniente Coronel Jacob Schick tenía que batallar con espuma y navajas a temperaturas bajo cero. Su prototipo se parecía a las modernas rasuradoras, pero estaba conectado a un motor externo. La primera máquina de rasurar con motor incluido apareció en 1928.

Los 101 Inventos que Cambiaron el Mundo: 28
La Goma de Borrar Año 1770.
Extraño, tal vez, pero llevó 200 años tras la invención del lápiz de minas para que alguien
ideara la goma de borrar. Hasta entonces, los dibujantes tenían que usar pan. El ingeniero
inglés Edward Naine vio el potencial que tenía la goma para hacer un mejor trabajo. Lo hizo
pero, como el pan, era poco durable. El advenimiento de una goma vulcanizada más durable en 1839 (un método implantado por el inventor de las llantas, Charles Goodyear) selló el futuro de la goma de borrar. Hymen Lipman concibió el lápiz “todo en uno” en 1858.

Los 101 Inventos que Cambiaron el Mundo: 29
El Fax Año 1843.
Muchas personas jóvenes en la actualidad podrían tener dificultad en reconocer un fax, pero la mayor parte de los empleados de oficina aún están familiarizados con ellos. La mayor parte no saben, sin embargo, que el invento tiene 160 años de antigüedad. Entonces no tenían displays digitales ni salía un mensaje que decía “OK”. El aparato inventado por el fabricante de relojes Alexander Bain en 1843, el cual funcionaba con una pluma atada a un péndulo que se mantenía en movimiento mediante impulsos electromagnéticos, es notablemente similar (en principio) a las máquinas actuales.