Atardecer en Villa Hermosa (Cuento)

Atardecer en Villa Hermosa
Por: Darío Valle Risoto

Bajó casi cayéndose a la playa, era muy empinada la colina de hiervas verdes que daba lugar a esa media luna de arena y piedras de la playa de Villa Hermosa. Juan se quedó un minuto mirando a un cangrejo que a duras penas intentaba dar vuelta una concha cubierta de arena. El sol era fuerte pero el viento del sur atemperaba el calor, sin embargo las olas mostraban cierto anticipo de tormenta.
Pensó en que no sabía nada de la temperatura, las nubes o el clima, solo era un presentimiento, como la razón de estar allí a más de doscientos kilómetros de Montevideo completamente solo y tratando de evitar los efluvios de tristeza sobre su corazón o sobre su estómago.
Había una roca especialmente azul a su derecha, la levantó y pronto el hueco se llenó de agua, tenía los calzados mojados así que se los quitó y los tiró sobre el pasto detrás. Volvió a recoger la piedra azul que era de una superficie casi perfecta, daba verdadero placer tocarla casi caliente por efecto del sol de un lado y húmeda y fría del otro.
Hubiera querido saber también algo de geología, ¿volcánica acaso?
Caminó hasta la orilla del mar, un grupo de gaviotas jugueteaba sobre algo oscuro que flotaba algo lejos, sintiendo los pies mojados se remangó las piernas del pantalón, debió llevarse ropa de playa, pero estaba en Marzo, el verano había quedado atrás.
Una figura desde el final de la playa comenzó a moverse en su dirección, desde las rocas que separan Playa Hermosa de Playa Blanca, era una silueta difusa que las nubes cubrieron de pronto. Posiblemente le haya acertado con el tema de la tormenta.
Unos rayos de sol cruzaron la atmósfera y horadaron algunos sitios en las nubes, uno de ellos impacto sobre una gaviota que le pasó cerca, quedó por un momento completamente dorada y Juan la miró recuperando la inocencia y la curiosidad de un niño por un instante.
Ahora la silueta era de alguien, la proximidad le había dado piernas y algo verde que llevaba puesto, no supo si era una persona pero se acercaba. ¿Qué podía ser entonces?
La gaviota grande, espléndida volvió sobre sus compañeras, el bulto negro era un Lobo marino muerto, lo pudo ver en uno de esos movimientos de esas nubes densas y grises. El sol mostró el cuerpo amorfo, oscuro y flotando comido por las aves.
Juan se puso la mano sobre la frente para evitar otra lamida del sol y la vio.
Era una mujer que se acercaba caminando hacia él, estaba ya a unos metros.
___¿Tienes fuego?
Un traje de baño entero verde, un pañuelo o pareo color violeta, un sombrero de paja bastante maltrecho y unos ojos oscuros, casi Árabes.
___No fumo, lo siento.
___¡Me lleva la chingada!, Perdón, me llamo Nieves. ___Bastante alta para ser tan joven, un cabello negro atado, los pómulos salientes y la piel bronceada, labios sonrientes y la mano extendida.
___Juan, ¿No sos de acá?
___¿Se me nota lo Mexicano?___ Le dijo dando una cómica media vuelta, sostenía un bolso que dejó en la arena y se tiró sobre la toalla, Juan parecía un gigante sobre ella dispuesto a pisarla.
___Estoy cansada, no pude nadar, no tengo fuego, todo un desastre. ¿Uruguayo?
___Supongo.
___¿Supones?
___Nací en Montevideo si eso me hace…Uruguayo.
___¡No, un tipo complicado!___ Dijo sonriendo mientras se pegaba en la frente.
___Buenas tardes. ____Le dijo él y siguió su camino.
___No me dejes sola que tengo suficiente merienda para un regimiento, mi abuela no me quiere ver flaquita.
La comida excesivamente condimentada lo hizo lagrimear, pero cuando ella se quitó el sombrero no se arrepintió de haberse quedado a acompañarla, era realmente bella.
___¿Qué hace una Mexicana en Villa Hermosa casi en otoño?
___Mi abuela vive allá, bueno, por allí, en una casa blanca, vinimos con mis padres a verla, yo no la visitaba desde los cinco años.
___¿Y que edad tienes? ___Le preguntó mientras evitaba mirarle las piernas torneadas y los pechos prominentes.
___Eres un poco indiscreto, ¡ja!, Tengo dieciséis recién cumpliditos.
___¡No puede ser!
Su sonrisa compitió con el sol que ya se había comenzado a retirar hacia el horizonte, las nubes eran dueñas del cielo y las gaviotas se habían ido.
___¿Y Tu?
___Cuarenta y siete. ___Le dijo como quién confiesa un crimen.
___¡Ja!, ¡Que gracioso!
___Ser viejo te parece gracioso.
___¡Noooo! ___Contestó ella mientras se acercaba a él. ___Gracioso me parece hacer el amor con alguien mayor que mis padres, solo eso.
Y se besaron.

