Cafe La Humedad

Cafe La Humedad
Por Darío Valle Risoto

El tango nunca morirá, como el Rock, las papas fritas y los vampiros; el tango que resucita con creadores a veces sorprendentes, en este caso: Cacho Castaña (Humberto Vicente Castagnal) que del melódico saltó al tango con esta joya y también conocido por: “Garganta con arena”, su homenaje al Polaco. Cafe La humedad es compuesto en 1970 y nos transporta inmediatamente a esos bares que desaparecen rápidamente de nuestros barrios, solo pocos sobreviven en Montevideo con sus personajes típicos, sus borrachos y pensadores, los bohemios de cartón porque al decir de Darnauchans: “Hay que tener plata para ser bohemio” y los bares son esencialmente el reducto del pobrerío, los obreros y desocupados de los rincones de nuestra ciudad. Tengo la versión cantada por el propio autor y es un tango magnifico, aquí la letra:

 

CAFE “LA HUMEDAD”
Letra de Cacho Castaña (Humberto Vicente Castagnal)
Musica de Cacho Castaña

Compuesto a comienzos de la decada de 1970 La primera version
grabada, que es la de Rubén Juárez, data de 1974.

Humedad…llovizna y frio; mi aliento
empaña el vidrio azul del viejo bar.
No me pregunten si hace mucho que la espero,
un café que ya esta frio y hace varios ceniceros.
Aunque se que nunca llega, siempre
que llueve voy corriendo hasta el café
y solo cuento con la compañia de un gato
que al cordon de mi zapato lo destroza con placer.

Café “La Humedad”, billar y reunion,
sabado con trampa, que linda funcion!
Yo solamente necesito agradecerte
la enseñanza de tus noches
que me alejan de la muerte.
Café “La Humedad”, billar y reunion,
domino con trampas, que linda funcion!
Yo simplemente te agradezco las poesias
que la escuela de tus noches
le enseñaron a mis dias.

Soledad…de solteria, son treinta
abriles ya cansados de soñar;
por eso vuelvo hasta la esquina del boliche
a buscar la barra eterna de Gaona y Bocaya.
Vamos, muchachos, esta noche a recordar
una por una las hazañas de otros tiempos
y el recuerdo del boliche que llamamos “La Humedad”.

Almafuerte

Con el Alma Fuerte
Por: Darío Valle Risoto

Puedo decir sin temor a equivocarme que la musica en Argentina nace y viene fundamentalmente de tres creadores y maestros, cada uno en su propio estilo: Pappo con el blues/Rock, Charly García con el Pop/Rock y Luis Alberto Spinetta con el Rock intelectual y si por allí dejo de ser objetivo: Ricardo Iorio me parece el gran personaje del Heavy Metal Argentino aunque sea a su vez odiado y amado por partes iguales por gran parte de las hordas metálicas y ni hablar de la gente “Normal”. Pero poco puedo yo seguidor de su obra desde V8, pasando por Hermética y ahora con Almafuerte decir mejores palabras que extractarles solo una de sus grandes letras porque Ricardo puede no gustarte pero escribe de puta madre.

 

EN LAS CALLES DE LINIERS
Por: Ricardo Iorio

En las mugrientas esquinas de Liniers pierdo los días
pues no me toca escapar.
El gran apego a lo ilusorio se refleja en la vidrieras
de un trucho centro comercial.

La idolatría populosa se dibuja en largas filas
para adorar y no pensar.
La piedra muerta del desvío falsamente milagrosa
sigue ocultando la verdad.

Insatisfechos, renegados que se niegan a si mismos,
faltos de calma y de piedad.
Buscan el triángulo en las niñas para alimentar su morbo,
y masturbarse en soledad.

Ellas también gozan mostrándose inocentes,
son arpías, esclavas del televisor,
Viven pensando en lo externo, son adictas a la vida
buscan billetes y pasión.

Sólo transmito lo que observo,
no es una invención de mi mente, no.
Esto acontece cuando contemplo el presente
en las calles de Liniers.

Mas cuando el sol, mi fiel testigo, da de lleno en el asfalto
y derrite el alquitrán
Los fermentos nauseabundos de la basura estancada
entorpecen mi pensar.

En la esquina un policía está peleando con su hembra;
pues esta nunca le fue fiel
bajo el paso de las vías los mendigos se revuelcan
muy pocos los quieren mirar

Y la inberbe horda humana que desciende de los trenes,
desesperada y alocada
Contamina mi cabeza y busco amarlos como sea
para no volver jamás.

Sólo transmito lo que observo,
no es una invención de mi mente, no.
Esto acontece cuando contemplo el presente
en las calles de Liniers.

En las calles, en las calles, en las calles de Liniers.