El día que hablamos con Superman

El día que hablamos con Superman

El Día que Superman habló con nosotros
Por Darío Valle Risoto

No recuerdo el año, pero fue al poco tiempo de que existiera Internet en el Uruguay, cuando sucedió algo que aún hoy me resulta curioso, todo comenzó con una llamada telefónica. Fernando me llamó muy tarde a la noche para contarme algo que ni el mismo podía creer, ¡Se había comunicado con Christopher Reeve el actor que encarnara a Superman en cuatro películas!
Temblando por la emoción me narró como había entrado en un chat donde se sorteaban nueve personas de diferentes zonas de la tierra para luego poder contactarse con este actor hoy fallecido que se encontraba cuadripléjico desde un accidente muchos años antes. ¡Y el había sido uno de los afortunados!
Así que como no sabe inglés se comunicaba con un Peruano que a su vez traducía para que la esposa del actor le contestara, así le comunicó que éramos un pequeño grupo de amigos fanáticos de los comics y que yo, uno de ellos, estaba escribiendo en ese momento un cuento sobre Superman y los otros héroes de la Liga de la Justicia.
Christ se mostró muy emocionado y nos contó que antes del accidente estaba escribiendo algo pero que luego lo dejó, nos agradeció que nunca lo hayamos olvidado y nos pidió que no dejáramos de recordar al héroe de nuestra niñez.
Luego le envió una foto autografiada de la que tengo una copia pegada en un pequeño mural, lamentablemente Christopher Reeve falleció años después demostrando que era un súper héroe real al sobreponerse a una condición muy difícil a fuerza de voluntad y el amor de millones de fans en el mundo entero. La última vez que lo vi fue en un capítulo de Smallville encarnando a un científico que creo había traducido por primera vez los caracteres kriptonianos.
Como puse en algún artículo de Los Muertevideanos, Superman forma parte indisoluble de mi niñez y de mi formación como este escritor de cuarta que algunos arriesgados se atreven a abordar en este mundo virtual, Christopher Reeve sigue vivo en Metrópolis como Clark Kent y sigue volando cada vez que en algún rincón de la tierra algún soñador enciende su DVD para sentirse emocionado tal como quién deja estas notas.


Eva tomando Sol (Relato)

Eva Tomando Sol – Contienda Literaria
Cuento escrito el 22 de Nov del 2008
Por: Darío Valle Risoto

Hace algunos siglos, luego de haber concurrido por un tiempo bastante continuo a un taller literario perdimos la posibilidad de contar con el local y este se dispersó. Quiso el destino que unos años luego me encontrara con Susana casualmente y me invitó a su casa donde su compañero había reunido alguno de los viejos aprendices de escritores y poetas para pasar una noche tomando te y conversando sobre nuestras vidas.
Desde luego que no estábamos todos los viejos y algunas personas desconocidas para mi me fueron presentadas, entre ellas una chica con un atractivo único porque no parecía de las que vemos a diario en la calle o en nuestros asuntos, me refiero a que si bien tenía un rostro normal, era extremadamente delgada y de estatura mediana, pero lo más raro eran sus ojos que creí por momentos celestes y por otros grises.
En aquella época yo escribía mayormente poemas y si bien tenía algún cuento escrito no me animaba del todo a ejercitar ese estilo que hoy me apasiona, ya había creado los dos primeros de Henrich que luego dieran lugar a las sagas de: Contreras Detective y Neo Vampiros pero en ese instante lo que llevaba era un cuaderno con poemas libres y bastante sencillos que escribía sobre todo para ahuyentar los males de amor.
En determinado momento mientras comíamos masitas y tomábamos de un humeante y aromático te, esta chica comenzó a criticarme los poemas que leí y si bien estoy convencido que no son la gran cosa, me pareció raro que la joven se fijara tan férreamente en mis comparaciones y metáforas, sobre todo descargó su ira sobre uno que le dediqué a una amiga que es lesbiana.
Felizmente era un buen día para mí y no me enojé y acepté sus críticas sin discutirlo mucho, los minutos pasaron, una señora leyó un cuento, el compañero de Susana otro y le tocó a ella leer algo, por lo pronto también escribía poemas y la escuchamos.
Cuando terminó todos esperaron una palabra mía, seguramente a nadie le había pasado inadvertido que ella me había castigado casi por cada frase que yo había leído de mi pluma pero se encontraron con una sorpresa, sobretodo ella.
Lo primero que les dije fue que siempre me será asombrosa la capacidad que tenemos los seres humanos para pintar los mismos estados de ánimo de formas tan diferentes y a la vez absolutamente ciertas, que había determinado giro en algunas de sus frases que me parecían maravillosas, incluso eran tan perfectas que me hacían sentir conmovido.
No les debo contar lo que sucedió inmediatamente, ustedes lo imaginan, el estado de shock de esta joven fue mucho más grande de lo esperado, creo que el resto de la jornada casi no habló y cuando nos retiramos la acompañé caminando hacia Avenida Italia lo que era el camino contrario de donde vivo pero fue muy bueno irnos conversando como a las tres de la mañana aquella noche de verano.
Sobra decirles que terminamos en su casa haciendo el amor, que tenía novio y que jamás nos volvimos a ver.