FIN

Citas a Ciegas

Como afrontar una cita a ciegas
Por: Darío Valle Risoto

Vamos a tratar de comprender por que la gente se somete a esa especie de aventura mezclada con tortura sicológica y salto desde una cornisa que es una cita a ciegas.
Debemos hacernos a la idea que los “ligues” rápidos solo suceden en las películas, entre la gente alcoholizada y/o drogada y en nuestros sueños. Es más difícil de lo que parece encontrarse con alguien de nuestra medida y a la que nosotros también les seamos lo ídem.
Por lo pronto el que no arriesga no gana y para nadar hay que mojarse el culo, por lo tanto los que son tímidos muchas veces caen en estas citas a ciegas producto de amigos aterrados por nuestra soltería o que simplemente quieren que seamos realistas y formemos una pareja para terminar en una vida tan patética como la de ellos. Otra forma aún más peligrosa de tener citas a ciegas es a través de Internet, periódicos o programas radiales de “encuentros”.
Vamos a dejar esto en claro, la mayoría de la gente miente hablando de sí misma o lo que es peor, tiene una imagen idílica de su miserable existencia, su aspecto asqueroso y su olor despreciable. Así que si en Internet se topan con una hermosa chica rubia Holandesa de dieciséis años, ninfómana y multimillonaria que justo, justo está como loquita por usted que es un nabo de primera que el único sexo que a tenido en su vida es con su mano derecha, probablemente este chica, Llamémosle “Inga”, sea un mecánico de Villa Devoto que pesa ciento cuarenta kilos y se caga de risa de sus mensajitos con corazones.
Las Citas a ciegas más aconsejables más no menos traumáticas, son las que nos proporcionan nuestros amigos, mejor dicho: las esposas de nuestros amigos, con la única intención de no tener un soltero cercano a su esposo que le pase hablando de minas e insitándolo a salir de caza.
Cuando dan las siguientes pistas de la chica a presentarnos es necesario ciertas traducciones.

Si nos dicen: Es Buena, quieren decir: Es fea
Si nos dicen: Es simpática, quieren decir: Es Gorda
Si nos dicen: Es muy divertida, quieren decir: Es una flaca nerviosa que toma ansiolíticos.
Si nos dicen: No quiere compromisos como vos, quieren decir: Se está poniendo vieja y agarra lo que sea.
Si nos dicen: Está totalmente libre, quieren decir: Tiene dos hijos pero ya te vas a encariñar.
Si nos dicen: Es muy callada, Quieren decir: Es una enferma que colecciona penes en el refrigerador.

¿Cómo vamos a una cita a ciegas?
Tras los pasos previos tragamos saliva y nos encontramos preferentemente en un Bar concurrido pero suficientemente lejos de casa por si hay un escándalo tipo: ___¡Pero como me vas a proponer un sesenta y nueve degenerado de mierda!
Hagámonos a la idea de que solo vamos a pasar un buen momento, poco alcohol es aconsejable, no les quiero decir de la cantidad de tipos que se metieron con minas para siempre, solo por estar mamados hasta las cachas y no poder decir que no.
Es mejor llegar antes y no poner cara de asco si la chica tiene una o varias de las características que enumeramos antes, si está muy mal, siempre será interesante plantear desde el principio que solo fuimos para no defraudar a los amigos pero que el Lunes siguiente partimos a una misión de paz en Etiopía. El tiempo de esta misión dependerá del grado de deformidad de la muchacha.

¿Qué hacemos?
Déjenlas que hablen, a ellas les encanta hablarnos sobre todo, desde su vegetarianismo mientras se comen un cacho de asado, hasta de su fe católica al mismo momento que lamen el postre helado como si se tratara de…
Ustedes solo sonrían y mediten seriamente los pasos a seguir. ¿Cuáles?, No se preocupen, ya están en el horno, seguramente si a ese exponente del género femenino le interesa usted, Nada en este mundo lo salva de una relación de la que tarde o temprano se va a arrepentir.
Se lo aseguro.