Cadencias

CADENCIAS
Por: Darío Valle Risoto

La cadente melancolía de una princesa sin reino
la malgastada y etérea forma de una vieja canción,
el cuenco de sus manos buscando el agua dorada
y los ojos breves derramando luces de viejos tiempos.

Ella inmaculada y agresiva forma de mujer aterciopelada,
silueta desnuda de una piel inmutablemente sensual,
agua, viento, estepa de sus rodillas, desierto de su espalda,
gemido intenso y eclesiástico camino de santificaciones.

Sexo, mordiscos lascivos y su cabello enredado entre mis lamidos,
materia impulsora de los huracanes de la vida, su clítoris
su espuma, la amargura del más dulce de los néctares.
Aquellas flores que dejamos secarse acuciados por el deseo de vivir.

El florero hambriento y nuestras ropas despojadas de nosotros,
Ella mordiéndome las manos, las piernas, los hombros,
Transpiración religiosa y el cielo explorado a los cuatro vientos.
Ella mojada de transpiración insultando a los moralistas…

Y yo que hasta me atreví a encender un cigarrillo suyo,
y eso que no fumo.

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